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11 abr 2019

¡Quiéreme!

Por: Cristina Figueroa

¡Quiéreme! por encima del universo, aunque no lo merezca y me deje llevar. Quiéreme aunque no sea tan fuerte como mis impulsos, y mi caminar desbocado no te oriente al andar.

¡Quiéreme! por el fuego que emano cuando te quiero, quiéreme por el odio que no sé controlar, quiéreme aunque yo te odie luego, o cuando al tratar de correr solo pueda caminar.

¡Quiéreme! alguna vez como yo te he querido, con tus tardes lúgubres y ese vicio de fumar, quiéreme por si algún rayo me parte en medio de la noche espesa, que quemó mi garganta de tanto cantar.

¡Quiéreme! tanto como yo te quiero, así de insolente y falto de razón, porque el cariño que amaso por ti aquí dentro, no conoce corduras, solo humillación.

Así te he querido, así te quiero.
Abandóname luego a la luz del último eslabón, cuando mi cariño por ti se haya muerto, y mis besos encierres en un caracol.

10 abr 2019

Verte llorar

Por: Cristina Figueroa

Verte llorar, no precisamente es el acontecimiento más sublime, ni el más eterno. No necesariamente es lo más doloroso, aunque puede crear una punzada entumecida que termina por amortiguar.

Verte llorar encarama mi cordura y me convierte en la devota de tus mejillas, rezando por creer que más ya no se deben mojar. Hay un sueño en cada pestañeo, un delirio en cada sollozo.

Verte llorar me ha vuelto más humilde, más humana, más sencilla, por sentir en ti lo más pequeño, lo más sincero y lo más revuelto.

Verte llorar es un solo acontecimiento, que comienza en tus ojos de un solo puñal, rueda en mil caras y desemboca en tus labios, y tiene el único gusto de que al final y después de todo, la única recompensa es poderte consolar.

9 abr 2019

La bailarina de coral

Por: Cristina Figueroa

En medio de este fuego infernal, con el abrasador calor de esas decisiones que quedan por tomar, me encuentro en un solitario o sarcófago de libertad sin usar.

Cuéntame qué ha sido de aquella bailarina, que paseaba en los balcones cada tarde, entretenía mis tardes y proponía formas de luna cada vez que levantaba la mano.

Hoy yo me encuentro entre los versos que no te di y un buen vaso del chocolate más caliente que estas ganas de abrazar las ideas que solo yo tengo y que no te puedo compartir, porque los desecharás.

Mis tardes de sol salen detrás de la nevada bruma del silencio. Te falta luchar por los sentimientos que me dominan, me falta pelear por borrar de mi memoria todo aquello que sentí por ti.

En qué me ayuda ser un mar rebasando las posibilidades de mi tristeza, de qué te sirve verme llorar todo el tiempo por el mismo tema, quédate colgado de las lágrimas que me revientan y me quedaré atrapada en el suspiro de tus sueños de volver a amar.

Hoy conozco el paradero de la bailarina, que en los cantos del desierto creó tormentas de coral, es ella, no se ha ido, está presa en el delirio, a modo de caricia en la voz de soledad.

21 abr 2018

Libros ojeados de abril

Intentaré ser breve con los libros que no llamaron mucho mi atención para centrarme en los libros que siento que cambiaron mi vida este mes; leí en primer lugar La migración italiana en Ecuador en los años 20's de Zaccaria D'Aniello aunque decir leí es un poco falso porque el libro es un conglomerado de imágenes que a mi entender, requieren de mayor explicación. Es un compilado fotográfico sin mayor ahondamiento. Me pareció que podrían haber realmente hecho un estudio y trabajar el libro como un fotoreportaje, el lector queda a su suerte viendo imágenes muy antiguas de hechos que deben haber marcado un hito en la cultura italiana y que con su migración masiva cambiaron también el diario vivir ecuatoriano. Eso no se sabe, solo hay imágenes y un par de escritos acerca de la relevancia de las fotos, pero nada más.

Mi segundo libro fue Canto a mí mismo, del poeta estadounidense Walt Whitman. Quiero mencionar que me conecté con muy pocos de sus poemas, no sé decir a qué se debe, pero prefiero a Neruda, prefiero a Buesa; tal vez sea yo que en mi infinita ignorancia no sé de métricas, que no supe tal vez valorar la poesía de Whitman, pero considero que el título no podría ser más correcto. Un libro dedicado al enorme ego que yo percibí. Por favor no me odien quienes gusten de su trabajo, yo simplemente no conecté y el arte no creo que se hizo para entenderlo sino para sentirlo.

Ahora sí. Mis libros poderosos del mes son del mismo escritor ambos, me habían recomendado Lazos de amor y Muchas vidas, muchos maestros de Brian Weiss. Ambos están en internet así que por favor, no se pierdan su lectura. Yo leí primero lazos de amor, pero lo correcto es empezar por el otro así que explicaré en orden.

Este mes ha fallecido mi abuelito, y aunque el dolor de una pérdida es siempre tan desgarrador y doloroso, creería que la vida no me pudo poner en mejor momento este libro en mis manos. Muchas vidas, muchos maestros, está escrito por el psiquiatra Brian Weiss en su intento por calmar a una de sus pacientes a quien en el libro llama Catherine, de los miedos que le aquejan. Pronto se da cuenta que con ella la terapia 'normal' no funciona, y la induce al hipnotismo.

Su vida y la de Catherine cambian para siempre, al internarse en el universo de las vidas pasadas, y de encontrarse en medio de esas vidas con los "maestros", seres de luz que se comunican a través de las regresiones de Catherine, con el médico. Esta historia real la considero fascinante porque nos hace comprender la muerte no como algo malo, o doloroso, sino como parte del proceso espiritual que tiene que vivir nuestra alma. Me ayudó a entenderme y a entender el mundo como energía y no como materia, a no tenerle más miedo a la muerte y a conocer la inmortalidad de nuestra alma, jamás morimos, solo trascendemos o nos quedamos hasta aprender nuestras lecciones o hasta que los otros hayan aprendido de nosotros lo que debíamos darles.

Es un libro en realidad precioso, de lectura obligatoria. Sin duda puedo decir que me ayudó a sobrellevar esta muerte reciente, y a ya no temerle nunca más a la propia, ni a los dolores.

El segundo libro de este psiquiatra Lazos de amor, habla sobre las almas gemelas, y considero que igualmente cambió mi concepción de la vida para siempre, y mi manera de relacionarme con los demás. Nadie está en nuestra vida por casualidad, no estamos por casualidad en la vida de nadie. Pero este libro prueba con hechos, lo mágico que es el destino, y lo mágicos que somos los seres humanos al tener la capacidad consciente y absoluta de cambiar nuestro destino, de elegir lo que queremos ser y lo que queremos vivir. Cómo queremos morir, cuándo queremos morir. Realmente me pareció tan sensible, humano y revelador, que creo que cada persona en el mundo debería leerlos.

Lazos de amor habla de la historia de dos pacientes simultáneos del doctor Weiss, que no se conocen entre sí, y que tienen citas a diferentes días de la semana. Poco a poco el doctor se empieza a dar cuenta, que estos dos pacientes, han sido almas gemelas en vidas pasadas, pero que en esta no se han conocido aún. Es muuuuy loco, porque debe luchar contra el secreto profesional, y a la vez contra el destino. ¿Decirles que son almas gemelas? ¿Arriesgarse a que el destino haga lo suyo con miras a que Pedro (su paciente) se vaya sin conocer a quien ha sido el amor de su vida por siglos? Una historia que no catalogaría de amor, pero que sí nos hace creer en que el amor lo supera, lo libera, lo cree, lo construye todo.

Por favor léanlos. Son demasiado bellos, y les aseguro que nunca más volverán a ver su vida de la misma manera.

1 jul 2017

¿Cuántos años tengo?

¿Cuántos años tengo?
José Saramago

¿Que cuántos años tengo?

¡Qué importa eso! ¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo:
Gritar sin miedo lo que pienso…

Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido…

Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!

Pues unos dicen que ya soy viejo,

y otras que “estoy en el apogeo”.

Pero no es la edad que tengo,
ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,

para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,

rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás! ¡Estás muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,

pero con el interés de seguir creciendo.

Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,

a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse

en el fuego de una pasión deseada y otras…

es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.

¿Que cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,

pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,

las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!

¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o más!

Pues lo que importa: ¡Es la edad que asiento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.

Para seguir sin temor por el sendero,

pues llevo conmigo, la experiencia adquirida

y la fuerza de mis anhelos.

¿Que cuántos años tengo?

¡Eso a quién le importa!

Tengo los años necesarios para perder el miedo

y hacer lo que quiero y siento.

Qué importa cuántos años,

¿cuántos tengo, o cuántos espero?

Si con los años que tengo…

¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!

19 nov 2016

Votos de amor

Lejos de querer hacer piratería de esta autora ecuatoriana que he encontrado excelsa, pretendo darles la oportunidad de difundirla culturalmente, de compartirla, de conocerla, de buscar más de su poesía, espero que no se moleste por esto si llega a ver alguna vez que alguien ha compartido su poema, pero espero que sepa si lo ve, que estos ojos han encontrado en su poesía, el abrazo a mi corazón a retazos, el remiendo de mis heridas más leves y el alivio a las más profundas, me enamoré de nuevo y volví a amar por leer su trabajo.

Tarde en desvarío - Ruth Bazante Chiriboga

Qué sé yo del amor,
sin embargo escribo y le nombro,
y le marco de lunas,
y le pinto de ríos y vertientes.
Así, de pronto, entusiasmada,
me echo al mar de los sueños
una tarde de sol con espejismos.
Llevo por cualquier ruta,
de lluvia, de papel o desvarío
a caminar mi alma,
descalcita y desnuda
a ver si tú la encuentras.
Dueña ya de veleros de infinito,
de ilusiones marinas,
te llevo en mi crucero sin rumbo,
sin bandera, sin escuela,
con champagne y gaviotas,
solo entregada a ti con mis delirios
tendidos en la escalera frágil
de mañana,
con guitarras de espuma y caracoles.

Nos vamos a navegar
con una carta de amor sin hierros,
y sin yerros a encontrar la latitud
que cuadre en nuestros nudos líricos,
así mañana, en incendio de aurora
y llamarada,
navegaremos juntos,
perdiéndonos sin perdernos,
en aguas circulares, a cualquier hora,
con las manos unidas hasta herirnos.
Nos amaremos sin puntos cardinales,
haremos del sur un norte sin fronteras,
de cada beso, un río de milagros,
de cada punto, un puerto sin pañuelos
desde donde partamos sin horario,
sin importarnos si el día es noche,
o la noche es ajena.

Un puerto sin memoria
una dársena desde donde el amor
parta más limpio.
No tendremos pasado.
Para qué recordarlo.
Seremos siempre nuevos cada instante
para ser un presente entre tus labios,
y ser en todo el tiempo ser sin tiempo
amor en permanencia permanente.
Tu realidad la mía, la de ambos,
estrechándonos más en sinfonía.

En locura agradable haremos inclusive
que la aritmética, se derrumbe de bruces
en mitad de la luna,
aprendiendo a restar las soledades.
a un solo compás en jilguerío,
y al sumar nuestra piel
y sus angustias,
sumemos uno solo piel y alma,
armonía y acento,
ángeles y demonios.

Amándonos amor nos amaremos
en aguas circulares,
a presión,
a doscientos,
a golpes de corazón,
a tropel de latidos,
a limoneros frescos.
¡A desvaríos!
A tantas cosas, Amor mío,
por la única gracia de encontrarnos
con un amor entero. Florecido.

2 oct 2016

Todo fue quimera

Una de las joyas de la literatura y de las letras poéticas quiteñas recaen en una mujer, que por amor y con amor cambió la concepción que se tenía de las mujeres acerca de que ellas no podían pensar sin un hombre a su lado... y qué miedo que le tienen a las mujeres en la historia. Hoy comparto la poesía de Dolores Veintimilla.

Anhelo – Dolores Veintimilla 

Duración sin efectos: 00h00m42s 


¡Oh! ¿dónde está ese mundo que soñé 

allá en los años de mi edad primera? 

¿Dónde ese mundo que en mi mente orlé 

de blancas flores ...? ¡Todo fue quimera!


Hoy de mí misma nada me ha quedado, 

pasaron ya mis horas de ventura,

y sólo tengo un corazón llagado

y un alma ahogada en llanto y amargura.


¿Por qué tan pronto la ilusión pasé? 

¿Por qué en quebranto se trocó mi risa 

y mi sueño fugaz se disipó

cual leve nube al soplo de la brisa ...?


Vuelve a mis ojos óptica ilusión, 

vuelve, esperanza, a amenizar mi vida, 

vuelve, amistad, sublime inspiración ... 


yo quiero dicha aun cuando sea mentida.*

*De esta misma línea:

11 sept 2016

Reír llorando

Un poema que me encontré por ahí, muy referido al mundo de los artistas, que lo disfruten, y siempre compartan. La idea de tener algo lindo es que llegue a otros.

Reír llorando – Juan de Dios Peza 

Duración sin efectos: 00h02m32s 


Viendo a Garrik – actor de la Inglaterra

El pueblo al aplaudirlo le decía:

Eres el más gracioso de la tierra,

Y el más feliz… y el cómico reía.


Víctima del spleen*, los altos lores

En sus noches más negras y pesadas

Y cambiaban su spleen en carcajadas.


Una vez ante un médico famoso,

Llegose un hombre de mirar sombrío:

Sufro le dijo, un mal tan espantoso

Como esta palidez del rostro mío.


Nada me causa encanto ni atractivo;

No me importa mi nombre ni mi suerte,

En un eterno spleen, muriendo vivo;

Y es mi única ilusión la de la muerte.


Viajad y os distraeréis - ¡Tanto he viajado!

Las lecturas buscad - ¡Tanto he leído!

Que os ame una mujer – ¡si soy amado!

Un título adquirid - ¡noble he nacido!

Pobre seréis quizás -¡tengo riquezas!

De lisonjas gustáis - ¡tanto escucho!...


¿Qué tenéis de familia? – mis tristezas

Vas a los cementerios – mucho… mucho

¿de vuestra vida actual tenéis testigos?

Si más no dejo que me impongan yugos;

Yo les llamo a los muertos mis amigos,

Y les llamo a los vivos mis verdugos.


Me deja, agregó el médico perplejo

Vuestro mal y no debo acobardaros;

Tomad hoy por receta este consejo:

Solo viendo a Garrik, podréis curaros.


¿A Garrik? Sí a Garrik… la más remisa

Y augusta sociedad le busca ansiosa;

Todo aquel que lo ve muere de risa,

Tiene una gracia artística asombrosa.


¿Y a mí me hará reír? – ¡Ah!, sí os lo juro,

Él sí: nada más que él; más… ¿qué os inquieta?

Así dijo el enfermo no me curo;

¡yo soy Garrik!... cambiadme la receta.


Cuántos hay que cansados de la vida

Enfermos de pesar muertos de tedio

Hacen reír como el actor suicida

Sin encontrar para su mal remedio


¡Ay! Cuántas veces al reír se llora

Nadie en lo alegre de la risa fíe

Porque en los seres que el dolor devora

El alma gime, cuando el rostro ríe.


Si se muere la fe huye la calma

Si solo abrojos nuestras plantas pisan

Lanzará a la faz, la tempestad del alma

Un relámpago triste: la sonrisa.


El carnaval del mundo engaña tanto

Que las vidas son breves mascaradas;

Aquí aprendemos a reír con llanto

Y también a llorar con carcajadas.


*Spleen: hastío, mal humor, constantemente irritable.

26 ago 2016

La noche de los muertos

Un poco de poesía para alegrar el día, o perturbar el corazón.


Copo de nieve – José María Garcés Bejarano 

Tiempo de lectura: 00h00m54s 


Temblorosa, anhelante, entristecida

Murmuró con su voz entrecortada:

“yo no quiero alejarme de la vida;

Es tan negra la tumba y tan helada.


“No me dejes partir, sin ti no puedo

Ausentarme tan lejos de la tierra,

No me dejes partir que siento miedo,

Y la infinita soledad me aterra”


E inclinándose luego sobre el lecho,

Con su semblante aterrador sombrío

Acercó mi cabeza hasta su pecho

Y me dijo en silencio: tengo frío


Y al hundirse sus ojos pensativos

Bajo el marfil de sus despojos yertos

Eclipsaron la aurora de los vivos

Y alumbraron la noche de los muertos!


Desde entonces en la pampa florecida,

Donde se alza su tumba idolatrada,

Una sombra recorre la avenida,

Y murmura una voz adolorida:

¡Es tan negra la tumba y tan helada!...

11 ago 2016

Refino de mil lágrimas

Este poema que transcribo a continuación lo recitó una de mis alumnas en su monólogo final de examen. Lo hizo de tal manera que si hubiera sabido que lo haría tan bien, la habría filmado y compartiría el video, lastimosamente no veo el futuro. Nunca había escuchado ni leído este poema, incluso creo que al leerlo no se lee la gracia, la cadencia, la amargura y la fiereza con la que Lucía la recitó. Igual quiero compartirlo.

Madre India - Ignacio Rueda Latasa

Me lo escupió como ofensa,

y a mí, me supo a alabanza…

Tu madre… ¿mi madre qué?

Se me tensaron las venas

como cuerdas de guitarra,

como cuando alguien mete la mano

así nomás, sin saber tocar.

Y tiemblan, vibran, suenan a muerte,

-luego se calman-

pero en su impulso íntimo

late un eco de venganza.

Así se me templaron las venas

al eco de sus palabras.

Tu madre… ¿mi madre qué ?

tu madre era india…

India sí, pero de pura raza,

todo el mundo puede verlo

lo lleva escrito a claras

sobre la tersa vitela del óvalo de su cara,

con caracteres incaicos

sobre un fondo de oro y plata.

Un collar de baratijas,

le cuelga en su pecho y canta,

como un nido de gorriones

que al respirar se le espantan

Dos arracadas le cuelgan

de sus orejas con gracia;

como si fuesen marcando

poquito a poco las ansias

de que un día mejor que nunca

llegue a despuntar el alba.

Para rematar,

dos trenzas le cubren pecho y espalda;

como si los Dioses Indios,

hubiesen firmado el acta.

India mi madre, ¡Muy india!

y larguísimas son sus faldas;

que sólo el viento

o la mano de mi padre

las levantan.

Tu madre… ¿mi madre qué?

sirvió de india en mi casa

y era para todos

como una bestia de carga.

Para todos sí, lo admito;

pero no para el canalla de tu padre

que mil veces quiso de niña estrujarla

y poseerla cuando ya era ¡mujer casada!

Para él no, lo juro,

lo juro por tata Dios

y Santa María del Iquique

mi virgen de la montaña.

que si ella fue copo de nieve,

mi madre; no le pidió nada.

Sobre la piel su cuerpo,

no hay más huella

que las de los golpes,

que mi padre borracho

le propinaba.

Mi tata, ¡ay! mi tata..

Borracho y todo lo quise,

con pasión emocionada.

Porque la borrachera de mi padre

más grande y más amarga,

no era de alcohol,

del que llora en el trapiche la caña.

Sino del zumo ensangrentado

de un refino de mil lágrimas.

Borracho, para olvidar.

Borracho de ira y de rabia.

Borracho y así … borracho

sin saberlo la ultrajaba.

Mamá, Mamá,

como un relicario beso las huellas

que hay en tu cara,

porque son como cien años

que compasión te hizo mi tata.

con la viril iracundia

de su hombría pisoteada,

sobre el trapiche cruento

de una injusticia nefasta.

Y no llores Mamá,

que ya nadie de Dios ha de matarte el alma

te defenderé,

aunque sea con esta guádua,

que aspira a ser andamio

y casa de un mundo mejor.

Si no, que las cañas nuestra milpa se vuelvan lanzas.

Así que así

Me has brindado la ocasión

de estas palabras,

anda, sigue tu camino,

con tu soberbia de raza,

y el mundo de tus prejuicios

como joroba en la espalda.

la vida te ha sido fácil

y por serlo; inapreciada,

ojalá que cuando haya problemas

(y están cercanos)

sepas superar la vida

con valor y elegancia;

y temo que sean tus hijos

parásitos del mañana,

y que si llevan las trenzas ;

se ahorquen con ellas por no aguantarlas,

La vida para vivirla,

hay que sufrirla y amarla,

Anda, sigue tu camino,

¡pero mide tus palabras!

quisiste hacerme una ofensa

y a mí, a mí me supo a alabanza.

Mi madre es india, India

India

20 jul 2016

Ancla de una nave destrozada

La última vez que publiqué un poema (Para mi tumba - Alejandro Flores), no puse nada más para no corromper el estilo y la imagen, la famosa métrica que sigo sin entender del todo y tampoco el sentir. Estos poemas que comparto no están en internet, son transcritos a mano de un libro de recopilación de poetas que había también recogido mi abuelo, yo les paso los que a mí me parecieron más bonitos. Yo no creo en que no hay que compartir los trabajos de otros porque es piratería, creo como Santiago Arbeláez nos enseñó en el Ecuador Jazz, que es difusión cultural pública, masiva y gratuita.

A solas – Ismael Enrique Arciniegas

Tiempo aproximado de lectura: 2'47''

¿Quieres que hablemos? Está bien. Empieza,
Habla a mi corazón como otros días…
¡Pero no!... qué dirías?
¿Qué podrías decir a mi tristeza?

No intentes disculparte; ¡todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto;
El campo verde lo secó el verano
Y mi fe en ti como mi amor, ha muerto
Amor arrepentido.

Ave que quieres regresar al nido
A través de la escarcha y las neblinas;
Amor que vienes aterido y yerto,
Donde fuiste feliz… ¡ya todo ha muerto!
No vuelvas… ¡todo lo hallarás en ruinas!

¿A qué has venido? ¿Para qué volviste?
¿Qué buscas?... ¡nadie habrá de responderte!
Está sola mi alma y está triste,
Inmensamente triste hasta la muerte.

Todas las ilusiones que te amaron,
Las que quisieron compartir tu suerte,
Mucho tiempo en la sombra te esperaron
Y se fueron… cansadas de no verte

Cuando por vez primera
En mi camino te encontré veía
En los campos la alegre primavera…
Todo era luz, aromas y armonía.

Hoy todo cuan distinto… paso a paso
Y solo voy por la desierta vía,
Nave sin rumbo entre envueltas olas
Pensando en la tristeza del ocaso,
Y en la tristeza de las almas solas.

Entorno la mirada no columbra
Sino asperezas y páramos sombríos;
Los nidos en la nieve están vacíos
Y la estrella que amamos, ya no alumbra
El azul de tus sueños y los míos.

Partiste para ignata lontananza
Cuando empezaba a descender la sombra,
¿…recuerdas? Te llamaba mi esperanza,
Pero ya mi esperanza no te nombra!

¡No he de nombrarte!...¿para qué?...
Vacía está el arca, y la historia yace trunca.
¡ya para qué esperar que irradie el día!
¡ya para qué deciros: todavía,
Si una voz grita en nuestras almas: nunca!

Dices que eres la misma: que en tu pecho
La dulce llama de otros tiempos arde;
Que el nido de amor no está deshecho;
Que para amarnos otra vez, no es tarde…

¡Te engañas!...¡no lo creas!... ya la duda
Eché en mi corazón fuertes raíces,
Ya la fe de otros años no me escucha;
Quedó de ensueños mi ilusión desnuda,
Y no puedo creer lo que me dices.

¡No lo puedo creer! Mi fe burlada,
Mi fe en tu amor perdida, es ancla de una nave destrozada,
Ancla en el fondo de la mar caída

Anhelos de un amor castos, risueños,
Ya nunca volveréis!...se van… se esconden,
¿Los llamas?... es inútil… no responden
¡ya los cubre el sudario de mis sueños!

Hace tiempo se fue la primavera…
¡llegó el invierno fúnebre y sombrío!
Ave fue nuestro amor, ave viajera,
¡Y las aves se van cuando hace frío!.

30 jun 2016

Silencio, soledad, secreto y sombra

Para mi tumba - Alejandro Flores

Tiempo aproximado de lectura: 1'37''

Oh seres de mi hogar! Oh madre mía!
Oh amigos! Oh damas! Oh poetas
Cuando vengáis a mi sepulcro un día,
Traedme flores pero no tarjetas.

Acaso el que en un féretro reposa
Metido entre la tumba necesita
Que el nombre le dejéis sobre la loza
¿Para saber quién le hace la visita?

¿Do están de la tarjeta los motivos?
¿Tiene los ojos el difunto abiertos?
Con los ojos del cuerpo ven los vivos!
Con los ojos del alma ven los muertos!

Cuál grita la razón con voz de diosa
Que en este mundo del escarnio hiriente,
Tarjeta que se exhibe en una loza
Señala el nombre de quien poco siente!

Si es un extraño el visitante, leo:
“dadme gracias, deudos que aquí estuve”
Si no es extraño en el instante leo:
“miradme sociedad, por aquí anduve”

Afirmo con dolor grande y profundo
Que las tarjetas en la loza inerte
Son solo vanidad para ante el mundo
Y espantosa vanía ante la muerte.

Nada, a quien llore en el balcón aflige
Al doliente real! ¿Quién muestra y nombra?
El dolor verdadero siempre exige
Silencio, soledad, secreto y sombra!

Varones que pisáis sobre las fosas,
Mujeres que venís al campo santo:
Nunca, nunca escribías sobre las lozas
Con tinta diferente a la del llanto.

Yo ante tal irrisión tiemblo y me pasmo
Porque este ha sido mi constante lema:
Nombre escrito con tinta es un sarcasmo,
Nombre escrito con llanto es un poema.

12 jun 2016

La poeta del semáforo

Diez de la mañana en punto, me quedo al frente de la consola de radio sin el productor general del programa, el gerente paseándose fuera de la cabina para escuchar qué tal me va sola. Es mi primer programa que hago por entero sola y tengo a las 10h30 una invitada que no conoce la radio y por quien debo estar pendiente. Esos momentos en que ya todo de por sí es un caos, parece haber una fuerza sobrenatural que lo intensifica todo, si ya hay estrés, promete ponerse peor.

Comienzo con ansia y trato de no transmitirla a mis oyentes, salgo bien librada del primer bloque, y antes del segundo entra una chica con vestido negro y rojo, gafas oscuras y el cabello negro y largo; conozco a mi invitada, así que sé que no es la mujer que ingresa sin permiso a la cabina. Veinte segundos para entrar al aire: ¿Tú eres Sara? (sé que no). No, pero soy Andrea (sonrisa de oreja a oreja y se mete a la cabina), el productor me dijo que venga cuando quiera, así que aquí estoy. Diez segundos para entrar al aire, mensaje de Sara (la verdadera invitada) Estoy perdida. Al aire, bloque dos.

Hago sentar con una seña a esta desconocida que entra como Pedro por su casa a la cabina, con la mirada del gerente en la nuca, porque nadie puede entrar así y menos en vivo, pero ya qué... la aparecida tiene buena vibra, lo expele a metros. Mando una canción para madrugarme quién es esta mujer. La anécdota termina en que le hice una mini entrevista por el lanzamiento de su libro y luego llegó Sara y todo fue una fanesca preciosa, y Andrea, se convirtió en una amiga de por vida, la comunicación me obligó a conocerla en 15 segundos.

Andrea Vaca, es de esas personas que irrumpen así en la vida de la gente. Imagínese usted que está en el semáforo, y se le acerca una persona a preguntarle: Si te regalo un poema, ¿tú me regalas una moneda?, solo si te gusta me la das, si no sigues tu camino. O la variante de ¿Si te regalo un poema tú me regalas un tabaco?, pues es eso lo que ella hacía, la necesidad de esta poeta ambateña la llevó a las calles a ganarse de forma digna y muy artística la sal del almuerzo. En una de esas es que se conoce con el productor del programa, y es uno de esos furtivos encuentros los que la hacen dar en una calle con Ignacio Román Zuleta, mejor conocido en el mundo de las letras como Romanzú, otro escritor ambateño que de casualidad conoció a Andrea y se convirtió en un ángel.

Entre tabacos, poemas en el semáforo (que no fue fácil, Andrea dice que para que te paren bola tienes que ir bañadita y bien lavada los dientes porque la gente piensa que le vas a bajar el celular), y anécdotas locas como la de la radio, esta mujer que escribe desde los 17 años y como buena artista sus encuentros con su yo interno la han llevado a bordear la muerte, por fin logró hacer su libro. Romanzú la ayudó a contactar personas de cultura en su natal Ambato y hace poco más de un mes se lanzó su primer libro de poesía "La luz verde" clara apelación al semáforo que la llevó a lanzarse a exponer un poco de su privacidad y su vida, porque en un semáforo, el verso que puede una aprenderse es algo corto, pero muy íntimo.

Lo cierto es que Ambato la acogió como con todos sus hijos, tierra ya de nobles seres de letras como Juan Montalvo, Jorge Enrique Adum, José Oñate Almeida, entre otros, y le habilitó un espacio en el Museo Provincial Casa del Portal para que sea en su tierra donde invite a sus coterráneos a conocer un poco más de su amor por su madre, por su hija, y por el Lucas (su perrito que se había perdido antes de publicar el libro, y a quien felizmente encontró) a quienes dedica la mayor extensión de su poesía, como al amor y al desconsuelo.

El evento fue de lo más entretenido, con amigos de esos que te sostienen cuando estás a punto de desnudar una parte de tu alma y sientes que tal vez solo un artista, porque conoce la sensación, te comprendería. Con familia, que hagas lo que hagas va a estar contigo, otro pedestal de mármol que no te deja caer, y con su gente. Nos enteramos que una maestra de primaria de Andrea que había visto en el periódico que lanzaba su libro, estuvo ahí, y se reencontró con las tres generaciones de hermanas a las que dio clases. Un acto muy transparente. "La luz verde" está a la venta a un precio de $12, lo recomiendo por supuesto, pero recomiendo más que vaya por ahí dándose cuenta de lo que pasa en la ciudad de Quito, quien sabe si en otro semáforo usted se encuentra a Andrea, o a alguien que siga sus pasos.

La ciudad tiene vida, viaje con ella.