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16 nov 2025

Pozos de agua azufrada en Choconchá y Andil

Por allá por 2019 conocí a uno de mis compañeros de maestría, su nombre es Hugo Salazar y tenía interés en realizar gestión cultural del patrimonio cultural intangible. No fue hasta el 2020 de la pandemia que tuvimos que encontrarnos todos en virtual en que realmente escuché de qué se trataba y, con el tiempo, él hizo su tesis de maestría que posteriormente yo leí y me quedé absolutamente maravillada por lo que encontré.

Hugo es oriundo de la provincia de Manabí, del cantón Jipijapa; cuando leí su tesis descubrí con sorpresa que la tesis era un tratado académico sobre lo importante que es para la comunidad de Choconchá y de Andil recibir atención por parte del INPC de Ecuador en relación a los pozos ancestrales de la comuna; pero lo verdaderamente mágico y que me voló la cabeza estaba en su material anexo; la academia había despojado la relevancia de aquel material por no ser cuantificable ni probado científicamente, por lo que le relegó a un espacio aislado que, inteligentemente, Hugo ubicó en un libro testimonial de mujeres.

Este escrito pretende poner atención en lo curioso del caso, en la relevancia que tiene hacer tesis de maestría y, en lo fundamental que es tener gestores culturales que dialoguen con su entorno y entiendan sus contextos desde adentro para atraer la mirada hacia soluciones y mejores condiciones de vida en relación al patrimonio y a las prácticas tanto artísticas como ancestrales de los sitios más descentralizados del país.

1.- El agua y los pozos

Situemos geográficamente el relato en las comunas de Choconchá y de Andil, en el cantón Jipijapa provincia de Manabí, las separan pocos metros de distancia y en ellas (así como en numerosos otros lugares del cantó y de la provincia) hay unos pozos de agua azufrada distribuidos de manera curiosa por todo el territorio manabita. Estos pozos, de agua azufrada, han servido desde tiempos inmemoriales para que las comunidades se abastezcan de líquido para lavar, cocinar, beber, bañarse, etc. porque, a 2025, siguen sin agua potable.

Lo curioso de estas aguas es que, desde 1911 que data el más antiguo material audiovisual, se han registrado relatos de cientos de personas que confirman haberse curado de enfermedades catastróficas o usar las aguas para impedir la sarna o infecciones a la piel. De la misma manera, se registran hasta la fecha miles de personas que se llevan esa agua para el consumo humano sin presentar ningún tipo de bacteria, intoxicación o malestar.

El agua de los pozos de Andil es un agua que tiene una composición química no estudiada todavía y que, en su estado más puro no requiere hervido. Se cree que centenios atrás, los pozos de Choconchá eran lavatorios, aunque actualmente, y posterior al desplazo recibido, Andil solo funge de lavandería.

Son dos cosas distintas el lavatorio para curaciones y la lavandería para lavar ropa. El INPC sí ha intervenido la zona, y cada vez que ha llegado su presencia ha transformado en negativo los espacios, cuando llegaron a Choconchá su presencia hizo que el agua se enturbiara porque pusieron unos lavaderos de cerámica, acabando con los lavaderos milenarios. Las mujeres fueron desplazadas a Andil, donde también se hicieron lavanderías de cerámica.

La comunidad da cuenta de múltiples relatos donde ven seres elementales manifestarse, y además tienen una especial conexión con el agua que al ser azufrada presenta unas burbujas que con el correcto procedimiento, pueden encenderse hasta hacer fuego. Sí, tal como lo leen, agua que prende fuego.

2.- Lo arqueológico

Los pozos tienen una profundidad de aproximadamente 12 metros, curiosamente se encuentran por decenas en el suelo del lugar, hubo hace muchísimos años una represa que reventó, se cree que como el agua es azufrada con gases, ellos debían salir por algún lugar y reventaron, lo cual despierta la teoría de que pueden ser fumarolas volcánicas que están activas, aunque dormidas por ahora.

La comunidad cuenta con un esbozo de museo, que consta de una vitrina donde han ido poniendo lo que, de manera muy amateur han ido encontrado: huesos, dientes, colmillos de animales, cerámicas, piedras con inscripciones tan diversas como los jeoglifos egipcios, hebreos, japoneses, entre otros. 

Sospechan que puede haber sido un centro ceremonial al que acudían los españoles en busca de la quina -no confundir con la quinua-, ya que los españoles estaban infestados de peste negra y la quina representaba la sanación. Posterior a la llegada de los españoles la quina quedó extinta, como se relata en los libros de historia.

Choconchá y Andil no tienen un arqueólogo o historiador de planta, los estudios han llegado por parte de Lenin Cadena que es un arqueólogo que, con amor y entusiasmo se ha dedicado a estudiar la zona por diez años, aunque no termina de comprender y tuvo que tomar otro camino e irse de Jipijapa, avanzó a implantar en la comunidad la idea de buscar mejores comprensiones de las características geográficas de la ubicación de los pozos, y de la composición física y química del agua.

Los moradores del sector tienen un poco de recelo de involucrarse de nuevo con el INPC, porque aunque estos han declarado la zona como de relevancia arqueológica porque hay piedra trabajada y lo que podría ser una pirámide como las de Teotihuacán o Chichén Itzá, el permitir que excaven es también destruir una parte de su historia y además, ofertar todo para el municipio y no para la comuna. Internamente tienen varios conflictos en relación a lo que deben hacer, mientras un grupo apoya la idea de vincularse con los políticos y entregarlo todo a cambio de dinero, otros entre los que se incluyen los líderes comunitarios consideran que el poder debe estar dentro de la comuna para preservar el patrimonio como funciona el balneario de Agua Blanca en la cercana Puerto López.

Agua Blanca es, sin duda, un modelo del turismo comunitario sostenible donde las 97 familias se hacen cargo durante el año de todo lo que tiene que ver con el pozo, el turismo, la joyería, la alimentación, el hospedaje, etc. Ellos mismos son los guías, ellos mismos cultivan el palo santo, las mujeres realizan orfebrería y la venden, así como se encargan de poner platos a la carta al público y de ser las encargadas del spa. Toda la comunidad usufructúa de los réditos que les genera el turismo, nadie queda fuera, y no hay intervención gubernamental.

3.- Las mujeres lavanderas

Hasta hace pocos años, el sombrero de paja toquilla seguía siendo conocido en el mundo como el sombrero de Panamá. Finalmente y luego de muchos años y reclamos, se reconoció el sombrero de paja toquilla como sombrero de Jipijapa, tejedoras que, por cierto, lavaban la paja en los pozos de Choconchá y Andil.

De la misma manera en que se apropiaron del nombre del sombrero, hay un saber ancestral que no se reconoce como tal en la provincia que, tal como recoge la tesis de Hugo, tiene 15 patrimonios culturales intangibles y varios saberes ancestrales reconocidos como patrimonio (entre ellos los sombreros), pero Hugo considera que el lavado de las mujeres debe ser también reconocido como un oficio ancestral.

Aquí es importantísimo no romantizar el oficio del lavado, puesto que las mujeres se vieron obligadas a lavar debido a la falta de agua en sus casas y por la falta en muchas ocasiones de alfabetización, por medio del lavado sacaron sus hijos adelante a cambio de unas monedas mientras lavaban ropa ajena.

El lavado antes duraba un fin de semana completo, las mujeres llegaban temprano, lavaban con bermejo, con azulejo, con jaboncillo (que es una bolita como una semilla negra), con barro (según algunos testimonios), con albahaca de canela para que huela rico, con barbasco y con otra serie de plantas que hacían que la ropa quedara limpia; luego del primer lavado -recordemos que el agua de Andil es azufrada- se metía a hervir la ropa y luego la enjuagaban nuevamente.

Aquí Lenin maneja una teoría muy loca, y pone de referencia a las propias mujeres tejedoras de los sombreros de paja toquilla, que al tener una posición casi agachada para poder tejer, estaban más expuestas al azufre de los pozos. Al extrapolarlo a las mujeres lavanderas, para él esa puede ser una respuesta de por qué las mujeres decían creer ver a los seres elementales de la tierra.

4.- La obra de teatro

El grupo de teatro 'Teatro en Rojo' que yo dirijo, ha hecho una obra de teatro en relación a este tema. Responde principalmente a la relevancia que tiene el relato de las mujeres y porque el oficio de un artista es creer en lo que no se ve, en lo que los demás cuentan pero no tiene ni pruebas ni explicación, es un acto profundo de fé.

Por otro lado, nos hemos adentrado a investigar lo que hemos podido, y hemos descubierto testimonios asombrosos sobre la conexión que tienen l@s habitantes con la naturaleza y con lo inexplicable. Recorrimos un par de veces los senderos y encontramos cosas tan locas como que la cueva de los murciélagos en la zona de Dadal, da una línea recta con la cueva de los Tayos, demostrado con mapa en mano.

Así mismo, hemos visto cosas como que los pozos realmente se expresan cuando una se acerca a las aguas, o que los árboles se comunican de maneras curiosas cuando se está cerca de las raíces de las ceibas. La conexión y la importancia de hablar de ello es valiosa, y por eso realizamos la obra.

Como conclusión me parece realmente crucial que las tesis de maestría tengan un fondo tan profundo y delicado como el cuestionarse por qué el INPC entiende la intervención de un patrimonio como progreso en lugar de comprender los problemas estructurales de la zona, como la falta de agua potable. Además considero esencial que se entienda que el pozo de Choconchá, el más grande -ya se ha mencionado que la zona tiene decenas de pozos- sea un posible espejo lunar que usaran las culturas Machalilla o Manta para hacer rituales de sanación.

Si bien hay hipótesis sustentadas principalmente con la etimología de las palabras Choconchá, Andil, Jipijapa o Manabí, también hay mapas que datan de 1917 o antes donde se plantea que pudo ser Manabí la capital del país a donde se acercaron culturas de todas partes del globo, hay sustento teórico suficiente para pensar que los Mayas efectivamente estuvieron presentes en la zona pues además los ojos de agua que alimentan los pozos no se ha encontrado.

Otros lugares como Joás, Membrillal, Picoazá, etc. también tienen pozos de características similares que merecerían un mapeo aéreo, así como un identificar el origen del agua azufrada que también tiene Agua Blanca.

Al finalizar la obra y el estudio y los acercamientos, me quedan más preguntas que respuestas y más dudas que certezas, pero creo fundamental entender que lo inexplicable se vuelve mágico en esas tierras que en otros tiempos fueron centros ceremoniales, fueron cuna de mujeres reinas y lideresas, así como hoy es Manabí la provincia con más alta tasa de femicidios. Algo no está bien ante el abandono, y ante la incomprensión de los modos de vida de la zona.

23 jun 2022

¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"?

El asambleísta nacional del Ecuador, Fernando Villavicencio, lanza un tweet que da título a esta entrada. ¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"? escribe, y aunque parecía que ya el tweet en sí mismo era una ola risible e inaudita, el tsunami llegó con los comentarios de las personas que respondían a ese tweet.

Sin embargo eso no fue lo único relacionado a los últimos acontecimientos nacionales que vinculaban al trabajo artístico cultural con la recepción que tiene este ¿oficio? desde la ciudadanía. Por allá días antes del titular de esta nota, en un tweet de Fernando Cerón, presidente de la sede nacional de la casa de las culturas, había también alguna comedida que respondía al tweet de Cerón muy enérgica y molesta diciendo que le quiten las "s" a la casa de LA CULTURA, porque ese era su verdadero nombre.

Ambos ejemplos, muy chiquitos, sirven de piedra angular para el mayor de los atentados que sufrió -y sigue sufriendo adicional que agravándose- el mundo cultural en esta semana, la toma a la casa de las culturas (con s), por parte de la policía nacional.

Esa toma, ya de por sí abominable, violenta, fragilizante, y ni qué decir tengo, inconstitucional; obtenía un carácter de bélica (esa sí, no las velicas que buscaba la policía) cuando la ciudadanía, en su rechoncha mayoría CELEBRABA esa toma, para que "las fuerzas del orden controlen a los indios que vienen a atacar a Quito".

Esta introducción debería llevarnos a todas las y todos los trabajadores de las culturas a preguntarnos. ¿Qué "carajo" estamos haciendo? porque está claro que lo estamos haciendo no solo mal, sino que pésimo. Extiendo la pregunta, ¿realmente estamos logrando algo con la gestión cultural?

En estos últimos días ha bastado el mínimo impulso o detonante para que las y los ecuatorianos destilen todo tipo de odio y no empaticen ni de casualidad con sus co-humanos, ni entiendan por qué es importante el notar que los discursos de "identidad" que defienden son profundamente racistas, clasistas, ignorantes e hirientes. Todo lo que se lee, desde noticias hasta redes sociales, es un goteo de veneno horrible, polar, binario y vergonzoso.

Yo siempre he sostenido, como trabajadora cultural, que somos un grupo endogámico que seguimos mirando hacia nuestro ombligo porque las grandes conversaciones académicas no tienen indígenas, ni negros, ni estudiantes secundarios (a todos se les invita a ratos), y siempre he sostenido que la gestión cultural tiene que pensarse desde la educación básica hermanada con las artes. Para eso recomiendo que lean mi tesis de maestría.

Sigo sosteniendo que nuestra relación es endógena, que para hablar de gestión cultural solo estamos entre gestores culturales, y que siempre se habla dentro de la academia, que siempre se habla como si fuera lo más trascendental del mundo para alimentar nuestros egos, sentirnos muy importantes y arrechonchar nuestros currículos, y a nadie le interesa, únicamente a nosotr@s.

Somos perros mordiéndonos la cola hasta el infinito.

Pero hoy en día, esto ha superado tanto los límites que me pregunto ¿por qué seguimos tan lejos de la gente del común? y con del común no quiero ser despectiva, con tanto odio que se desborda por allí no quiero sumar una raya más al tigre. Con del común me refiero a las personas que no tienen estudios culturales y no tienen por qué tenerlos, a las personas que estudiaron otras cosas, que se especializan en otras áreas técnicas, o que de pronto no estudiaron nada y se dedicaron solo a trabajar, y a los miles de estudiantes que se están formando en muchas cosas que no tienen nada que ver con las culturas, las artes o los patrimonios.

El grueso de la sociedad ecuatoriana -y lo confirman los comentarios de los tweets que cité al principio y que de verdad les invito a que lean- siguen pensando que las y los gestores culturales y de paso las y los artistas somos una bola de marihuaneros, vagos, piojosos, sucios, borrachos y desaliñados que no servimos para nada.

Honestamente parece que en esto último han tenido razón.

La invitación, es a notar lo lejos que está la labor de gestión cultural de las y los ciudadanos de a pie. Con actitudes súper cuestionables que han valido cientos de miles de comentarios negativos, como lo de la Universidad Andina que enfoca un porcentaje enorme de su discurso formativo al estudio de la condición indígena en América Latina y en Ecuador e, inconsecuentemente cierra las puertas a las y los indígenas que, aunque es su derecho como institución autónoma, también envía un mensaje claro, profundo y enorme a sus potenciales estudiantes y a sus actuales miembros.

¿De qué nos sirve estudiar esto? ¿por qué sigue siendo inútil el acercamiento? Bueno, si yo tuviera que responder, diría que es justamente porque no hay acercamiento, porque la academia sigue siendo burguesa y burócrata (y me refiero a toda la academia ecuatoriana, no solo a la universidad mencionada), porque no le interesa salir a la calle fuera de las horas de vinculación obligatorias, y por supuesto porque ese discurso sobre el que todas las academias se establecen, es un discurso inconsecuente con su proceder real.

Mi director de tesis de maestría hace unos meses atrás me hablaba impactado sobre la guerra en Ucrania y Rusia y yo me impactaba el doble por su idea de querer hacer un libro del tema. Porque para las personas que vivimos aquí en este país hoy, nuestra guerra no está en Ucrania ni en Rusia, nuestra guerra está en las cárceles en las que se asesinan impunemente por poder, porque la guerra es no tener qué comer, porque la guerra es no tener trabajo ni posibilidades de estudiar, porque las cosas suben de precio todos los días y los sueldos son miserables para quienes tienen un trabajo, nuestra guerra son los niños y jóvenes expendedores de droga por unos dólares, nuestra guerra es la inseguridad que no nos permite saber con certeza si llegaremos con bien a casa. ¿Qué nos importa que Rusia aplaste un botón, si nuestra guerra está a miles de kilómetros de allí? ¿Acaso ese botón que extinguiría la humanidad no nos haría un favor ante tanta injusticia e indolencia?

Volviendo al tema central, la academia, el círculo de intelectuales de este país y, muy tristemente debo decir, también las y los gestores culturales, estamos más interesados en conversatorios a los que no va nadie, o en hacer documentos que reposarán en alguna linda biblioteca en el mejor de los casos, pero no se está centrando en escuchar y en distribuir lo que sabe.

Hace un tiempo, que inicié mis labores en una corporación cultural, invitaban al cine a Monte Sinaí, al Guasmo, y yo me decía (admito que nunca había mencionado esto públicamente): por qué traen a esta gente acá si no deben ni entender estas películas tan rebuscadas, con el tiempo entendí que esa es de hecho, la única manera. Si no hay accesos a las artes, entonces trae a esos barrios hacia los centros donde se distribuye ese material, y dialoga, y conversa, crea lazos, arma comunidad.

Siento que las y los gestores culturales hemos fallado en nuestras labores, y este es un gran jalón de orejas, una gran apertura de ojos. Estas humillaciones públicas por parte de la nación debe servirnos para notar que nuestro trabajo es infructuoso si seguimos mirando nuestro reflejo como Narciso.

Queridas y queridos gestores, hagamos esa pregunta en serio, para adentro, hacia nosotras y nosotros mism@s sin romantizar nuestras respuestas; dejemos de echar la culpa a los otros, a los que no saben qué somos, ni quiénes somos, ni qué hacemos. Nosotros hagamos una reflexión sesuda y consciente. ¿Qué estamos haciendo para que la ciudadanía de esta nación sepa qué es un/a gestor/a cultural?

Una vez que nos bajemos del ego, del privilegio por supuesto, pero sobre todo de la endogamia que nos consume y terminará por extinguirnos, encontraremos la posibilidad de construir un trabajo conjunto y colaborativo con niñas, niños, adolescentes y ciudadanía en general donde el señalar con el dedo no sea una posibilidad y donde todas las almas de este desnutrido país, espiritual y fisicamente, puedan reconocerse como iguales, dejar de tomarse todo tan a la defensiva y salvaguarden el patrimonio material e inmaterial que es herencia para todas las generaciones, que constituye y constituirá nuestra historia, y es nuestro fin primario o debería serlo, desde la conciencia del territorio.

26 may 2019

El perro del hortelano

¿Por qué se hizo el Festival de Artes Vivas en Loja? ¿Por qué la Universidad de las Artes se hizo en Guayaquil? ¿Por qué Pichincha siempre tiene más fondos que el resto de provincias? ¿Por qué tú sí y yo no? Somos seres con la incapacidad de ver lo que el otro me propone, lo que el otro me ofrece. Vivimos ante la imposibilidad de auto observarse y de cuestionarse a uno mismo tanto como cuestionamos a los otros

No hay manera de salvarse, en este siglo estamos ante la mirada juzgona de todo el mundo. Todos somos expertos en todo, nosotros somos perfectos; los que están mal son los otros, los que fallan son los otros, los que se equivocan siempre y no hacen, dicen, piensan o son nada válido son los otros. Los malos son los otros, los tontos son los otros, yo no. Yo no soy tonto, ni malo, ni incapaz, ni me equivoco, ni digo, pienso, ni soy nada incorrecto. Recordemos que yo soy la encarnación de la perfección.

Esa fábula de Esopo, la del perro del hortelano, ejemplifica a todas luces la sociedad actual en el terreno del arte con  la moraleja siempre clara, ni comemos ni dejamos comer. Es chistoso porque los artistas en Quito piensan mucho que tienen la razón, que lo que los otros hacen está feo o mal, y que lo que yo hago es perfecto. No aprendemos a mirar el arte desde la propuesta, no tratando de ver lo que yo pienso replicado en otros, sino justamente los diversos puntos de vista aunque me den vuelta al estómago y me revienten la bilis.

Me doy cuenta ahora, que viajo a Guayaquil cada quince días, cómo en Quito todavía existe este aire de ciudad superior, este aire de ‘los monos no hacen arte’, ‘los monos no tienen arte’, ‘¿qué saben los monos de arte?’. Pero es todavía más triste que eso pase en Quito; donde por poner un ejemplo, solo el teatro de la Universidad Central es válido. Los demás, no importa cuánto ni dónde hayamos estudiado, jamás tendremos técnica frente a los actores salidos de la Universidad Central.

Yo quiero reflexionar sobre lo que he visto en Guayaquil, un arte urbano contestatario y protestante, con un trasfondo político, súper reprimido por supuesto, pero existente. En Quito los ‘artistas urbanos’ solo firman, solo vandalizan. Y me atrevo a usar esa palabra tan escandalosa, porque sí considero vandalismo, que no haya un discurso político detrás de más del 80% de grafitis en Quito.

Si los mal llamados ‘grafiteros’ de Quito, conocieran la historia del grafiti, la razón de ser del grafiti, el nacimiento y contexto que dio origen a que el grafiti fuera una forma de expresión increíblemente urbana, y que hace de la calle la más nueva galería de arte, se dejarían de estar perdiendo spray y perdiendo paredes al realizar labores sin nada de contenido y sin nada de propuestas.

Acá en Quito se confundió el concepto de arte. Acá en Quito se confunde la libertad de expresión con haga lo que se le dé la gana sobre el trabajo de otros. El arte de la calle es efímero y es su regla tácita, sé que lo que yo hago muy pronto lo va a cubrir otro arte. Y así doy espacio a que todos seamos visibles, mi propuesta y tu propuesta. En Quito eso no pasa. Quito se cree una diosa intocable, y no mira que sus ciudades hermanas, como Guayaquil o Loja, a las que tanto critica y reclama, nos llevan años luz de apuesta cultural, de formación artística crítica.

Eso pasa en todas las artes en esta ciudad, y por eso es tan difícil crear colectivos o hermanar a las artes para que hagamos una contrapropuesta de ley, o aprobemos entre artistas la que tenemos, o generemos nuevos espacios de diálogo y debate; porque no escuchamos para entender, sino para contestar. Entre nosotros mismos nos hundimos, entre nosotros mismos intentamos ahogar al otro.

En el arte, hay una relevancia infinita de tomar en cuenta lo que el otro me propone, porque me enriquece, porque me cuestiona. Hasta para decir yo no quiero hacer eso hay que verlo. Y sería increíble que al ver un trabajo malo, podamos mencionarlo desde la construcción y decir: estuvo flojo, pero voy a volver a venir para que mejores tu trabajo, y pido que levantes la vara, pero yo te ayudo a levantarla.

Habría que despojarse de esos eurocéntricos ideales estéticos en que nos queremos parecer a lo perfecto. Habría que mirar más hacia adentro y notar que las artes tienen colores, todos los colores, no solo los que nos gustan a nosotros como individuales. Habría que notar que todos tenemos espectros variopintos y que todos son válidos. Habría que legitimarnos entre todos. La razón de que el universo artístico cultural en Quito no sea un universo sino un barrio, se debe a nuestras actitudes egocéntricas que reprimen las ofertas ajenas.

Propongo grandes mesas de trabajo, mesas de diálogo donde se le dé la palabra a todos y todos la usen con respeto y proyectemos todos, una apuesta conjunta por el arte. Si nuestro amor por el arte es tan grande como predicamos en redes o en nuestros discursos casa adentro, seamos capaces de hacer réplica de ello conversando con los otros, con los diferentes, con los desiguales, con los subalternos. La gestión cultural se hace desde todos los frentes, aprendamos a mirarlos.

11 may 2017

De fiestas, ferias y festivales

Estuve hace no mucho en un festival de teatro, para no herir susceptibilidades de los compañeros actores, no voy a decir ni cuál, ni cuándo, ni de qué obra voy a hablar. Sin embargo el encuentro festivalero era siempre muy rico y siento que ese contenido que llenaba el espíritu poco a poco ha cambiado.

Vimos con el grupo un par de obras, todas bien ejecutadas, todas con actuaciones soberbialmente buenas, todas con una buena estética, un buen vestuario, buena escenografía, y todo bueno. Al final del día, la sensación no era como en otros festivales ni en otros espacios... algo faltaba. Mucho tiempo después de meditar me percato, con ayuda de los criterios de otros compañeros que salieron del festival con las mismas sensaciones y las mismas lecturas, que faltaba discurso.

Tal vez por vagancia, o por facilidad, los discursos teatrales cada vez existen menos, ahora solo se pone en escena cualquier chiste fácil o cualquier cosa que hable de 'algo' no importa qué, y mucho menos importa el por qué. Ya lo había comentado América Paz y Miño en otra entrada de este blog (Azul, naranja, verde y espuma), que la estética del teatro iba a ser poco a poco y cada vez más pobre, y que se iban a perder los discursos.

El arte se supone, debe propender a que pase algo conmigo y dentro de mi ser, que yo me pregunte algo luego de recibir en mi espíritu arte, y que ya no sea el mismo o la misma, sino cómo explicamos que la gente deba "gastar" $500 en un cuadro en lugar de irse con ese mismo dinero de viaje, o por qué tendría alguien que pagar $10 de entrada al teatro y no comprarse con ese mismo dinero un combo de tropiburguer. La respuesta es justamente que el arte tiene que darme algo que nada más me da, un alimento espiritual que me permite cuestionarme cosas, que me permite preguntarme y volverme a preguntar, y luego de eso, cambiar de preguntas.

Cuando veo en los festivales que se habla de algún tema, pero que ese tema no invita al debate sino a hacer teatro por hacerlo, me pregunto si estaremos en la línea del facilismo. El maestro Arístides Vargas habla de que el artista debe estar en permanente estado de errancia, de itinerancia por no saber qué va a pasar consigo mismo y con el mundo que le rodea, se cuestiona todo y todo el tiempo. No hay discursos en el teatro.

Es muy triste, porque antes quienes estaban en las áreas de las artes eran seres de los que los artistas 'nuevos' o 'jóvenes' aprendíamos mucho, escuchar a cada artista era una cátedra, y ver alguna de sus obras era salir tocado hasta lo más profundo y sensible del ser, puesto que había mucho que decir y se decía, ahora tal vez hay mucho más, pero hay más miedo de decirlo o menos arrojo.

Este espacio pretende ser un llamado de atención a todos los compañeros artistas, de todas las artes. El arte es llamado y nació para ser político, para ser cuestionador, para ser contrapoder, para ser curioso y sin ser juez siempre fue parte de los de abajo, de los oprimidos. Está llamado a hacer pensar. Y si no, entonces que esté llamado a no ser.

18 oct 2016

Movimientos y caminares quiteños II

Con el pretexto de ser sede de la cumbre de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos en la figura de hábitat III que está ocurriendo en la ciudad de Quito, se pretende tapar con un dedo el sol de acontecimientos en Quito que no han tenido solución en varios periodos de alcaldías.

El primer ejemplo que toco es el carril de la Ecovía, que mucho de eco no tiene, por el nivel de gas diesel que quema y que con su nube negra, baña a cuanto transeúnte circule cerca, y si lleva la ventana del mismo transporte abierta, también sentirá. Se ha pedido que se repavimente con hormigón en reiteradas ocasiones al Sr. Alcalde, y no solo al de turno sino a todos, y es justo ahora, que se hace, pero eso sí, solo un tramo.

Ahora se están organizando jornadas inclusivas en casi todo ámbito, deportivo, artístico cultural, de apropiación de espacio público a la ciudadanía, ambiental, justo los ámbitos con los que CGLU trabaja y que pretende potenciar. Yo considero que se agradece por la iniciativa, pero se agradecería más si fueran propuestas sostenidas que no están ahí pintadas solo por el calor del momento.

Adicionalmente, Quito ha demostrado ser una ciudad que acoge y quiere este tipo de eventos, está demostrado con la cantidad exorbitante de asistentes con las que contó el festival de luces y con que seguramente contarán los demás espectáculos, acá estamos ávidos de eso, de recibir, de preguntar, de conocer, de analizar, de investigar, de aprender; por lo mismo, por esa avidez o novelería, los tiempos deben ser más largos y estos eventos no solo deben ser un 'ven, mira y vete' sino un proceso sostenido del cual se puedan colgar plataformas que proyecten a futuro el resultado de esos aprendizajes.

Si los eventos vienen, pasan y se acaban, con los ciudadanos pasa lo mismo, vienen, nos emocionan y nos dejan y nosotros tampoco tenemos mayor espacio donde difundir, cuestionar y poner en práctica lo poco o nulo que recibimos de estos eventos que son buenísimos en teoría. La petición es al Alcalde, porque realmente esto se le pide a toda autoridad, que piense un poco más en todos, no hoy, ni mañana, ni en dos meses, ni en dos años, sino que piense Quito como la ciudad que es, como la ciudad diversa y llena de gente, la de los migrantes, la de quienes creen que son todavía de sangre azul, la de los vendedores, la de los de arriba, los de abajo, los del centro, los del sur, los del norte, los muchos y cambiantes que somos, a los que alumbra el Panecillo y a los que nos cambia el clima a cada hora.

Si usted piensa en todos señor Alcalde, y hace des este tipo de trabajos un espacio que se equilibre por mucho tiempo, ¡hasta lo reelegimos! ¿o será mucho decir?

16 oct 2016

Movimientos y caminares quiteños I

Esto de las crisis de identidad que les da a las computadoras es un caos.... me he perdido en mi espacio porque mi computador olvidó (y luego yo también) mi contraseña del sitio. Afortunadamente ya está todo bien, lo anoté.

El día de hoy vengo a hablarles de dos puntos estratégicos (la primera parte) en los movimientos y caminares de los quiteños que encabeza la coyuntura capitalina: Hábitat III y los eventos que alrededor de este central se generan. Estuve el día de ayer en el festival de luces que se presenta hasta el 5 de octubre en: Plaza Hermano Miguel, Plaza del Teatro, Iglesia La Compañía, Plaza Santo Domingo y La Merced; aunque también hay programas en el Centro Cultural Metropolitano y en el Museo de la Ciudad.

En primera instancia hablemos del espectáculo en sí, y luego del entorno. Progresivamente, mientras una recorre el centro histórico y se encuentra en primera instancia con la primera parada, que es la Plaza Hermano Miguel (esto es relativo porque cada uno puede empezar de donde quiera), cada espectáculo se va convirtiendo en más y más llamativo, y en más y más bonito. Particularmente creo que el trabajo realizado en la Compañía de Jesús deja con la boca abierta, muy bien elaborado, claramente le debe haber tomado mucho tiempo al equipo de artistas porque cada detalle estuvo cuidado hasta en su más mínima expresión, hasta hacer la iglesia completa un deleite. Cabe mencionar que ya lo era antes del espectáculo.

Luego, hago una mención especial al trabajo en plaza Santo Domingo, no me convenció mucho la temática, pero la estética completa que incluye la música, los colores, los movimientos y el impacto, fue muy limpio. Un par de cosas fueron muy muy muy bonitas, y me la repetí porque me agradó. Quien creo que se lleva el broche de oro sin dudarlo, fue la plaza La Merced, precioso, sublime, impregnante de sensaciones y emociones.

La Merced, de pronto, dejó de ser una iglesia más y se convirtió en escenario de la creación, de la historia de los planetas y las galaxias, de las estrellas y la diosa luna y del dios sol, y nos hizo adentrarnos sin necesidad del 3D en un viaje en el que una se cuestiona lo pequeño que puede ser el ser humano ante tanta magnificencia de ese universo que en casi nula medida, conocemos.

Un trabajo lumínico muy bien logrado, muy cautivante, el tema de las antorchas en el suelo le daba incluso una dimensión mayor, y fue el único espectáculo entre todas las luces, que tenía luces alumbrando al público, muy lindo, muy de doble vía. No voy a subir ninguna foto porque creo que es mejor invitarlos a todos a visitar el centro histórico con mayor razón ahora, están de 19h00 hasta las 24h00 así que no se lo pierda, como no se pierda mi entrada mañana hablando de lo feo de este mismo evento, de lo que aparentemente no pasa, pero es mucho más claro que la luz.

1 oct 2016

Diálogos con mis fantasmas

Démosle vida a la radio, démosle vida a las radio novelas y a los radio teatros... recordemos cuál era la fuerza más grande de este medio. El día miércoles, estuve en Flacso radio en la grabación en vivo del programa radial Diálogos con mis fantasmas que es una colaboración entre Flacso radio y la radio de la asamblea nacional (siquiera algo que hagan); mis impresiones al respecto se las comparto enseguida.

Terminé más enamorada todavía del teatro, de la vida que le da a un programa de radio; hoy en día se han dejado de crear estos espacios de participación porque es costoso (o esa idea se tiene) realizar un programa de este estilo, porque hay que conseguir el auspicio para pagarle al sonidista, para pagarle a los actores, para crear el ambiente propicio, pero una vez más quienes tuvieron los pantalones de hacerlo muestran que es posible si tenemos voluntad, nada más hace falta.

Se realizó en el evento, un homenaje a Lola García, directora del espectáculo, y debo decir que la limpieza de su trabajo, y la exquisitez de su texto son las que me hacen dedicarle un espacio en mi blog. Una, que anda siempre con los tiempos ocupados, a veces como que se olvida de darle su momento a lo realmente importante, y lo humano es lo importante, el teatro es siempre tan importante.

Diálogos con mis fantasmas, que va a estar al aire desde este lunes 3 de octubre en Quito por la 95.7 FM (realmente no recuerdo la hora, pero la pueden buscar en las redes sociales de la asamblea, o por google facilito) habla de los años más difíciles de Manuela Sáenz, desterrada de Quito y viviendo casi en la miseria es visitada por Manuela Espejo que le encarga una conversación con los fantasmas del pasado, y las fantasmas de las mujeres guerreras de nuestra historia nacional.

Es así como se encuentra en Palta, con los fantasmas de antaño de Lorenza Abimañay, lideresa del movimiento indígena que peleó por los derechos siempre humillados pisoteados vejados y violados de los indígenas casi esclavos, y en el segundo capítulo (que grabaron en vivo, pero que es el 3 en la serie) se encuentra con el fantasma de Rosa Zárate, aquella mujer que conoció la lucha por la libertad, de la mano del asesinato de su hijo, por el cual, como cualquier madre, se desgarra la vida para intentar comprender por qué se han llevado la de parte de su alma.

Por el lado de la radio, una apuesta espectacular, llena de vida de deseo, de textos bellísimos al oído, y de unas actuaciones formidables de Susana Nicolalde encarnando a Manuela Sáenz. Por el lado del teatro, una lección de cuánto se podría hacer si los actores dejáramos de quejarnos tanto.

Los invito infinitamente, a los radialistas a que hagamos más radio teatros, a los teatreros, a que hagamos más teatro para radio; pensemos un poco más en todo y en todos, pensemos un poco más en dejar la felicidad en los oídos de quienes nos oyen y en que cada vez que alguien quiera asesinar a la radio, estaremos nosotros para revivirla mediante nuestro trabajo.

Adicionalmente, propuestas como estas, que hablan desde las mujeres, no como objetos decorativos o limpia casas, sino como protagonistas de nuestras historias nos muestran que ellas... las Manuelas, las Rosas, las Lorenzas, las Dolores, las Tránsitos.... seguirán siempre vivas, de la misma manera, solo que en otras épocas, y en otras caras, es nuestra obligación mantener su fuego.

Grabación en vivo del capítulo 2 de Diálogos con mis fantasmas - 28/09/2016 - Flacso radio

16 sept 2016

Domingos de casa abierta

Este fin de semana, en domingo, la casa de la cultura ecuatoriana presenta los domingos de casa abierta; dicho evento se realiza cada domingo en el centro de convenciones bicentenario y la entrada no tiene ningún costo. El evento comienza a las 10h00 este 18 de septiembre.

La motivación a la cultura artística, y el fomento de la capacidad de educación musical y en arte en la ciudad depende mucho de que asistamos a estos eventos, en esta semana van a estar en escena: Jesús Fichamba, Ramiro Acosta y los Blues Project Rolling, Tamya Morán, el ballet ecuatoriano Luis Beltrán, la agrupación andina Amigos Millonarios, el dúo musical Hermanos Cevallos Erazo (a quienes recomiendo sobremanera), y Músicos Anónimos (a quienes recomiendo aún más).

Los invito a que visiten este evento, me cuenten un poco lo que escucharon y disfruten de lo mejor de los artistas que se dan citas en los escenarios de nuestro país. Como siempre recomendarles que visiten siempre que puedan estos eventos porque los realizan cada domingo.

Les dejo también el link de la agenda cultural que tiene la casa de la cultura en estas fechas. Vayan a lo que puedan, consuman arte.


9 sept 2016

El mundo del arte

Cuando le realicé esta entrevista al escultor Mario García, docente de la carrera de artes plásticas en la Facultad de Artes de la UCE, se quedó en mí este conflicto de no saber si coincidir en que los códigos del arte no están al alcance de todos, porque eso significaría reconocer que a pesar de todo el trabajo en gestión para que la sociedad tenga un acercamiento al arte, este sigue siendo un privilegio de las élites.

Ser artista es una decisión íntima para Mario, y dice que en otros países los artistas son respetados. Según él, en Ecuador no pasa eso, porque es una sociedad que prioriza el dinero, y como los artistas no cumplen con ese estereotipo, entonces no funcionan. Claro que considera que la comparación es exigente, ya que acá poco a poco el artista simbólicamente se ha empobrecido con sus contenidos.

En cuanto a leyes, Mario cree que el problema no es la teoría, sino su aplicación; incluso menciona que en las leyes dice que la Academia como institución debe integrar a todas las artes desde el inicio de la educación y eso no es real. Continúa hablando de que los gobiernos no generan un verdadero interés por el arte, porque se toma como prescindible y eso es poco serio.

Se refiere a lo que exponen los medios como algo que no llega al pueblo, porque el pueblo no comprende el arte culto, por eso le llega el arte popular; y si no comprenden esos códigos del arte, es porque no se los enseñaron. Adicionalmente, sí ve como vandalismo el atropello del trabajo del artista por sobre el de otro, pero cree que también puede significar una reacción política al decir, no me reconozco en esto, por eso lo agredo, para que veas que no es mío y no me identifico.

El hecho, pienso, no es que los públicos no solo que no entiendan, sino que todos: medios, sociedad, artistas y espectadores nos hemos quedado aplastados, enquistados, casi consumidos por las propuestas fáciles y desde ningún área se hace un esfuerzo real por comprometer al país con el arte, y eso pasa casi en la mayor parte por la fuerza que arrastra el dinero, pues con ese dinero que paga la gente yendo al cine, que a veces ni eso, no come sino el centro comercial que alberga al cine y no todo el equipo que hay detrás de una producción; ni qué decir cuando se habla de otro tipo de espectáculo.

Mi solicitud a las autoridades nuevamente, a que hagan del arte una experiencia con la que se conviva a diario y no se aleje más y más de la creatividad, de la criticidad, del discernimiento que comprende ser y hacer cultura artística.

La república análoga - Grupo de Teatro Malayerba

6 sept 2016

Periodistas en resistencia

La labor periodística, vista desde el ojo de una mujer fuerte, y con ella, la incomprensión de esa palabra ¿qué es ser fuerte? y la respuesta, ser fuerte es ser Diana Borja, directora teatral con una trayectoria riquísima en tablas, llena de estudios pero de mucho mayor andar sobre el mundo del arte, de la expresión vocal, musical, actoral y corporal como medio para ser lo que ella es, una mujer fuerte.

Me cuestioné por mucho tiempo el dedicarme al periodismo y al teatro, Diana me dio el empuje, sin ella saberlo, de continuar, porque esa es la idea del periodismo, meterse ahí donde los periodistas cómodos no se meten, donde no llegan porque no les interesa y saben poco del tema. Así, llegué a ser la que soy hoy, y por eso los invito a consolidar conmigo esta idea, la de los periodistas en resistencia.

Este trabajo de recoger puntos de vista, de entrevistar para comprender, para conocer, para analizar observaciones que a veces una no tiene, se transforma en el más ligero, porque aunque requirió de mucho trabajo, también las gratificaciones han sido grandes; nacieron encuentros con personas muy sencillas, muy lindas y también muy firmes. Una de esas personas es Diana Borja, de quien prometo compartir luego otra entrada, porque es tan grande esta mujer, y tan ínfimas estas líneas, que solo un espacio no basta.

Diana también cree como América (de la entrevista anterior: Azul, naranja, verde y espuma) en la economía sustentable, y le da una palabra que describe mejor lo que significa vivir así, digna. No oculta que es duro vivir sin dinero, pero dice que el mismo arte no te permite morir. “A veces viene la gente y te deja la contribución voluntaria que son $5, pero vienen otros que dejan $10, u otros dicen no tengo, toma $1, pero compartimos lo que yo tengo para ofrecer; y quienes se presentan aquí me traen arroz, o de pronto alguien se pone el atún, pero no todos están dispuestos a vivir así”.

Diana es la “creadora” del espacio cultural independiente, Casa Teatro Babilón, que es su propia casa, esta idea de prestar la sala de su casa para que ahí se haga, presente y fomente el teatro nació de que no habían espacios donde presentarse para los artistas, y ella no se iba a quedar cruzada de brazos comiéndose la camiseta hasta que del cielo le bajara una solución. Para Diana, su intención es humanizar el teatro y bajarlo de la nube en la que se intenta meter a los artistas.

“Cuando la obra termina, la gente se queda y ve como el artista se desmaquilla, mientras conversan, y nos quedamos tomando café todos hasta las diez de la noche, y por ahí sale algún arquitecto con una idea, y así nace una conversación”. Diana cree que el papel de los espectadores en el mundo del arte siempre es subestimado, que se los discrimina por considerarlos “incultos” pero que eso sucede porque no se los incluye en el mundo del arte.

Para ella el arte es un acto de resistencia y por eso es anarquista en casi todo lo que puede, defiende su postura diciendo “no puedes regular una metáfora, y el arte es una metáfora”; además cree que la existencia del arte se da como algo natural, porque es una contradicción armónica, mientras exista el poder va a existir un contrapoder.

Sostiene que Quito está en una adolescencia cultural, de la que espera salir pronto, y que la inmadurez social que existe como ciudad es la que genera las peleas entre gestores y entre los poderes, luego de reflexionar un poco también considera que a los poderes no les interesa tener unidos a los revoltosos, porque eso generaría una resistencia de caos. Divide y vencerás es lo que ha llevado a los artistas a ser todos distantes entre ellos mismos.

Se apasiona sin disimular cuando habla sobre el graffiti, y cuenta con amplia sonrisa que muchos años de su vida se dedicó a esa labor; incluso casi da una clase sobre el graffiti y sus inicios, cuando Eugenio Espejo pintó la palabra libertad y fue considerado el primer graffiti en Quito; hasta la evolución al graffiti político.

Al cuestionarle sobre los graffitis encima de otras obras de arte, ella defiende a los suyos y dice que deben generarse otras lecturas al respecto, que no significa que detrás de esos hechos haya vandalismo, a veces prueban material – dice – y por otro lado, puede ser que no estén conformes con lo que viven o con lo que pasa, por eso el graffiti es reaccionario, “la gente en su necesidad de expresión inventa mecanismos”.

Sobre los medios, opina que la prensa y la radio todavía son medios saludables para la cultura, aunque cree que de a poco la radio va cayendo en la industria cultural, de la que sí tiene claro, ya la televisión no puede salir, dice que la televisión es la causante de que la cultura del espectáculo se haya mezclado, e incluso confundido con la cultura del arte, y habla de cómo ahora salir en televisión ya te vuelve artista.

Sobre los periodistas, cree que les falta profundizar, pero da una razón para ello: “no les interesan los procesos, porque se encontrarán procesos putrefactos” y dice que los pocos periodistas que se dedican a cubrir lo cultural y el ala artística, también son periodistas en resistencia. Dice que a veces, las medidas son drásticas, como los periodistas de dictadura que tuvieron que salir de sus países y desde fuera tuvieron que hacer resistencia; así ve ella una buena labor periodística, yéndose en contra también de lo que se ha establecido como correcto en un medio de comunicación.

25 ago 2016

La nostalgia sonriente del pasado musical

Entre risas, en una conversación con un tinte de confianza que parece que existiera de toda la vida, conversamos con Esteban Cruz; productor musical que escogió como su rama a trabajar, el rap.

Lo ameno de la conversación, dio para que la creatividad de Esteban aportara a tal punto, que se escogió su sugerencia para el nombre de la propuesta de programa de radio que está próxima a salir (¡atentos!), porque a cada momento la atención se desviaba hacia las palomas citadinas o algún otro factor imposible de controlar. Generó que esa frase ‘regresando al punto’ fuera la referencia de sentir de nuevo lo importante, que es el arte, y que lo denotó en cada parte de esta conversación.

Casi no hubo entrevista, fue todo muy jovial y humano. Esteban cuenta cómo era en el tiempo en que para poder ser artista musical, se debía grabar en cinta de cassette, y que debía esperar a que el locutor de una radio se callara para poder grabar la canción que gustaba, y luego correr a aplastar el botón donde grabara en un cassette vacío, esa canción. Cuenta que así hacían antes las pistas los artistas, y que incluso así antes se presentaban. Que escuchar eso hoy, da nostalgia y risa, porque atrás se oyen los ecos “y corrías a grabar en el baño, donde había más silencio, con el micrófono de karaoke, además no sabías a qué hora iban a pasar lo que querías escuchar, entonces era todo un día de ponerte pilas para no perderte lo que querías”.

Luego vinieron los discmans, y luego youtube, y otras herramientas. Para ser hoy productor musical, Esteban tuvo que aprender a usar todas esas herramientas sin alguien que le enseñe, y sin manuales, y considera que eso es lo lindo de un artista que, como él, se considera independiente, porque tiene que hacer “todo uno mismo” y al tanteo aprender a utilizar todas las plataformas, incluso una consola de radio. Por eso había risas en esa conversación, porque para hacer mi programa, entre los diferentes talleres y cursos, también se aprendió a manejar una consola de radio, y pasó lo mismo, al inicio los errores, las equivocaciones, que se manda antes la pista, que se prenden los micrófonos tarde, etc. Aprender así, es muy humano, muy real.

Aunque Esteban es joven aún, su condición socioeconómica es la que le obligó a trabajar así, pero sabe que tiene más cosas que contar, que los artistas nuevos que nunca tuvieron que pasar por esas dificultades. Para él, todos los seres humanos nacen siendo artistas, pero es en la escuela donde poco a poco van restringiendo esa condición hasta matar la creatividad.

No cree en las ayudas políticas, sino en la búsqueda del propio gestor de las oportunidades, “hay que tocar mil puertas, y de esas mil, se abrirá una y para eso gastaste plata, tiempo; pero después la gratificación es mucho más grande y eso compensa”. Dice que vivir como artista independiente es posible, pero es duro, “porque así como hay momentos en los que te pagan por un show de 30 minutos más de un sueldo básico, cosa que es muy buena, hay meses enteros en que no cobras nada y vivir esperando es duro, porque así como ganas gastas”.

Sin embargo asegura, que para un artista independiente, el pago no se trata de dinero, porque un artista puede vivir “hasta limpiando baños”, sino de lo que llena el corazón, que hace aguantar toda clase de tempestad en este oficio. Cuando se refiere a lo que la gente opina de los artistas por su vestimenta (Esteban en particular, utiliza gorra y camisetas anchas) dice que para que la gente ya no juzgue han estado luchando y lo seguirán haciendo, sabe que es duro, y cuenta con gracia cómo a veces en el bus, cuando la gente ve cómo va vestido, prefieren no sentarse a su lado, incluso algunos prefieren ir parados aunque el bus vaya lleno.

La diferencia que tienen los artistas independientes de los artistas pro industria, para Esteban está en el dinero, porque menciona que un artista pro industria puede pagar por publicidad, y darse el lujo de rechazar contratos o espacios porque no les pagan lo que ellos quieren, mientras que para un artista independiente, lo importante es darse a conocer, y le choca que hayan en la actualidad, personas que se dedican a lo mismo que él, pero porque son amigos del productor o gestor importante hacen de esto su profesión sin tener ni ganas, ni talento.

“Como artista independiente, te lanzas al mar a veces, sin saber nadar; y si llegas a 4 personas de 4000 es bueno, es gratificante” También dice que no dejaría de ser artista independiente porque el artista independiente hace “lo que se le da la gana” y no tiene que regirse ni a contratos, ni a horarios de ensayos. Además cierra diciendo que el artista de ahora, en cualquier área, debe disfrutar su momento, porque la sociedad le da un boom a los artistas, pero luego llega otro mejor, y se olvida para siempre del anterior, “como le pasó a Fausto Miño”.

La prueba viva, de que puede existir una entrevista con la que no se esté de acuerdo en todo, que no tiene que ser tensa, ni seria al punto de convertirse en aburrida. Déjenme saber lo que piensan, siempre es bueno leerlos.

14 ago 2016

Azul, naranja, verde y espuma

Hace casi un lustro, en un Festival de Teatro en la ciudad de Riobamba, se presentaba la obra “Azul, naranja, verde y espuma” del Teatro de Oro de Machala; lo lindo de los festivales es que al final de cada día, se puede socializar con los actores y directores y crear una fraternidad artística que no se da en otros espacios.

En la mesa de la retroalimentación entre público, actores y directores de las obras de la noche estaba una mujer alta, con mirada firme a pesar de estar casi oculta detrás de su cerquillo, con postura erguida y aspecto noble como quien sabe lo que es, y lo que defiende. Ese día, hace más de cuatro años, después de ver esa obra y de escuchar a esa mujer narrar con pasión arrolladora lo que era su concepto de teatro, la resolución fue inmediata; esta mujer tenía que estar en este espacio.

En ese tiempo, ella era grande, la directora aplaudida de pie en el Festival, con una obra que llegó a cada poro del cuerpo, que emocionó hasta el más fuerte de los asistentes, y que no dejó a nadie quieto. O todos reían, o todos lloraban, pero para nadie la obra pasó desapercibida. Era una obra “para niños” con títeres y una utilería infantil. Sobre el escenario había un carrito de máscaras donde los dos personajes de la obra contaban cuentos tradicionales de Ecuador y de Machala, pero a todos los asistentes los identificaba por igual.

Los actores, eran dos hombres de más de 40 años ambos, que interpretaron de forma exacta, casi perfecta, la naturaleza de dos niños de aproximadamente cinco años, con el vestuario, el maquillaje y los peinados. Sin duda, la obra era buena, pero el montaje lo era aún más, por eso conocer a la directora de esa obra de arte, casi fue un sueño.

A pesar de eso, jamás hubo una conversación directa con ella, y cuando este trabajo empezó a gestarse, buscar a esta mujer hasta por debajo de las piedras, se hizo más que una opción de entrevista para la investigación, un deber de principios personales. Finalmente, alguien con su contacto la trajo hasta estas líneas.

América Paz y Miño es un huracán, un tren, un volcán, o –hágase el lector la idea- algo inmenso que arrasa con todo a su paso si no se está preparada. Sin poses, ni figuras, ni etiquetas, ella misma en su propio carro pidió que se la acompañe a almorzar mientras concedía la entrevista, y así fue.

La comparación con un huracán, es por la devastación que dejó sobre mí, espiritual y humanamente hablando. Para ir a las siguientes entrevistas, debió pasar un lapso de semanas para poder asimilar todo lo que esta admirable mujer aportó a este trabajo, y cuestionó todo en lo que se fundamentaba esta investigación. Incluso por encima de otras entrevistas, esta es importante.

Cuando la conversación comenzó, ella era todo lo que desde hace tanto tiempo atrás, había parecido y era mucho más.

No titubea ni por un segundo en sus respuestas, para ella la independencia en el arte es una utopía, desde que los seres humanos se trasladan a vivir a un espacio urbano como Quito; porque para ser independientes –dice- hay que auto sustentarse y no se puede. “Tú misma debes generar tu comida, tu sistema de agua, tu transporte, y eso no pasa en los espacios urbanos. Y desde el arte menos, necesitas del público, dependes del público, si el público no va te jodes”.

Dice que desde el 2003-2005, las leyes han eliminado de a poco los incentivos al arte, “nos acorralan a los artistas, como si quisieran asesinarnos”, y habla de la plataforma creada por ella, el “Quito Chiquito” y cuenta con nostalgia cómo su hermana le había escrito un mensaje diciendo “cómo me hubiera gustado que en mi tiempo hubiera habido un Quito Chiquito” y ella dice “100 000 niños lo tenían, y se lo quitaron”.

América es fuerte en sus respuestas, casi cruel pero sensata, ella misma dice en algún punto –casi lloras- cuando se intenta plantear la siguiente pregunta. Fue la entrevista más compleja que he hecho en la vida, porque fue a ratos, imposible quedarse en la condición de la periodista que hace su trabajo y no se conmueve. Hizo que a cada segundo, hubiera un cuestionamiento de dónde debe estar la emocionalidad del periodista, de si se podía o no llorar ante las respuestas sensibles, o si se podía gritar de rabia en cada cosa con la que no se estaba de acuerdo. América sacudió todo lo que rueda por la cabeza de esta periodista, y la decisión de seguir esta carrera que a veces parece tan cruda.

Para los periodistas que trabajamos con las personas, que intentamos comprender sus historias, que tenemos que explorar y que investigar, la experiencia personal es, naturalmente, fundamental. La fuente principal de nuestro conocimiento periodístico son "los otros". Los otros son los que nos dirigen, nos dan sus opiniones, interpretan para nosotros el mundo que intentamos comprender y describir. (Kapuscinski 2006, p.37)

Con respecto a este autor, y a lo que dijo América, viendo en retrospectiva, eso es algo que se agradece, porque está bien preguntarse, si esto es realmente lo que se quiere hacer por el resto de la vida. Y por partida doble, porque América cuestionó también lo que hacen los artistas.

“En mi generación casi todos (los artistas) nos volvimos gestores, los que vienen no tienen nada, bailan al compás de la plata, son talentosísimos, pero no tienen propuestas sólidas. Y los que las tienen, son contados con una mano; los mayores hicieron su trabajo y nosotros hacemos el nuestro, pero ¿dónde está la nueva propuesta que viene después de mí?”

América es la fundadora del Colectivo Luna Sol que trabaja el arte para niños, y le desmotiva saber que las generaciones de artistas futuros, no tengan posturas frente al poder, como su generación tenía antes y labró con esas propuestas los espacios que se ganaron. “La gente que viene tiene masterados, diplomas, capacitaciones, títulos, pero ¿dónde está eso en la práctica?, ¿quién se mete en la parte organizativa, dónde están las nuevas generaciones, y sus propuestas políticas? Los nuevos artistas vienen a bailar con las nuevas reglas. Nosotros (los artistas de mi generación) hemos hecho lo que hemos podido, y lo seguiremos haciendo, pero llegará un punto en que ya no podamos”.

Dice que cuando va a algún Festival, o a alguna presentación y se encuentra con sus maestros, la felicitan y le dicen: América qué orgullo que sigas trabajando en lo que siempre te apasionó; “¿yo a quién le digo ¡qué orgullo!?, si a nuestros propios proyectos nos aniquilan, y los que vienen no tienen proyectos, el futuro del arte es bastante negro, no habrá estética ecuatoriana porque nosotros no podemos dar clases”, haciendo referencia a la Universidad de las Artes y a lo que hoy se entiende por arte.

Y lo que se entiende por arte, para América, se debe a la falta de compromiso de los medios frente a una especialización en arte; en prensa “siempre va a ver la obra el más nuevo de los periodistas, que si tienes suerte le interesa. No te peleas con ellos porque son la puerta a que se vea tu trabajo, aunque como ya todas las puertas están cerradas no interesa y te peleas igual, porque ellos necesitan cubrir un espacio y punto, pero tú vives de esto, es tu trabajo”. “Lo que ves en la televisión es lo que se supone que ahora es arte, cuando es una falta de respeto en toda su extensión”

También cuenta que el hecho de que los artistas sean tan desorganizados, y nunca hayan podido crear un frente unitario para sus luchas*, es algo de siempre que no se ve mejorar “no hay interés real ni en sus propios proyectos, peor en enfrentar a los poderes juntos” y cuenta una anécdota, de hace una década, en la que en una Asamblea en la FLACSO, se reunían los candidatos al ya extinto congreso con los artistas, y se hablaba de las economías solidarias que el teatro ha sostenido desde siempre para poder subsistir, a lo que uno de los candidatos al Parlamento había respondido con burla. Uno de los compañeros artistas, ofendido había sostenido: “yo no me voy a rebajar a discutir con un PhD”. Dice América, “¿Cómo vas a poder dialogar con alguien que se cree el Mesías?” y entre otras cosas, la relación entre los gestores y los poderes no avanza por ese tipo de posturas, tan cuadradas como necias, de ambos frentes.

Otro de los problemas que ella identifica en el arte actual, es el egoísmo y la envidia, el egocentrismo, dice que con esos lineamientos, se rompen todas las prácticas de reciprocidad, importa muy poco lo que los demás hagan. “El frío brazo del neoliberalismo los tomó por el cuello” y ahora ya no miran para los costados, sino que la preocupación es estar bien ellos solos, primero yo, segundo yo y si sobra, para mí.

“El arte no es para que te aplaudan, eso es ególatra; el arte es tratar de tener incidencia social. Te abre otra sensibilidad que puede cambiar la sociedad” incluso no haces arte para incentivar a otros a que se dediquen a artistas, “no me interesa enseñar a nadie, pero sí afectar vidas positivamente, que mi vida no sea igual después de ver una obra de teatro porque una obra me tocó las fibras internas más sensibles, y por eso salgo pensando de nuevo en cambiar el mundo”.

Para América, lo que hizo que funcionara en otro tiempo el teatro, es justamente que no había tanto egoísmo, “las prácticas ancestrales de los pueblos, que hicieron que los pueblos sobrevivieran fueron la reciprocidad y la solidaridad, son prácticas asociativas que deberíamos tener los artistas, te ayudo porque sé que me necesitas y no porque debas darme algo a cambio. O podríamos aplicar la economía de los afectos, te ayudo porque eres mi pana, o porque no quiero que el teatro muera”.

Sin embargo, el orgullo predomina, los artistas de hoy, prefieren acceder a los pedidos de los poderes para tener el dinero de los montajes y de sus procesos creativos que pedir un favor, aunque América está de acuerdo con que cada artista en esta realidad social debe buscar su propio camino de salida, porque no se puede convencer a nadie de pensar lo que ella piensa, está convencida que el trabajar por ese dinero es venderse.

“La falta de dinero y de espacios es una raya más al tigre, pero no por eso voy a prostituir al teatro, ese día dejo de hacer teatro, prefiero dejarlo y vender caldo de patas afuera de mi casa” y esta frase viene de alguien que ha vivido, o sobrevivido (y vive) del arte por décadas (es ahí cuando dijo casi lloras), pero tiene claro que para llegar a eso hay que convencerse, saber que es ese el camino que escogiste; cuenta que cuando era más joven y le proponían presentarse como payasito en fiestas infantiles o vender su artesanía en la calle, ella escogió la calle. Esa fue su decisión y no se arrepiente.

Es una firme convencida del trabajo con niños, sabe que aunque tal vez no sea lo más grande que puede hacer, su formación de una u otra manera, va a aportar a que los niños se valoren desde su propia creación, dice que la vida de los niños sí es distinta cuando se los acerca al arte y a ella le importa ser un vehículo para los niños; antes veía al teatro como su vida, luego como su trabajo, pero hoy, América sabe que el teatro es una herramienta comunicativa, “por eso trabajo con niños, para que de grandes no sean unos animales que hablen cualquier cosa del teatro” como algunos periodistas, agregado personal.

La entrevista pasa volando y termina, con el almuerzo de América a la mitad, porque de tanto hablar casi no ha comido, y con un Quito que aparenta una muy próxima lluvia, mientras el tráfico se empieza a agudizar. Entonces América ¿Qué es lo más duro y lo más gratificante de tu trabajo? Cita a Hermes Trismegisto y dice que cree en la ley de los opuestos, “Lo más duro es saber que a pesar de todo el trabajo que has hecho, no has logrado cambiar el mundo, que la incidencia en la vida de las personas es mínima; pero ese mínimo vale la pena, porque eso es lo más gratificante.”

Es la única vez durante toda la entrevista, que se quiebra su voz y sus ojos muestran lágrimas; del otro lado, con nudo en la garganta, se apaga la grabadora porque la entrevista ha terminado, pero la tertulia sigue por horas, mientras todas las cosas en las que se creía antes de empezar, van saliendo una a una por la puerta de la vergüenza. 

*Cuando se realizó esta entrevista aún no existía la Anae (Asociación Nacional de Artes Escénicas)

7 ago 2016

Palo porque bogas, palo porque no bogas

Por código de honor debería hablar hoy de las injusticias deportivas, aunque toqué un poco el tema en una entrada anterior (El opio de los pueblos). Sobre todo porque hoy revisé la página del Comité Olímpico Ecuatoriano y 47 disciplinas tienen una representación de solo 5 mujeres en sus presidentes. Y no todas esas disciplinas llevan a alguien a competir (porque no cumplen marcas, o no hay equipos, o practicantes) de todos esos deportes.

No será de eso esa entrada, pero que quede constancia que hay mucho por hacer en deporte y que mi sueño es que algún día mi país tenga por lo menos un representante de cada disciplina en juegos de verano para los olímpicos, ojalá no me muera sin que sea así.

Como este blog está al servicio fundamentalmente de lo artístico cultural, me permito hoy hablar de la nueva polémica en las artes escénicas del país. La ANAE (Asociación Nacional de Artes Escénicas), ASOESCENA y la Red de Espacios Independientes han decidido no participara en el FIAV (Festival Artes Vivas) de Loja en este año ni en los próximos debido al excesivo monto económico que se destinará a este espacio y por el cual nos han dejado a cientos de grupos en este año y el anterior sin recursos, sin fondos concursables y sin auspicios.

El Ministerio de Cultura, que es el encargado principal de asignar dineros a artistas, y que hasta hace unos años no tenían una unificación como conglomerado, poco a poco ha dejado de invertir en cultura considerándolo un gasto, o porque ese dinero se destina a las sabatinas presidenciales. 22000 dólares cada sábado que funcionan para montar el espectáculo artístico que sucede inmediatamente después de que el Presidente termina su informe semanal.

Sin embargo, yo sí creo que hay que ponerse de abogados del diablo, y con esto me ganaré un poco la enemistad de los colegas. Han pasado algunos años desde que el Ministerio nos sale con cuentas alegres, que no hay plata, que este año no, que no sé qué... en fin. ¿Por qué recién este nos venimos a quejar compañeros? ¿Por qué esperamos a que este festival esté en ejecución para decir me opongo? Cuando pudimos haber hecho una reunión hace por lo menos dos años, la reunión que se va a hacer este 16 de agosto, para estar en contra de un espacio que se va a efectuar con o sin reunión en contra.

Los artistas nos hemos pasado años, muchos muchos años pidiendo espacios y gracias a eso existe hoy la Red de Espacios Independientes, porque no habían, porque no los teníamos, y cuando hay un espacio como el del Festival, ahí ya no queremos. Entiendo por qué no queremos esos espacios en esas condiciones, pero por qué no hay una reunión trimestral, semestral o anual de todos los conglomerados que con mucho esfuerzo se han podido levantar como espacio de encuentro entre artistas, para analizar trimestral, semestral, o anualmente si nuestra situación como artistas ha cambiado. Y la respuesta será que no ha cambiado, pero quejémonos entonces, de forma permanente.

El oportunismo de quejarnos ahorita, al último, justo cuando las papas queman, generará la reacción obvia que hemos recibido siempre de los poderes de turno en el arte, que no nos pararán ni cinco de bola. Si nos quejamos de forma sostenida, y permanente, esto ya no será un perro del hortelano, como me parece a mí que es ahora (ni quiero el festival, ni participo). Sino un: no quiero porque la plata se TIENE que repartir SIEMPRE de forma equitativa, no solo un mes a muy pocos grupos de forma millonaria y los demás yuca.

Yo no creo que la solución ahorita sea rechazar ese espacio, pienso que dadas las circunstancias que hoy pesan sobre ese festival, que se va a ejecutar lloren, chillen, pataleen los compañeros o no, la mejor forma de decir no estamos recibiendo nada, es estar ahí y reclamarlo. Por lo menos haciendo saber que no habrá más participación en otros años, porque no es la manera de hacerlo como lo están haciendo. Pero hoy negarlo, cuando ya está encima, hará que 19 grupos vivos sí acepten esa plata y el reclamo habrá quedado en nada. Y nosotros seguiremos siendo 'antisistema' y seguiremos por lo tanto, al margen, porque las cosas no se hacen a la tonta y a la loca al último.

Sí reclamo más organización de los artistas, porque reclamar ahorita es tan tarde, tan ajeno a lo que pasa, tan lejano, que se desechará. Reclamemos, peleemos, hagamos bulla, pero de forma sostenida, incluyéndonos todos. Así, si hay una postura permanente habrá que pararnos bola como institución. Ahorita hasta parece envidia, yo no voy porque no me dieron la plata, entonces les boicoteo lo que hacen para que tampoco nadie tenga la plata que a mí no me dieron. Aquí los perjudicados seguimos siendo los artistas, y por supuesto, el público que no cacha nada del pleito, pero que igual se va a quedar sin ver buenos trabajos por las posturas infantiles de lado y lado.

25 jul 2016

Malabares en los semáforos

Para Leonardo Díaz, llegar a trabajar en el circo social no ha sido una tarea sencilla por dos factores contra los que aún hoy lucha, su familia y la sociedad. Ellos consideran que como es artista es un vago, no hace nada y no tiene cómo vivir. Sin embargo a él le llenan las sonrisas de los niños y los aplausos de aquellos que sí entienden que la ruptura de la monotonía a la que este clown-malabarista se dedica, hace que su rutina se transforme aunque sea por un momento.

Dice que Quito es una sociedad paranoica y que es miedosa de acercarse a aprender de aquello que no sabe, no se da cuenta que por dentro todos son iguales. También habla de la inequidad que existe entre los dineros que se entregan de parte de las autoridades a las diferentes artes y tampoco socialmente hay equidad.

Para Leonardo, el ser un artista independiente implica ser libre, sin necesidad de tener un vínculo con alguna ideología política ni con ningún adoctrinamiento social. El artista, a su modo de ver, es alguien que se apasiona por su trabajo, y aunque no cumple con un horario establecido, rompe la monotonía y quebranta la rutina mediante lo que hace.

Dice que el arte es una expresión del ser humano, no un valor privado, que hace que el individuo se forme integralmente. Y ese arte debe ser disfrutado por el público. Para eso, el artista debe sacrificarse, apasionarse por su trabajo, y es tal vez ese punto el que, a ojos de Leonardo, la sociedad no valora.

“La sociedad no se da cuenta que somos seres humanos normales, que esta es una profesión, como no se critica a quienes usan una corbata, no me deberían criticar a mí por andar con ropa ancha” continúa mencionando que las reacciones son diferentes cuando te ven de una forma o de otra incluso si eres el artista. “Me ha pasado que llego a un lugar encapuchado y me dicen joven usted no puede entrar, luego digo que yo me voy a presentar ahí, y el trato cambia”.

Concuerda con otros gestores, al creer que hoy hay mayor interés en el arte que hace un lustro, pues menciona que incluso el que se haya creado una Universidad de las Artes, y eso suponga el considerar al arte como una profesión, ya hace mucho por trabajos como el suyo, en el que lo que realmente vale es la experiencia. Pues la mayoría de artistas tienen una formación empírica.

Dice que el logro de tomar más en cuenta al arte, que antes era un fuero único de las clases altas que podían pagar una formación artística, es una consecuencia de las luchas que por años han hecho los artistas “oficiales” y los independientes. Sin embargo alerta de que existe una diferencia entre difusión e inversión, y que en este último punto no es lo mismo lo que se destina a las diferentes artes, adicionalmente en la misma difusión existen factores determinantes como el morbo artístico, que es para Leonardo la causa principal de que a veces se prejuzgue a los artistas, y que la difusión positiva es mucho menor.

De las leyes que rigen en el país, dice que entiende que se les entregan los mismos espacios a los artistas nacionales que a los extranjeros y eso le gusta un montón, pues dice que aquí los artistas nacionales pueden tener el mismo e incluso más talento, pero la gente no prefiere lo nacional, sino lo ajeno. También cuestiona la labor de los gestores culturales, pues dice que gestionan por la cultura, pero no por el arte. Que si hubiera una gestión real, no existirían aún los impedimentos que aunque en menor grado, se sostienen, que es que no existe una apropiación del espacio público como medida nacional, aún hay espacios donde es prohibido generar espectáculos, y pone de ejemplo a Venezuela, donde según él, sí hay espacios (no sé ahora cómo estará el arte en Venezuela con su crisis).

También propone que el arte sea una materia más en la formación del país, y que se eduque en cultura como eje transversal de la sociedad, de forma masiva, y sin discriminación de gustos y preferencias, sino algo que sea social. Que abarque a toda la gente, para que todos conozcan y todos aprendan. Sostiene que el que no se haga social al arte, provoca el elitismo, pues a veces los artistas se defraudan de la poca asistencia a los eventos, por el alto costo que implica la entrada a aquellos espectáculos.

En cuanto a medios, Leonardo cree que es una cuestión formativa, pues si en la televisión pasan un concierto de piano, el canal es cambiado hasta poner en el canal de fútbol. Esto sucede, a ojos de Leonardo, porque los medios no hacen un seguimiento del artista ni del arte, sino que son proyectivos, y eso reduce la capacidad de conocimiento de la gente en cuanto a estos eventos. Finalmente pide a la sociedad “no me juzgue, no me critique, yo soy feliz a mi modo, como usted es feliz a su manera.”


Leonardo en el centro

23 jul 2016

Son unos estúpidos

Esta entrevista en particular, fue breve, pero al volver a analizarla, tal vez cortante se convierte en el adjetivo que mejor la describe. Arnaldo Sicles se define a sí mismo como un artista retirado, su arte es el grabado y no cree ser un gestor cultural, hoy trabaja en la Estampería Quiteña aunque me deja bien claro desde el inicio que nada de lo que va a manifestar lo hace a nombre de la estampería, todo es a título personal; y llegué a él porque compartió una estampa con 'Lino', Marcelo Torres de quien compartí su entrevista en la entrada dedicada al grafiti (El 'vandalismo' llamado grafiti II) y tenía una visión que me pareció importante compartir sobre la difusión de la cultura artística en la ciudad.

Al final, la sensación que queda es entre no saber si él se molestó con el tema de la entrevista, si estaba molesto antes, o si terminó molestándose por las cosas que a él mismo se le venían a la cabeza mientras contestaba; a pesar de eso, sus respuestas son de utilidad porque su extremismo refleja un área del arte que existe aún, la del artista que se cree completamente antisistema.

Sicles, habla de lo que ve en la ciudad de Quito[1] y considera que no sirve para nada, que a eso no se le puede llamar inversión en el arte o en la cultura. “Esos bulevares y espacios no cambian en nada a la ciudad, no sirve para nada, no está concatenado ni con la realidad ni con la gente, me parece una estupidez gastar $160 mil dólares en algo que no tiene trascendencia.”

Él trabaja ahora, en un espacio en el que ellos mismos con apoyo de instituciones privadas, gestionan la búsqueda de escuelas o lugares donde puedan enseñar a niños y puedan compartir con ellos lo que es el grabado; considera que la educación es lo único que sí tiene trascendencia en la vida de los niños, que van a ser la nueva sociedad; y la enseñanza es lo que realmente tiene valor para él ahora que se ha retirado.

“Lo que hace el Municipio no apuntala a mejorar la calidad de pensamiento en las personas, es más, afea el lugar” Dice que eso se debe a que la gente de Quito vive en conflicto social, y hace referencia al centro de la ciudad, que es donde él trabaja y habita. “Aquí hay gente indigente, gente que aún se cree de sangre azul, gente que viene de otras provincias a trabajar, hay mucha diversidad, hay marihuaneros y vendedores de drogas, todos aquí mismo; ¿quién hizo un estudio para decir que esos monigotes que ponen en los bulevares cambian en algo la realidad de estas personas?”.

Para él, las administraciones que han pasado por Quito, y en particular la de Barrera, hacen cosas de forma y no de fondo, y se muestra molesto al recordar más de una actividad que ha generado esa alcaldía y que se ha hecho sin estudios previos. Habla por ejemplo de los basureros instalados en el Bulevar 24 de Mayo, que es la cuadra donde está su taller; dice que ahí hay restaurantes y casas que sacan cierta cantidad de basura, y los basureros no cubren ni el 5% (según sus cifras) de la basura que sacan los restaurantes y las casas. “...son unos estúpidos, para nada hacen estudios, la gente tiene que estar luchando con los basureros para que entre una funda de basura”.

Dice que no entiende lo que pasa ni con el Alcalde ni con quienes lo asesoran, y pide “que se consigan personas inteligentes (en el Municipio), no con PhD, sino inteligentes” porque a su criterio, los que hay no funcionan. En este punto casi sale un poco de su condición de artista y habla el ciudadano molesto. Con respecto al arte dice: “A las personas deben involucrarlas, deben hacer estudios y contratar a personas capacitadas para involucrar a la gente, no poner ahí una escultura que no hace nada en la mente de las personas, no es coger y tapar la calle con arte, es hacerle entender a la gente lo que el arte es, porque el arte es para alimentarse espiritualmente, no para que estén ahí muertas las obras”.

No quiere saber absolutamente nada de pedir nada a los gobiernos o a las leyes. Cree fervientemente que el artista debe valerse por sí solo y a través de su trabajo, generar el dinero con el que seguir trabajando por más difícil que sea.

Al plantearle la conversación sostenida con Miguel Mora[2] y comentarle que él habla de los espacios que se asignan desde la Secretaría para todos, sin que eso implique necesariamente perder la independencia, porque desde la Secretaría no se injiere en los contenidos de los artistas, Sicles se molesta. “Yo no soy un niño, Miguel se vende cada vez que tiene la oportunidad, cómo puede decir él que no se pierde independencia, si comerse ya un almuerzo con los poderes debe ser detestable, asqueroso y repugnante para un artista, y él lo hace todo el tiempo”.

Este ejemplo del almuerzo, después se planteó en casi todas las entrevistas, por considerarlo bastante extremo. Al final, parece que las extremas, fueron estas respuestas.



[1] Esta entrevista fue realizada durante la Administración de Augusto Barrera en la Alcaldía de Quito
[2] Secretario de Cultura del MDMQ en la Administración de Augusto Barrera como Alcalde de Quito