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14 sept 2023

Recogiendo los pasos de la voz del páramo

Sirvan estas líneas para hacer unas reflexiones sobre la primera obra de teatro que hizo nacer el proyecto Teatro en rojo como un colectivo en el año 2022. Estoy segura que luego será una buena bitácora para reconocer el camino y en perspectiva, poder mejorarlo, evaluarlo y aprender de él. Con la infinita gratitud de todo lo que nos ha regalado hasta ahora.

A eso de marzo del 2022 una ex querida maestra de universidad -que llamaré Majo- me preguntó si seguía haciendo teatro porque tenía unas estudiantes que, para una campaña que estaban realizando como parte de su proyecto de titulación en comunicación, estaban requiriendo una obra de teatro para niños.

En ese momento yo no solo no hacía obras de teatro para niñas y niños, sino que no estaba para nada interesada en el tema. Le dije a Majo inmediatamente que no, pero que la iba a derivar con alguien que sí hiciera algo de eso, y pregunté a varios amigos y amigas, pero nadie pudo así que con muchísima pena, tuve que decirle que no podía ayudarle.

Majo insistió, obstinada y curiosa como siempre fue, yo con el inmenso cariño que le profeso, más con gratitud que con conocimiento, acepté su propuesta y me enfrasqué en inventarme una obra para niños que pudiera estar lista en menos de un mes. Al inicio pensaba en un monólogo de un cazador que se transformara en todos los animales, pero al pensarlo un poco mejor, noté que iba a ser imposible hacerlo sola.

Esa decisión me obligó a invitar a Milagros Ribadeneira a que me ayude no solo a actuar la obra, sino a crear una obra desde cero y poner la idea en escena en tiempo récord. Si bien yo tenía una vaga idea general, fue realmente Milagros la que dio una escaleta completa de la obra que yo pulí y dirigí para estar listas en algo más que dos semanas.

De ese primer periodo tengo recuerdos de mucho cansancio, trabajo, propuestas, ideas, investigaciones, improvisaciones y la anécdota de casi morar atrancada con el tostado que se comía el oso de anteojos. Así nació la voz del páramo; Paula y su amiga -las chicas que nos contrataron- estuvieron felices, nos pagaron ese mismo día y nosotras dejamos ahí la obra, era algo que habíamos hecho vivir para que fuera debút y despedida, no teníamos otro interés que cumplir con la palabra y recibir el pago por nuestro trabajo.

Poco más de un año después, La voz del páramo se convirtió en una obra que, como una bola de nieve, solo ha ascendido sin saber cuándo ni cómo. Es justamente esta obra la que da inicio a lo que ahora se llama Teatro en rojo, mi primera obra, y mi primer trabajo realizado con mi única producción.

Milagros y yo tomamos caminos separados en el trabajo, y el infortunio le dio vida de nuevo a la voz del páramo. Resulta que yo trabajaba como directora del grupo de teatro de la UTE en Quito, y había programado una especie de gira en la ciudad de Guayaquil en varios lugares con el grupo de estudiantes que tenía a mi cargo.

Dos semanas antes de emprender el viaje, recibo por llamada telefónica la notificación de que me desvinculan de la universidad y me quedo en el aire con los compromisos ya adquiridos, y con la garantía de la sala La Bota, ya entregada. Ante este giro de la vida solo pienso en una obra que podría tener lista -una vez más- en tiempo récord, esa obra era 'La voz del páramo'.

El inconveniente radicaba en que llevaba meses sin conversar con Milagros y, por motivos personales, con la decisión de no trabajar más juntas. Como código de honor le escribo para mencionarle que voy a volver a poner en escena la obra y ella da su aprobación, converso de inmediato con el nuevo elenco que la iba a actuar y ellos se emocionan como niños con la invitación. Mirando atrás, creo que es algo muy bello recibir tanto positivismo y tanto compromiso de la dupla que se hizo cargo del trabajo que antes hacíamos dos personas.

Cumplimos nuestra gira en Guayaquil, y fue como sanar una herida enorme que había abierto con Teatro en rojo, y que sanó con este viaje donde recibí respaldo, preocupación y muchísimo apoyo de mis nuevos compañeros Emanuele Mena y Alexandra Fernández, sirva este espacio para rendirles también un homenaje a ellos sin cuyos entusiasmos, este camino no sería transitable nunca más.

Luego vinieron las giras de medios, la postulación al festival para mujeres dramaturgas en Turquía -que no ganamos porque no admiten obras infantiles- y un caminar bien haciendo que me hace pensar que los sueños se construyen y caminan aún con todo en contra.

Hasta la fecha, 'La voz del páramo' se ha presentado en:

-Zoológico de Guayllabamba (campañas sé un héroe, protege la vida silvestre) - 1 de mayo del 2022

-EASE Cine camping en la mitad del mundo en Quito - 5 de agosto del 2023

-Unidad Educativa Eduardo Kingman en Durán - 8 de agosto del 2023

-Fundación Nausán en Monte Sinaí - 9 de agosto del 2023

-Unidad Educativa Monte Tabor Nazaret en Samborondón - 10 de agosto del 2023 (2 funciones)

-Sala La Bota en Guayaquil - 10 de agosto del 2023

-Primer Festival Escénico Teatral de la Asociación de Artistas Profesionales de Pichincha - 14 de septiembre del 2023

-Producción y circulación de prácticas artísticas de la Universidad de las Artes en Guayaquil - 23 y 24 de febrero del 2024

Que bestia que cansancio, que tristeza, que descontento, que alegría, que emociones distintas que me dan ganas de dejarlo todo y también de seguir dándolo todo, sobre todo luego de las funciones más tristes y difíciles. Hay veces en que no ha habido nada público, otras en que hemos llenado hasta las tapas, a veces es tanto trabajo para tan poco; a veces siento que hago miles de cosas y termina no sirviendo de tanto.

Teatro, dicen que se llama.

Cierro diciendo que caminar vale la pena aunque sea lentito, que edificar no es fácil y que me desmorono cada tanto cuando pienso en todo lo que quisiera y no es, pero que también me descubro incrédula y agradecida ante todo lo que es y nunca pensé que fuera posible.

23 jun 2022

¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"?

El asambleísta nacional del Ecuador, Fernando Villavicencio, lanza un tweet que da título a esta entrada. ¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"? escribe, y aunque parecía que ya el tweet en sí mismo era una ola risible e inaudita, el tsunami llegó con los comentarios de las personas que respondían a ese tweet.

Sin embargo eso no fue lo único relacionado a los últimos acontecimientos nacionales que vinculaban al trabajo artístico cultural con la recepción que tiene este ¿oficio? desde la ciudadanía. Por allá días antes del titular de esta nota, en un tweet de Fernando Cerón, presidente de la sede nacional de la casa de las culturas, había también alguna comedida que respondía al tweet de Cerón muy enérgica y molesta diciendo que le quiten las "s" a la casa de LA CULTURA, porque ese era su verdadero nombre.

Ambos ejemplos, muy chiquitos, sirven de piedra angular para el mayor de los atentados que sufrió -y sigue sufriendo adicional que agravándose- el mundo cultural en esta semana, la toma a la casa de las culturas (con s), por parte de la policía nacional.

Esa toma, ya de por sí abominable, violenta, fragilizante, y ni qué decir tengo, inconstitucional; obtenía un carácter de bélica (esa sí, no las velicas que buscaba la policía) cuando la ciudadanía, en su rechoncha mayoría CELEBRABA esa toma, para que "las fuerzas del orden controlen a los indios que vienen a atacar a Quito".

Esta introducción debería llevarnos a todas las y todos los trabajadores de las culturas a preguntarnos. ¿Qué "carajo" estamos haciendo? porque está claro que lo estamos haciendo no solo mal, sino que pésimo. Extiendo la pregunta, ¿realmente estamos logrando algo con la gestión cultural?

En estos últimos días ha bastado el mínimo impulso o detonante para que las y los ecuatorianos destilen todo tipo de odio y no empaticen ni de casualidad con sus co-humanos, ni entiendan por qué es importante el notar que los discursos de "identidad" que defienden son profundamente racistas, clasistas, ignorantes e hirientes. Todo lo que se lee, desde noticias hasta redes sociales, es un goteo de veneno horrible, polar, binario y vergonzoso.

Yo siempre he sostenido, como trabajadora cultural, que somos un grupo endogámico que seguimos mirando hacia nuestro ombligo porque las grandes conversaciones académicas no tienen indígenas, ni negros, ni estudiantes secundarios (a todos se les invita a ratos), y siempre he sostenido que la gestión cultural tiene que pensarse desde la educación básica hermanada con las artes. Para eso recomiendo que lean mi tesis de maestría.

Sigo sosteniendo que nuestra relación es endógena, que para hablar de gestión cultural solo estamos entre gestores culturales, y que siempre se habla dentro de la academia, que siempre se habla como si fuera lo más trascendental del mundo para alimentar nuestros egos, sentirnos muy importantes y arrechonchar nuestros currículos, y a nadie le interesa, únicamente a nosotr@s.

Somos perros mordiéndonos la cola hasta el infinito.

Pero hoy en día, esto ha superado tanto los límites que me pregunto ¿por qué seguimos tan lejos de la gente del común? y con del común no quiero ser despectiva, con tanto odio que se desborda por allí no quiero sumar una raya más al tigre. Con del común me refiero a las personas que no tienen estudios culturales y no tienen por qué tenerlos, a las personas que estudiaron otras cosas, que se especializan en otras áreas técnicas, o que de pronto no estudiaron nada y se dedicaron solo a trabajar, y a los miles de estudiantes que se están formando en muchas cosas que no tienen nada que ver con las culturas, las artes o los patrimonios.

El grueso de la sociedad ecuatoriana -y lo confirman los comentarios de los tweets que cité al principio y que de verdad les invito a que lean- siguen pensando que las y los gestores culturales y de paso las y los artistas somos una bola de marihuaneros, vagos, piojosos, sucios, borrachos y desaliñados que no servimos para nada.

Honestamente parece que en esto último han tenido razón.

La invitación, es a notar lo lejos que está la labor de gestión cultural de las y los ciudadanos de a pie. Con actitudes súper cuestionables que han valido cientos de miles de comentarios negativos, como lo de la Universidad Andina que enfoca un porcentaje enorme de su discurso formativo al estudio de la condición indígena en América Latina y en Ecuador e, inconsecuentemente cierra las puertas a las y los indígenas que, aunque es su derecho como institución autónoma, también envía un mensaje claro, profundo y enorme a sus potenciales estudiantes y a sus actuales miembros.

¿De qué nos sirve estudiar esto? ¿por qué sigue siendo inútil el acercamiento? Bueno, si yo tuviera que responder, diría que es justamente porque no hay acercamiento, porque la academia sigue siendo burguesa y burócrata (y me refiero a toda la academia ecuatoriana, no solo a la universidad mencionada), porque no le interesa salir a la calle fuera de las horas de vinculación obligatorias, y por supuesto porque ese discurso sobre el que todas las academias se establecen, es un discurso inconsecuente con su proceder real.

Mi director de tesis de maestría hace unos meses atrás me hablaba impactado sobre la guerra en Ucrania y Rusia y yo me impactaba el doble por su idea de querer hacer un libro del tema. Porque para las personas que vivimos aquí en este país hoy, nuestra guerra no está en Ucrania ni en Rusia, nuestra guerra está en las cárceles en las que se asesinan impunemente por poder, porque la guerra es no tener qué comer, porque la guerra es no tener trabajo ni posibilidades de estudiar, porque las cosas suben de precio todos los días y los sueldos son miserables para quienes tienen un trabajo, nuestra guerra son los niños y jóvenes expendedores de droga por unos dólares, nuestra guerra es la inseguridad que no nos permite saber con certeza si llegaremos con bien a casa. ¿Qué nos importa que Rusia aplaste un botón, si nuestra guerra está a miles de kilómetros de allí? ¿Acaso ese botón que extinguiría la humanidad no nos haría un favor ante tanta injusticia e indolencia?

Volviendo al tema central, la academia, el círculo de intelectuales de este país y, muy tristemente debo decir, también las y los gestores culturales, estamos más interesados en conversatorios a los que no va nadie, o en hacer documentos que reposarán en alguna linda biblioteca en el mejor de los casos, pero no se está centrando en escuchar y en distribuir lo que sabe.

Hace un tiempo, que inicié mis labores en una corporación cultural, invitaban al cine a Monte Sinaí, al Guasmo, y yo me decía (admito que nunca había mencionado esto públicamente): por qué traen a esta gente acá si no deben ni entender estas películas tan rebuscadas, con el tiempo entendí que esa es de hecho, la única manera. Si no hay accesos a las artes, entonces trae a esos barrios hacia los centros donde se distribuye ese material, y dialoga, y conversa, crea lazos, arma comunidad.

Siento que las y los gestores culturales hemos fallado en nuestras labores, y este es un gran jalón de orejas, una gran apertura de ojos. Estas humillaciones públicas por parte de la nación debe servirnos para notar que nuestro trabajo es infructuoso si seguimos mirando nuestro reflejo como Narciso.

Queridas y queridos gestores, hagamos esa pregunta en serio, para adentro, hacia nosotras y nosotros mism@s sin romantizar nuestras respuestas; dejemos de echar la culpa a los otros, a los que no saben qué somos, ni quiénes somos, ni qué hacemos. Nosotros hagamos una reflexión sesuda y consciente. ¿Qué estamos haciendo para que la ciudadanía de esta nación sepa qué es un/a gestor/a cultural?

Una vez que nos bajemos del ego, del privilegio por supuesto, pero sobre todo de la endogamia que nos consume y terminará por extinguirnos, encontraremos la posibilidad de construir un trabajo conjunto y colaborativo con niñas, niños, adolescentes y ciudadanía en general donde el señalar con el dedo no sea una posibilidad y donde todas las almas de este desnutrido país, espiritual y fisicamente, puedan reconocerse como iguales, dejar de tomarse todo tan a la defensiva y salvaguarden el patrimonio material e inmaterial que es herencia para todas las generaciones, que constituye y constituirá nuestra historia, y es nuestro fin primario o debería serlo, desde la conciencia del territorio.

26 may 2019

El perro del hortelano

¿Por qué se hizo el Festival de Artes Vivas en Loja? ¿Por qué la Universidad de las Artes se hizo en Guayaquil? ¿Por qué Pichincha siempre tiene más fondos que el resto de provincias? ¿Por qué tú sí y yo no? Somos seres con la incapacidad de ver lo que el otro me propone, lo que el otro me ofrece. Vivimos ante la imposibilidad de auto observarse y de cuestionarse a uno mismo tanto como cuestionamos a los otros

No hay manera de salvarse, en este siglo estamos ante la mirada juzgona de todo el mundo. Todos somos expertos en todo, nosotros somos perfectos; los que están mal son los otros, los que fallan son los otros, los que se equivocan siempre y no hacen, dicen, piensan o son nada válido son los otros. Los malos son los otros, los tontos son los otros, yo no. Yo no soy tonto, ni malo, ni incapaz, ni me equivoco, ni digo, pienso, ni soy nada incorrecto. Recordemos que yo soy la encarnación de la perfección.

Esa fábula de Esopo, la del perro del hortelano, ejemplifica a todas luces la sociedad actual en el terreno del arte con  la moraleja siempre clara, ni comemos ni dejamos comer. Es chistoso porque los artistas en Quito piensan mucho que tienen la razón, que lo que los otros hacen está feo o mal, y que lo que yo hago es perfecto. No aprendemos a mirar el arte desde la propuesta, no tratando de ver lo que yo pienso replicado en otros, sino justamente los diversos puntos de vista aunque me den vuelta al estómago y me revienten la bilis.

Me doy cuenta ahora, que viajo a Guayaquil cada quince días, cómo en Quito todavía existe este aire de ciudad superior, este aire de ‘los monos no hacen arte’, ‘los monos no tienen arte’, ‘¿qué saben los monos de arte?’. Pero es todavía más triste que eso pase en Quito; donde por poner un ejemplo, solo el teatro de la Universidad Central es válido. Los demás, no importa cuánto ni dónde hayamos estudiado, jamás tendremos técnica frente a los actores salidos de la Universidad Central.

Yo quiero reflexionar sobre lo que he visto en Guayaquil, un arte urbano contestatario y protestante, con un trasfondo político, súper reprimido por supuesto, pero existente. En Quito los ‘artistas urbanos’ solo firman, solo vandalizan. Y me atrevo a usar esa palabra tan escandalosa, porque sí considero vandalismo, que no haya un discurso político detrás de más del 80% de grafitis en Quito.

Si los mal llamados ‘grafiteros’ de Quito, conocieran la historia del grafiti, la razón de ser del grafiti, el nacimiento y contexto que dio origen a que el grafiti fuera una forma de expresión increíblemente urbana, y que hace de la calle la más nueva galería de arte, se dejarían de estar perdiendo spray y perdiendo paredes al realizar labores sin nada de contenido y sin nada de propuestas.

Acá en Quito se confundió el concepto de arte. Acá en Quito se confunde la libertad de expresión con haga lo que se le dé la gana sobre el trabajo de otros. El arte de la calle es efímero y es su regla tácita, sé que lo que yo hago muy pronto lo va a cubrir otro arte. Y así doy espacio a que todos seamos visibles, mi propuesta y tu propuesta. En Quito eso no pasa. Quito se cree una diosa intocable, y no mira que sus ciudades hermanas, como Guayaquil o Loja, a las que tanto critica y reclama, nos llevan años luz de apuesta cultural, de formación artística crítica.

Eso pasa en todas las artes en esta ciudad, y por eso es tan difícil crear colectivos o hermanar a las artes para que hagamos una contrapropuesta de ley, o aprobemos entre artistas la que tenemos, o generemos nuevos espacios de diálogo y debate; porque no escuchamos para entender, sino para contestar. Entre nosotros mismos nos hundimos, entre nosotros mismos intentamos ahogar al otro.

En el arte, hay una relevancia infinita de tomar en cuenta lo que el otro me propone, porque me enriquece, porque me cuestiona. Hasta para decir yo no quiero hacer eso hay que verlo. Y sería increíble que al ver un trabajo malo, podamos mencionarlo desde la construcción y decir: estuvo flojo, pero voy a volver a venir para que mejores tu trabajo, y pido que levantes la vara, pero yo te ayudo a levantarla.

Habría que despojarse de esos eurocéntricos ideales estéticos en que nos queremos parecer a lo perfecto. Habría que mirar más hacia adentro y notar que las artes tienen colores, todos los colores, no solo los que nos gustan a nosotros como individuales. Habría que notar que todos tenemos espectros variopintos y que todos son válidos. Habría que legitimarnos entre todos. La razón de que el universo artístico cultural en Quito no sea un universo sino un barrio, se debe a nuestras actitudes egocéntricas que reprimen las ofertas ajenas.

Propongo grandes mesas de trabajo, mesas de diálogo donde se le dé la palabra a todos y todos la usen con respeto y proyectemos todos, una apuesta conjunta por el arte. Si nuestro amor por el arte es tan grande como predicamos en redes o en nuestros discursos casa adentro, seamos capaces de hacer réplica de ello conversando con los otros, con los diferentes, con los desiguales, con los subalternos. La gestión cultural se hace desde todos los frentes, aprendamos a mirarlos.

6 mar 2018

Transgredir desde el arte

¿Si les ha pasado que parece que el mundo se moviera muy lento? ¿Que la atmósfera recorriera lentamente el espacio y el tiempo? ¿Que su vida pasara en cámara lenta sin tener ustedes el control? Eso no nos sucede siempre, pero de seguro todos alguna vez lo hemos sentido. Como si las cosas se detuvieran y de pronto pudieras recordar con más detalle ese momento particular.

Hoy tengo el tremendo y grato placer de compartirles un blog fantástico que me "encontré" el otro día, Noise by S.Chuguli, de una mujer que hace que sus días casi siempre y casi todos transcurran así como he narrado en las primeras líneas; nunca nadie había logrado poner en un blog una imagen tan propia y tan parecida. Para al autora de 'Noise', las vueltas que da el globo terráqueo siempre tienen música, y ella nos lo hace saber como primer punto de orden en sus entradas. Luego, en tonos siempre sepias o blancos y negros (como carencias de luz o exceso de oscuridad) nos comparte un poco de lo que encuentra.

¿Por qué es genial? Porque nos lleva de la mano casi sin darnos cuenta, y flotando por las muestras de arte independiente de la ciudad, por la escena underground de la vida y de los encuentros desde el arte. En especial me llama la atención una entrada muy familiar que hace sobre su propia familia, y que nos identifica un poco a todos porque ¿quién no ha sentido alguna vez que no encaja en su familia? y al final del día los amas y te das cuenta que eres arte con ellos y por ellos, y que ellos son arte porque es tu lente el que los retrata.

Me gusta porque Steph*, nos lleva a su universo interno que no difiere tanto del nuestro, aunque sí. Me gusta porque vemos una tarde cálida y muy muy lenta recorrer nuestro espacio mientras imaginamos-vivimos el mismo escenario que ella retrata, con la banda sonora, con los colores en pasteles y con la lúgubre forma de sonreír ante este desconcertante escenario que es el Quito psicodélico, el escondido, el que está y nadie quiere mirar.

Hace unos días también compartí una narración que hice sobre la autora, y ahora recuerdo más que siempre que esa autora tenía y tiene una teoría de resistencia, y de cambio del mundo. Transgredir desde el arte.

5 feb 2018

Buenas tardes damitas y caballeros

Son las 15:13 de la tarde y me dispongo a ocupar una de las unidades de transporte público metro bus en la ciudad de Quito; hay seis colas. Tres de ellas pertenecen a la ruta Ofelia - Marín y las otras tres lo propio para la ruta Ofelia - IESS. ¿Problemas? Ninguno.

Lo que sucede luego es que estas filas, sobre las que reza una señalética que pide que se hagan dos hileras, se transforman en cuatro, luego en una bola de gente. En el acceso número dos, que también tienen una señalética que indica que ese acceso es de uso exclusivo de mujeres, personas con niños en brazos, embarazadas, personas con capacidades especiales, y personas de la tercera edad, se encuentra un muro de medio metro interrumpiendo el paso.

Ninguna persona no vidente podría pasar por esta puerta esquivando este muro sin dificultad, y mucho menos podríamos decir algo de quienes tienen sillas de ruedas, que no pasarían por esa puerta que se supone, les corresponde.

Son las 15:15 y todos tratamos de un solo empujón de entrar en la unidad. Una vez dentro la encarnizada guerra por conseguir un asiento se convierte en nula, cuando una mujer se sube de manera tardía con un bebé en brazos, y al observar la falta de modales de los caballeros, es una misma la que debe ceder el asiento que ha esperado con tanta ansiedad.

El trayecto no tiene nada nuevo, frenazos, aceleraciones, si no te agarras bien vas a dar al suelo; vendedores a cada parada y el clásico "caramelito, caumal, claritas, moritas, almendra, chomelos" que no falta por lo menos en las primeras tres paradas. Luego uno que otro no vidente cantor, del que no estamos exentos de dudar de su condición. El enfermo terminal que pide ayuda para costear su vida y enfermedad; el niño de los hermanitos quemados en Zámbiza.

15:45 Hemos llegado al Playón de la Marín, última parada del sistema integrado metro bus de la capital, alertados por la recomendación del conductor de tomar precauciones con las pertenencias sobre todo en las puertas, y agradeciendo que ya no debemos escuchar el hip hop a todo volumen, del que disfrutaba nuestro compañero de asiento, quien iba convencido de que también amamos la melodía; así termina la jornada, aprendida por todos.

Queda preguntarse si los modales no existen en los buses, queda preguntarse si nosotros hacemos algo por cambiar los trayectos de los demás, si emitimos una sonrisa o ponemos menos mala cara. Lo cierto es que no conozco a nadie que ame hacer estos recorridos en ninguno de los corredores que tiene la ciudad, pero supongo que todos podemos aguantarlos porque nadie se queja; asuma que el día en que pongamos un alto seguramente el gran sueño de entender que el progreso no está en que todos tengan carro, si no en que todos viajen en sistema público, por fin será posible.

30 nov 2017

Escenarios jóvenes

La tarde de ayer terminamos las funciones de Escenario Joven 2017 con el grupo Malayerba, en esta edición (habíamos venido con LaTomaDeLaEscuela en 2013) es interesante reconocer en los jóvenes una lectura de las obras teatrales muy diferente a la de cualquier otro tipo de público.

En una de las funciones -la última- no hubo moderador, y la indisciplina de los muchachos fue evidente, mucha bulla, irrespeto y relajo, celulares prendidos, en fin.... desastre. Cuando hubo moderador y les dio la bienvenida a los chicos y les invitó a acompañarnos, y les pidió silencio, los muchachos se sintieron identificados con ese trato, como una suerte de 'te respeto si me respetas'.

Los foros que hicimos en todas las funciones (menos en la última porque realmente la indisciplina era tenaz, y además no hubo moderador) nos hacen percatarnos de la naturalidad del público y recuerdo algo que mencionaba un grupo de teatro peruano de cuyo nombre no me acuerdo ahora. Decían "nos hemos dedicado a educar a los actores, a los sonidistas, a los técnicos de luz, a los directores, y nos hemos olvidado de educar a un grupo importantísimo en el teatro y en el arte, nos hemos olvidado de educar al público".

Pienso que los chicos todavía son muy lejanos al arte y pasa porque en este tipo de proyectos como el escenario joven, que es una excelente iniciativa, participan los mismos colegios año tras año y hay cientos que se quedan fuera porque sus autoridades no se interesan por asistir a eventos gratuitos que enriquezcan el bagaje artístico de los chicos.

Estoy en proceso de escribir un libro sobre los estudiantes y el trato desde el arte y con el arte en ese fragmento de la vida que es la infancia y la adolescencia, pero quería mencionar que ellos han naturalizado la violencia, han naturalizado las noticias rojas, amarillas, calamitosas. Y lo que es importante es que ellos empiecen a reconocer estos episodios de violencia -que era el tema que 'Francisco de Cariamanga' tocaba- y empiecen a transgredir esa historia para que no se repita.

Una vez más, somos los adultos los que no les damos la oportunidad a los jóvenes de cambiar sus realidades, y de seguir repitiendo esos círculos de vicio y de soledad, de lejanía, de contacto solo con sus teléfonos celulares. Somos nosotros los que no nos acercamos de manera adecuada.

Tanto que falta en este mundo, para poder hacernos y formarnos más humanos.

28 oct 2017

Lo que "sí" está bien, y lo que "no" está bien

Para Ecuador... (y seguramente para el mundo):

-SÍ ESTÁ BIEN que haya decenas de niños violados, contagiados de SIDA por abusos sexuales. Pero NO ESTÁ BIEN que haya dos hombres caminando de la mano.

-SÍ ESTÁ BIEN que una mujer sea violada, maltratada, humillada, asesinada por su esposo. Pero NO ESTÁ BIEN que esté más de cinco minutos en una habitación junto a otra.

-SÍ ESTÁ BIEN que se abandone niños en la basura o que sus familias los maltraten y renieguen de ellos porque no los quieren tener. Pero NO ESTÁ BIEN que una pareja del mismo sexo quiera darles un hogar.

-SÍ ESTÁ BIEN que las niñas sean obligadas a recibir como un insulto la etiqueta "lo haces como niña", pero NO ESTÁ BIEN que los niños cocinen o los hombres sean padres solteros.

-SÍ ESTÁ BIEN que una alta autoridad robe al país de forma probada, que haya testigos y evidencia. Pero NO ESTÁ BIEN que se defienda el Yasuní.

-SÍ ESTÁ BIEN que una alta autoridad (la misma) les diga "histéricas" a mujeres que dan su opinión y ejercen su trabajo y su derecho. Pero NO ESTÁ BIEN que esas misma mujeres hayan sido reinas de belleza.

-SÍ ESTÁ BIEN que la televisión se pase horas hablando de la vida de las personas en programas de farándula banales y vacíos, pero NO ESTÁ BIEN que haya un documental o programa educativo porque es muy aburrido.

Puedo seguir con una lista interminable.

La impotencia y el dolor es tal al ver las noticias, que sigo sin entender cómo nos hemos preguntado tantas veces el por qué somos un país en vías de desarrollo, si las pruebas las tenemos nosotros mismos con nuestras actitudes. No entiendo, y nunca, NUNCA JAMÁS voy a entender que en este país como en tantos otros, se prime la violencia y no se defienda el amor. Que en este país prefieran ver el dolor y la sangre, la muerte y las lágrimas como hechos naturalizados, pero no se puedan conmover cuando hay una manifestación afectiva entre dos seres que confiesan amarse, sean como sean, y en las condiciones que ellas tengan.

Somos unos atrasados como país, somos unos desalmados como personas.

Una persona, en este caso un pueblo, que prefiere ver como "normales" y como hechos que sí están bien, los que priman la maldad sobre la inocencia, y desafían cualquier empatía, cualquier filantropía, no puede ser más que una persona y un pueblo misántropo, odiador del género humano. Eso es lo que no está bien, eso es lo que es antinatural.

Ojalá la estupidez no nos consuma.

13 may 2017

Una nueva experiencia en tatuajes

Hacer de lo que amamos un arte, y de ese arte, nuestro modo de vivir; eso es lo que hace Dominik Páez (https://www.instagram.com/dominiquepaez/), quien se dedica al mundo del tatuaje. Para ella hacer lo que le gusta no es trabajar, así que digamos que recibe un 'pago' por ser feliz.

Esta tatuadora especializada en hacer de tu diseño una pieza maestra, se dedicó al mundo del arte desde niña. Cuando llovía y de pronto chorreaba la tierra en una tabla vieja, ella creaba con su dedo y ese lodo, una cantidad de cuadros y de imágenes que borraba enseguida porque no la convencían y hacía otros, desde niña su universo fue pintar, dibujar, plasmar las ideas que otros solo veríamos en sueños.

Luego estudió arte plástico, y luego de lleno llegó al mundo del tatuaje, donde hace algunos años se hace un nombre y tanto sus compañeros como la clientela, la respetan y quieren porque conocen cómo trabaja.

Hoy por hoy, Dominik tiene su casa, y no quiere dedicarse a hacer del tatuaje un negocio porque para ella no lo es, es un encuentro entre una persona que le expone su dolor y que le entrega un momento su cuerpo, a quien ella entrega una experiencia de confianza y camaradería a través de lo que hace. 

Sus tatuajes son demandados por cientos de personas, pero ella decide que no es la plata por lo que hay que dedicarse a pintar, es compartir un momento privado y especial con quien ha decidido situar en su cuerpo una pieza de algo que marca su vida, y Dominik se toma esa decisión ajena con mucho respeto y mucha seriedad, solo tatúa de jueves a domingo, y lo hace en su casa.

Conocemos el estudio y enseguida notamos que es muy limpio, todo aseado, esterilizado, higiénico, amplio pero hay una palabra que lo describe todavía mejor. Acogedor. El ambiente da la impresión de estar como en una dimensión distinta, con olores que evocan otros espacios, o a café, o a incienso. Es un espacio ampliamente iluminado donde quien decide tatuarse se ubica frente a un gran ventanal donde se puede olvidar un ratito del mundo.

Mientras se toma un té, que ella misma prepara y se cuentan anécdotas de su vida, de pronto están conversando de otra cosa, ella va haciendo como un buen artesano su labor. Me cuenta que a veces la conexión con su cliente es tan grande que cuando a ellos les duele el tatuaje, a ella también le duele esa misma parte del cuerpo; cuenta que les hace un seguimiento a sus clientes para saber cómo va todo, y dice que si de pronto a alguno todavía le queda un dolor, ella lo siente también.

Conversar con Dominik es estar en un ambiente de calma, de paz, de arte, de profunda comprensión del alma humana. Dice que le abre las puertas de su casa a quienes tienen el alma limpia, quienes no dañan. Su casa, que es suficientemente amplia como para no confundir el espacio de tatuar con el de vivir, tiene muchos espejos para regresar la energía y trabaja mucho con el tema de protección puesto que también vive ahí, y tiene que cuidar ese espacio.

El trabajo de Dominik es impecable, basta solo con observar cuántas solicitudes de trabajos nuevos tiene cada semana, pero ella se toma el tiempo de revisar todo y de asesorar todo "a veces hay gente que viene con una flecha, pero tu trabajo como artista no es hacerle la flecha, sino mejorar el diseño según lo que conversas con la persona, y de ahí sacar arte, que le guste a tu cliente, que le llene, y que tú sepas que no son solo dos líneas".

Puede comunicarse con esta nueva experiencia en tatuaje al 0987762615, le invito a que revise el trabajo de esta artista y que acuda si tiene ganas de hacerse un diseño único, personalizado y con mucha estética en la piel, seguro que con ella la experiencia será buena por doble partida.

29 nov 2016

Oscula

Este fin de semana, hasta el 3 de diciembre estará en casa Machankara, la exposición de carteles pintados denominada por su autora como Oscula, que se enmarca en lo 'posporno'. Oscula hace referencia al retrato del beso en todas sus formas. Es una invitación con entrada libre abierta desde las 13h00 hasta las 17h00. Casa Machankara se ubica diagonal a la parada Jefferson Pérez del Trolebús, en la calle del río Machángara.

La autora, Stephanie Chugulí, retrata desde hace algún tiempo su trabajo mediante sus cuentas de redes sociales, parte de su ojo artístico lo pueden encontrar en @krigstudiumuio. Su cuenta personal que también pueden seguir es @steph_chuguli y esta será su segunda puesta al ruedo del público. Escritora, guionista y siempre amante del arte weird, esta será una muestra que promete mucho y no se pueden perder.

¡Ahí nos vemos!

18 oct 2016

Movimientos y caminares quiteños II

Con el pretexto de ser sede de la cumbre de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos en la figura de hábitat III que está ocurriendo en la ciudad de Quito, se pretende tapar con un dedo el sol de acontecimientos en Quito que no han tenido solución en varios periodos de alcaldías.

El primer ejemplo que toco es el carril de la Ecovía, que mucho de eco no tiene, por el nivel de gas diesel que quema y que con su nube negra, baña a cuanto transeúnte circule cerca, y si lleva la ventana del mismo transporte abierta, también sentirá. Se ha pedido que se repavimente con hormigón en reiteradas ocasiones al Sr. Alcalde, y no solo al de turno sino a todos, y es justo ahora, que se hace, pero eso sí, solo un tramo.

Ahora se están organizando jornadas inclusivas en casi todo ámbito, deportivo, artístico cultural, de apropiación de espacio público a la ciudadanía, ambiental, justo los ámbitos con los que CGLU trabaja y que pretende potenciar. Yo considero que se agradece por la iniciativa, pero se agradecería más si fueran propuestas sostenidas que no están ahí pintadas solo por el calor del momento.

Adicionalmente, Quito ha demostrado ser una ciudad que acoge y quiere este tipo de eventos, está demostrado con la cantidad exorbitante de asistentes con las que contó el festival de luces y con que seguramente contarán los demás espectáculos, acá estamos ávidos de eso, de recibir, de preguntar, de conocer, de analizar, de investigar, de aprender; por lo mismo, por esa avidez o novelería, los tiempos deben ser más largos y estos eventos no solo deben ser un 'ven, mira y vete' sino un proceso sostenido del cual se puedan colgar plataformas que proyecten a futuro el resultado de esos aprendizajes.

Si los eventos vienen, pasan y se acaban, con los ciudadanos pasa lo mismo, vienen, nos emocionan y nos dejan y nosotros tampoco tenemos mayor espacio donde difundir, cuestionar y poner en práctica lo poco o nulo que recibimos de estos eventos que son buenísimos en teoría. La petición es al Alcalde, porque realmente esto se le pide a toda autoridad, que piense un poco más en todos, no hoy, ni mañana, ni en dos meses, ni en dos años, sino que piense Quito como la ciudad que es, como la ciudad diversa y llena de gente, la de los migrantes, la de quienes creen que son todavía de sangre azul, la de los vendedores, la de los de arriba, los de abajo, los del centro, los del sur, los del norte, los muchos y cambiantes que somos, a los que alumbra el Panecillo y a los que nos cambia el clima a cada hora.

Si usted piensa en todos señor Alcalde, y hace des este tipo de trabajos un espacio que se equilibre por mucho tiempo, ¡hasta lo reelegimos! ¿o será mucho decir?

16 oct 2016

Movimientos y caminares quiteños I

Esto de las crisis de identidad que les da a las computadoras es un caos.... me he perdido en mi espacio porque mi computador olvidó (y luego yo también) mi contraseña del sitio. Afortunadamente ya está todo bien, lo anoté.

El día de hoy vengo a hablarles de dos puntos estratégicos (la primera parte) en los movimientos y caminares de los quiteños que encabeza la coyuntura capitalina: Hábitat III y los eventos que alrededor de este central se generan. Estuve el día de ayer en el festival de luces que se presenta hasta el 5 de octubre en: Plaza Hermano Miguel, Plaza del Teatro, Iglesia La Compañía, Plaza Santo Domingo y La Merced; aunque también hay programas en el Centro Cultural Metropolitano y en el Museo de la Ciudad.

En primera instancia hablemos del espectáculo en sí, y luego del entorno. Progresivamente, mientras una recorre el centro histórico y se encuentra en primera instancia con la primera parada, que es la Plaza Hermano Miguel (esto es relativo porque cada uno puede empezar de donde quiera), cada espectáculo se va convirtiendo en más y más llamativo, y en más y más bonito. Particularmente creo que el trabajo realizado en la Compañía de Jesús deja con la boca abierta, muy bien elaborado, claramente le debe haber tomado mucho tiempo al equipo de artistas porque cada detalle estuvo cuidado hasta en su más mínima expresión, hasta hacer la iglesia completa un deleite. Cabe mencionar que ya lo era antes del espectáculo.

Luego, hago una mención especial al trabajo en plaza Santo Domingo, no me convenció mucho la temática, pero la estética completa que incluye la música, los colores, los movimientos y el impacto, fue muy limpio. Un par de cosas fueron muy muy muy bonitas, y me la repetí porque me agradó. Quien creo que se lleva el broche de oro sin dudarlo, fue la plaza La Merced, precioso, sublime, impregnante de sensaciones y emociones.

La Merced, de pronto, dejó de ser una iglesia más y se convirtió en escenario de la creación, de la historia de los planetas y las galaxias, de las estrellas y la diosa luna y del dios sol, y nos hizo adentrarnos sin necesidad del 3D en un viaje en el que una se cuestiona lo pequeño que puede ser el ser humano ante tanta magnificencia de ese universo que en casi nula medida, conocemos.

Un trabajo lumínico muy bien logrado, muy cautivante, el tema de las antorchas en el suelo le daba incluso una dimensión mayor, y fue el único espectáculo entre todas las luces, que tenía luces alumbrando al público, muy lindo, muy de doble vía. No voy a subir ninguna foto porque creo que es mejor invitarlos a todos a visitar el centro histórico con mayor razón ahora, están de 19h00 hasta las 24h00 así que no se lo pierda, como no se pierda mi entrada mañana hablando de lo feo de este mismo evento, de lo que aparentemente no pasa, pero es mucho más claro que la luz.

28 ago 2016

El bosque conversa contigo en el Ilaló

Me habían propuesto subir el volcán apagado del Ilaló, desde antes de comenzar a planificar todo tenía claro que la cima no era donde usualmente se cree, la cruz, sino que es un poquito más allá, una media hora más de subida. Desde el lugar donde salimos en el Valle de los Chillos cantón Rumiñahui, provincia de Pichincha, se ve tan cerca que una cree que llegar a la cima será cuestión de llegar, subir y ya.

Yo supe siempre que el Ilaló era un atractivo turístico, sin embargo tuve la oportunidad de comprobar que de atractivo queda poco. Las quince cruces que hay que escalar para llegar tienen un camino en extremo descuidado, no entiendo cuándo es la festividad en la que las personas cercanas al Valle de Tumbaco hacen su peregrinación con motivo de ofrendar a Dios su gratitud, pero seguro y no es tomado muy en cuenta por las autoridades del sector, que lejos de hacerlo atractivo, la repelen a una como turista.

Engañoso el caminar, va una poco a poco subiendo y no sé si será falta de entrenamiento, o de corazón pero sí que fue duro subir, es una cuesta que, dicen los lugareños, está a dos horas y media (2h30') de terminarse a la subida, y una hora de bajada. Ellos porque lo harán con frecuencia. Ya al ir subiendo se notan un par de cambios, el sol empieza a ser recalcitrante y antes de comenzar oficialmente el sendero, hay una tienda donde el agua ya está al doble.

Inevitablemente una va contando las cruces, como me dijeron de entrada que eran quince, cuando llegué a la tres ya me sentía realizada, porque es el primer monte que realmente siento que trepo (no sé si estoy usando bien el verbo) en su totalidad. El Ilaló fue mi primera cumbre.

Las cruces son ubicadas de forma tal, que hay unas muy cerca y otras tan tan distantes que no entiendes por qué simplemente no terminas de llegar. Un ejercicio muscular impresionante que se conjuga con la ensolación que te da sí o sí después (o depende a la hora que subas) y ese sonido que no conoces dónde se origina, pero va aumentando para acaparar todo el bosque de eucaliptos que hay en la zona y escuchas al bosque hablar.

Eso es precioso, las brisas constantes que se recogen, se mueven y bailan dentro del bosque para luego reunirse contigo, como si te invitaran o un dios de los vientos diera la aprobación para que también seas bienvenido.

Denuncio a las autoridades falta de interés por este atractivo turístico, se debe mejorar el camino, sobretodo porque hay comunidades, casas, familias que habitan vía a la cumbre, y porque el mismo hecho de que haya sectores de cultivo y parece que de ganadería, casi nos saca un buen susto a mi acompañante y a mí, pues ya una vez en la cumbre y luego (menos mal) de haber comido y descansado, asomó un toro salvaje aún pequeño con los cachos afinados, y no hubiéramos quedado ni para el cuento si no fuera porque parece que el pobre animalito se asustó también, y no salió hasta que nos hubimos ido. (Bajamos del susto, en 15 segundos lo que habíamos subido en media hora).

También denuncio que aunque la afluencia de gente no es tumultuosa, para el día en que subimos nos encontramos mínimo con diez personas, entre familias, grupos de amigos, ciclistas y gente como yo que subía un poco por curiosidad y otro tanto por subestimación de los más de 3000 msnm que incluye este monte. Hay poca basura, pero está ahí, no hay quién vea por la limpieza y manutención del lugar, se podría empedrar, o cuidar que el camino de tierra esté un poco más asentado para prevenir accidentes, es un sitio precioso que se puede mejorar y explotar.

No hay qué decir de la vista, la foto que está acá puesta del Cotopaxi, el volcán guapo, es un zoom porque el lente de una cámara jamás captará las bellezas que capta el ojo humano, pero es una imagen imponente y preciosa, en algún momento del día manifesté que era como si alguien hubiera pegado la imagen del Cotopaxi, justo al frente de la cruz del Ilaló (que funciona como pararrayo) como una calcomanía sobre un gran panel de cartulina. La vista de todos los Valles es alucinante, limpia, nítida, me enorgullecí de no ver contaminación, es un lugar realmente precioso que recomiendo.

 Datos a considerar:

1.- Llegue hasta las piscinas del Tingo en bus o en carro, y de ahí en adelante es a pie, a la derecha de la iglesia. Mejor dicho, todo derecha.

2.- Viaje en la mañana, mientras más temprano mejor, para que el sol en su cénit no sea infame con su pobre piel, también su cabeza se lo agradecerá.
3.- Lleve su agua, a mí me funcionó con dos botellas, una y media de subida y una de bajada, y de las botellas pequeñas. El peso se sentirá a medida que avance.
4.- Lleve zapatos cómodos, trepa montaña.
5.- Coma allá, no haga basura, y si la hace llévela en su mochila, no la deje ahí.
6.- La zona tiene una alta cantidad de paja y especies de plantas que hacen rápidamente fuego, no deje ningún tipo de encendedor en el sitio, porque puede provocar un incendio forestal tenaz. (apague colillas, no lleve botellas de vidrio ni las deje ahí, si inicia una fogata, asegúrese de haberla apagado)
7.- Vaya a su ritmo y disfrute del paisaje. Respire aire limpio y deléitese con la vista única del Cotopaxi.

23 jul 2016

Son unos estúpidos

Esta entrevista en particular, fue breve, pero al volver a analizarla, tal vez cortante se convierte en el adjetivo que mejor la describe. Arnaldo Sicles se define a sí mismo como un artista retirado, su arte es el grabado y no cree ser un gestor cultural, hoy trabaja en la Estampería Quiteña aunque me deja bien claro desde el inicio que nada de lo que va a manifestar lo hace a nombre de la estampería, todo es a título personal; y llegué a él porque compartió una estampa con 'Lino', Marcelo Torres de quien compartí su entrevista en la entrada dedicada al grafiti (El 'vandalismo' llamado grafiti II) y tenía una visión que me pareció importante compartir sobre la difusión de la cultura artística en la ciudad.

Al final, la sensación que queda es entre no saber si él se molestó con el tema de la entrevista, si estaba molesto antes, o si terminó molestándose por las cosas que a él mismo se le venían a la cabeza mientras contestaba; a pesar de eso, sus respuestas son de utilidad porque su extremismo refleja un área del arte que existe aún, la del artista que se cree completamente antisistema.

Sicles, habla de lo que ve en la ciudad de Quito[1] y considera que no sirve para nada, que a eso no se le puede llamar inversión en el arte o en la cultura. “Esos bulevares y espacios no cambian en nada a la ciudad, no sirve para nada, no está concatenado ni con la realidad ni con la gente, me parece una estupidez gastar $160 mil dólares en algo que no tiene trascendencia.”

Él trabaja ahora, en un espacio en el que ellos mismos con apoyo de instituciones privadas, gestionan la búsqueda de escuelas o lugares donde puedan enseñar a niños y puedan compartir con ellos lo que es el grabado; considera que la educación es lo único que sí tiene trascendencia en la vida de los niños, que van a ser la nueva sociedad; y la enseñanza es lo que realmente tiene valor para él ahora que se ha retirado.

“Lo que hace el Municipio no apuntala a mejorar la calidad de pensamiento en las personas, es más, afea el lugar” Dice que eso se debe a que la gente de Quito vive en conflicto social, y hace referencia al centro de la ciudad, que es donde él trabaja y habita. “Aquí hay gente indigente, gente que aún se cree de sangre azul, gente que viene de otras provincias a trabajar, hay mucha diversidad, hay marihuaneros y vendedores de drogas, todos aquí mismo; ¿quién hizo un estudio para decir que esos monigotes que ponen en los bulevares cambian en algo la realidad de estas personas?”.

Para él, las administraciones que han pasado por Quito, y en particular la de Barrera, hacen cosas de forma y no de fondo, y se muestra molesto al recordar más de una actividad que ha generado esa alcaldía y que se ha hecho sin estudios previos. Habla por ejemplo de los basureros instalados en el Bulevar 24 de Mayo, que es la cuadra donde está su taller; dice que ahí hay restaurantes y casas que sacan cierta cantidad de basura, y los basureros no cubren ni el 5% (según sus cifras) de la basura que sacan los restaurantes y las casas. “...son unos estúpidos, para nada hacen estudios, la gente tiene que estar luchando con los basureros para que entre una funda de basura”.

Dice que no entiende lo que pasa ni con el Alcalde ni con quienes lo asesoran, y pide “que se consigan personas inteligentes (en el Municipio), no con PhD, sino inteligentes” porque a su criterio, los que hay no funcionan. En este punto casi sale un poco de su condición de artista y habla el ciudadano molesto. Con respecto al arte dice: “A las personas deben involucrarlas, deben hacer estudios y contratar a personas capacitadas para involucrar a la gente, no poner ahí una escultura que no hace nada en la mente de las personas, no es coger y tapar la calle con arte, es hacerle entender a la gente lo que el arte es, porque el arte es para alimentarse espiritualmente, no para que estén ahí muertas las obras”.

No quiere saber absolutamente nada de pedir nada a los gobiernos o a las leyes. Cree fervientemente que el artista debe valerse por sí solo y a través de su trabajo, generar el dinero con el que seguir trabajando por más difícil que sea.

Al plantearle la conversación sostenida con Miguel Mora[2] y comentarle que él habla de los espacios que se asignan desde la Secretaría para todos, sin que eso implique necesariamente perder la independencia, porque desde la Secretaría no se injiere en los contenidos de los artistas, Sicles se molesta. “Yo no soy un niño, Miguel se vende cada vez que tiene la oportunidad, cómo puede decir él que no se pierde independencia, si comerse ya un almuerzo con los poderes debe ser detestable, asqueroso y repugnante para un artista, y él lo hace todo el tiempo”.

Este ejemplo del almuerzo, después se planteó en casi todas las entrevistas, por considerarlo bastante extremo. Al final, parece que las extremas, fueron estas respuestas.



[1] Esta entrevista fue realizada durante la Administración de Augusto Barrera en la Alcaldía de Quito
[2] Secretario de Cultura del MDMQ en la Administración de Augusto Barrera como Alcalde de Quito

11 jul 2016

La fruta madura

Tengo entre mis archivos, casi todas las ediciones de la extinta Revista Q de la Secretaría de Comunicación del MDMQ, esta y otras propuestas como el periódico Qulturas salieron de circulación quién sabe bajo qué orden. Sin embargo releyendo las que se hicieron, las que quedaron impregnadas, me encuentro con una edición muy simpática que le rinde un homenaje al número 40.

El 40, es un número, una edad, un recorrido por la ciudad, un juego de cartas para quienes habitamos la capital, y es la edición a la que llegó en algún punto esta revista. Yo disfrutaba de la Revista Q por esta capacidad que tenía de unificar a todos los públicos y hacerlos interesarse en diversos temas de forma no lineal ni aburrida. Tiene un apartado para hablar en ese momento del proyecto de Ley aún no ejecutado, de las ranitas, y sobretodo del número 40.

Sin embargo mi escritura hoy no es solo para dejarles el ejemplar de la revista, que espero se abra, sino para reclamar por esos espacios desaparecidos. Hice mi tesis de tercer nivel entera sobre las razones por las que no debía salir el periódico Qulturas de circulación, pero también creo que otros proyectos se fueron muriendo y no sé si sea un tema de cambio de administración solamente en la Alcaldía de la ciudad, o falta de sentido común, o de política municipal.

Suponiendo que lo que falla es lo último, apelo al sentido político y coherente de quienes encabezan los gobiernos municipales. Si la anterior administración hacía del 100% de cosas, 99% mal y se cambió al gobierno, entonces esta administración debería, debe por sensatez y sentido común, sostener ese 1% que estaba siendo bien ejecutado. Hoy la Secretaría de Cultura por ejemplo, no tiene una publicación, y con la muerte de la revista Q se fue uno de los poco espacios de expresión, de difusión masiva, gratuita y casi casi independiente que teníamos en la ciudad.


Junto con las publicaciones, los proyectos diversificados como Quito Baila, Quito Juega, Quito Lee... y Quito hace de tooooodo... quedaron únicamente los que por impacto social habían tenido mayor notoriedad como el 60 y Piquito, pero estos otros proyectos no debían perderse, porque se creaba la tan ansiada apropiación del espacio público, la recuperación de plazas, calles, barrios, el rescate de costumbres únicas de la quiteñidad, la unión de los barrios, el conocimiento de las tradiciones, la lúdica mediante la música, el baile y el compartir. Eso por lo que tanto se luchaba en Quito y se tenía, por culpa de la mala impresión que dejó un individuo que ya no está, ahora se perdió para todos, como si todos tuviéramos la culpa.

Exhorto a quien corresponda (gobiernos centrales, seccionales, autónomos, colectivos independientes que puedan) a exigir que estas propuestas regresen, sobretodo las publicaciones. A los artistas esos espacios de difusión masiva, desinteresada y gratuita nos cuestan una millonada, y nuestros sueldos no son fijos, no tenemos los 700 dólares que nos cuesta un mini espacio en prensa y ni hablar de usar la televisión, la radio accede un poco más pero hay que rogarle a algún 'pana' que acolite. Mientras que estas plataformas nos permitían tener un público fijo al cual llegar sin necesidad de dar la plata que no tenemos.

Si en verdad quieren que Quito sea digno de merecer la dignidad tan ostentosa de primer patrimonio cultural de la humanidad, por favor piensen un poquito más en la cultura artística, trabajen un poco más por no acorralar a los artistas, por no asesinarnos ni asesinar nuestras propuestas, ni a las personas que trabajan en pro de ayudarnos, que son muchas con muy buena voluntad, pero que al responder por ideales políticos deben vender su trabajo por lo que les toca y no por lo que quieren.

¿Con quién será de hablar?