- Club artístico y ambiental Curía - Provincia de Santa Elena - 2021
- Danzas Costa Brava - Provincia de Guayas - 2022
- MADA Cultura Sur - Provincia de Guayas - 2022
- Club artístico y cultural brújula de fundación FISDACE - Provincia de Guayas - 2022
- Primer piso de Zona Escena - Provincia de Guayas - 2022
- Natabuela FM - Provincia de Imbabura - 2022
- Fundación Nausán: promoviendo arte y cultura - Provincia de Guayas - 2023
28 ago 2023
Teatro del barrio: Las tres caídas de los ojos que observan
23 jun 2022
¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"?
El asambleísta nacional del Ecuador, Fernando Villavicencio, lanza un tweet que da título a esta entrada. ¿Qué carajos es eso de "gestores culturales"? escribe, y aunque parecía que ya el tweet en sí mismo era una ola risible e inaudita, el tsunami llegó con los comentarios de las personas que respondían a ese tweet.
Sin embargo eso no fue lo único relacionado a los últimos acontecimientos nacionales que vinculaban al trabajo artístico cultural con la recepción que tiene este ¿oficio? desde la ciudadanía. Por allá días antes del titular de esta nota, en un tweet de Fernando Cerón, presidente de la sede nacional de la casa de las culturas, había también alguna comedida que respondía al tweet de Cerón muy enérgica y molesta diciendo que le quiten las "s" a la casa de LA CULTURA, porque ese era su verdadero nombre.
Ambos ejemplos, muy chiquitos, sirven de piedra angular para el mayor de los atentados que sufrió -y sigue sufriendo adicional que agravándose- el mundo cultural en esta semana, la toma a la casa de las culturas (con s), por parte de la policía nacional.
Esa toma, ya de por sí abominable, violenta, fragilizante, y ni qué decir tengo, inconstitucional; obtenía un carácter de bélica (esa sí, no las velicas que buscaba la policía) cuando la ciudadanía, en su rechoncha mayoría CELEBRABA esa toma, para que "las fuerzas del orden controlen a los indios que vienen a atacar a Quito".
Esta introducción debería llevarnos a todas las y todos los trabajadores de las culturas a preguntarnos. ¿Qué "carajo" estamos haciendo? porque está claro que lo estamos haciendo no solo mal, sino que pésimo. Extiendo la pregunta, ¿realmente estamos logrando algo con la gestión cultural?
En estos últimos días ha bastado el mínimo impulso o detonante para que las y los ecuatorianos destilen todo tipo de odio y no empaticen ni de casualidad con sus co-humanos, ni entiendan por qué es importante el notar que los discursos de "identidad" que defienden son profundamente racistas, clasistas, ignorantes e hirientes. Todo lo que se lee, desde noticias hasta redes sociales, es un goteo de veneno horrible, polar, binario y vergonzoso.
Yo siempre he sostenido, como trabajadora cultural, que somos un grupo endogámico que seguimos mirando hacia nuestro ombligo porque las grandes conversaciones académicas no tienen indígenas, ni negros, ni estudiantes secundarios (a todos se les invita a ratos), y siempre he sostenido que la gestión cultural tiene que pensarse desde la educación básica hermanada con las artes. Para eso recomiendo que lean mi tesis de maestría.
Sigo sosteniendo que nuestra relación es endógena, que para hablar de gestión cultural solo estamos entre gestores culturales, y que siempre se habla dentro de la academia, que siempre se habla como si fuera lo más trascendental del mundo para alimentar nuestros egos, sentirnos muy importantes y arrechonchar nuestros currículos, y a nadie le interesa, únicamente a nosotr@s.
Somos perros mordiéndonos la cola hasta el infinito.
Pero hoy en día, esto ha superado tanto los límites que me pregunto ¿por qué seguimos tan lejos de la gente del común? y con del común no quiero ser despectiva, con tanto odio que se desborda por allí no quiero sumar una raya más al tigre. Con del común me refiero a las personas que no tienen estudios culturales y no tienen por qué tenerlos, a las personas que estudiaron otras cosas, que se especializan en otras áreas técnicas, o que de pronto no estudiaron nada y se dedicaron solo a trabajar, y a los miles de estudiantes que se están formando en muchas cosas que no tienen nada que ver con las culturas, las artes o los patrimonios.
El grueso de la sociedad ecuatoriana -y lo confirman los comentarios de los tweets que cité al principio y que de verdad les invito a que lean- siguen pensando que las y los gestores culturales y de paso las y los artistas somos una bola de marihuaneros, vagos, piojosos, sucios, borrachos y desaliñados que no servimos para nada.
Honestamente parece que en esto último han tenido razón.
La invitación, es a notar lo lejos que está la labor de gestión cultural de las y los ciudadanos de a pie. Con actitudes súper cuestionables que han valido cientos de miles de comentarios negativos, como lo de la Universidad Andina que enfoca un porcentaje enorme de su discurso formativo al estudio de la condición indígena en América Latina y en Ecuador e, inconsecuentemente cierra las puertas a las y los indígenas que, aunque es su derecho como institución autónoma, también envía un mensaje claro, profundo y enorme a sus potenciales estudiantes y a sus actuales miembros.
¿De qué nos sirve estudiar esto? ¿por qué sigue siendo inútil el acercamiento? Bueno, si yo tuviera que responder, diría que es justamente porque no hay acercamiento, porque la academia sigue siendo burguesa y burócrata (y me refiero a toda la academia ecuatoriana, no solo a la universidad mencionada), porque no le interesa salir a la calle fuera de las horas de vinculación obligatorias, y por supuesto porque ese discurso sobre el que todas las academias se establecen, es un discurso inconsecuente con su proceder real.
Mi director de tesis de maestría hace unos meses atrás me hablaba impactado sobre la guerra en Ucrania y Rusia y yo me impactaba el doble por su idea de querer hacer un libro del tema. Porque para las personas que vivimos aquí en este país hoy, nuestra guerra no está en Ucrania ni en Rusia, nuestra guerra está en las cárceles en las que se asesinan impunemente por poder, porque la guerra es no tener qué comer, porque la guerra es no tener trabajo ni posibilidades de estudiar, porque las cosas suben de precio todos los días y los sueldos son miserables para quienes tienen un trabajo, nuestra guerra son los niños y jóvenes expendedores de droga por unos dólares, nuestra guerra es la inseguridad que no nos permite saber con certeza si llegaremos con bien a casa. ¿Qué nos importa que Rusia aplaste un botón, si nuestra guerra está a miles de kilómetros de allí? ¿Acaso ese botón que extinguiría la humanidad no nos haría un favor ante tanta injusticia e indolencia?
Volviendo al tema central, la academia, el círculo de intelectuales de este país y, muy tristemente debo decir, también las y los gestores culturales, estamos más interesados en conversatorios a los que no va nadie, o en hacer documentos que reposarán en alguna linda biblioteca en el mejor de los casos, pero no se está centrando en escuchar y en distribuir lo que sabe.
Hace un tiempo, que inicié mis labores en una corporación cultural, invitaban al cine a Monte Sinaí, al Guasmo, y yo me decía (admito que nunca había mencionado esto públicamente): por qué traen a esta gente acá si no deben ni entender estas películas tan rebuscadas, con el tiempo entendí que esa es de hecho, la única manera. Si no hay accesos a las artes, entonces trae a esos barrios hacia los centros donde se distribuye ese material, y dialoga, y conversa, crea lazos, arma comunidad.
Siento que las y los gestores culturales hemos fallado en nuestras labores, y este es un gran jalón de orejas, una gran apertura de ojos. Estas humillaciones públicas por parte de la nación debe servirnos para notar que nuestro trabajo es infructuoso si seguimos mirando nuestro reflejo como Narciso.
Queridas y queridos gestores, hagamos esa pregunta en serio, para adentro, hacia nosotras y nosotros mism@s sin romantizar nuestras respuestas; dejemos de echar la culpa a los otros, a los que no saben qué somos, ni quiénes somos, ni qué hacemos. Nosotros hagamos una reflexión sesuda y consciente. ¿Qué estamos haciendo para que la ciudadanía de esta nación sepa qué es un/a gestor/a cultural?
Una vez que nos bajemos del ego, del privilegio por supuesto, pero sobre todo de la endogamia que nos consume y terminará por extinguirnos, encontraremos la posibilidad de construir un trabajo conjunto y colaborativo con niñas, niños, adolescentes y ciudadanía en general donde el señalar con el dedo no sea una posibilidad y donde todas las almas de este desnutrido país, espiritual y fisicamente, puedan reconocerse como iguales, dejar de tomarse todo tan a la defensiva y salvaguarden el patrimonio material e inmaterial que es herencia para todas las generaciones, que constituye y constituirá nuestra historia, y es nuestro fin primario o debería serlo, desde la conciencia del territorio.
21 jun 2022
Estos indios vagos, sucios, ociosos, violentos
El paro nacional en Ecuador ha desatado lo peor de la ciudadanía, en todos los casos.
Se oye decir cosas llenas de odio, de racismo, sin empatía, totalmente desde el privilegio ciego e incuestionable de quien nunca ha tenido la barriga vacía y ha olvidado sus orígenes que sí, son todos indígenas.
Es impresionante cómo en una semana, Ecuador se ha polarizado, y son las mismas personas que se suelen jactar de falsa humildad al reconocer que provienen de los más sencillos orígenes, quienes ahora gritan "que se larguen los indios". Y por supuesto les tildan de vagos, cuando en la realidad trabajan el campo de manera permanente para cosechar las papas, las cebollas, los granos, y demás verduras, hortalizas, legumbres, frutas y vegetales que todos en este país consumimos.
La gota que derramó el vaso, y develó la miseria más vomitiva, fue la toma de la casa de las culturas a manos de la policía nacional, y mucha gente CELEBRABA el hecho, como si el daño se lo hicieran a "esos indios vagos", y denotando la profunda ignorancia que se esconde tras el desconocimiento de que la CCE alberga la mayor reserva de patrimonio cultural del Ecuador, patrimonio material y muchísimo más patrimonio inmaterial en la cinemateca, el archivo histórico, piezas arqueológicas y miles de objetos que salvaguardan la memoria, y el discurso de identidad sobre el cual se ha constituido la nación.
Luego, en horas de la tarde, apareció un iluminado a preguntar, y cito: 'qué carajos es eso de "gestores culturales"', denotando un nivel más que precario de conocimiento y una irracional y osada ignorancia, y luego los comentarios que respondían a ese tweet, recuerdan que Ecuador prefiere mil veces que haya sicarios y asaltantes en las calles, que protestantes demandando sus legítimos dolores por no tener trabajo, ni educación ni comida.
Ecuador prefiere mil veces que en nuestras cárceles operen los carteles que hoy en día juegan con la seguridad de la ciudadanía y se maten entre ellos y maten a inocentes, a que se entregue un dólar extra al presupuesto de cultura, porque "de qué nos sirve un teatro si lo que necesitamos son escuelas, hospitales"
¿Qué dirán los veganos, vegetarianos de los indios que cultivan sus alimentos?
¿Qué dirán los que nunca han entrado ni de casualidad a la CCE para disfrutar de una película de cine independiente, o de un concierto, o de una obra de teatro no comercial pero sí admiran a las grandes potencias que defienden sus patrimonios culturales?
Pues no, no dicen nada. Nadie dice nada de lo que deberían decir, pero para humillar, deslegitimar, agredir, atacar sin lectura crítica y consiente, ahí sí es una potencia Ecuador.
El patrimonio, es lo que le voy a dejar a los otros después de mí cuando yo no esté, y le estamos dejando un patrimonio increíble a las nuevas generaciones, enseñando que NO se defienden las artes y las culturas, pero sí se saca a los "indios vagos" porque huelen feo, apestan a melloco, porque hablan 'chistoso'.
Las y los indígenas, son pueblos originarios que estaban aquí mucho antes que tú o yo, y llevan 500 años siendo tratados como les tratas hoy, con desprecio, con asco, con altivez, con humillación, con burla, con látigo... nada cambió en 500 años para las y los indígenas. NADA.
Luego; cuando el paro termine y todo vuelva a la "normalidad", te vas a designar a ti mism@ como un buen ser humano, respetuos@ de los derechos, muy educad@, y hasta vas a ir al cine, y al teatro comercial para que todos vean que apoyas a las artes.
Hasta vas a volver a ser fitness y a comer las lechugas que cultivan los indígenas, y los apios y los brócolis que llegan a tu mesa gracias a esos indios que ahora desprecias. Muy rápidos se te va a olvidar el atropello, y lo defenderás diciendo que "esos vagos llegaron de forma violenta", que "la causa sí, pero la manera no", que la protesta no es pacífica... por favor lee un poco de historia y descubre quién ha sido violento con quién, y sobre todo, cuando esto termine, deja de ser hipócrita y doble cara y admite tu racismo, tu odio y tu complejo de clase, que se te desparrama por los poros.
29 ago 2020
Mantarrayas y Ballenas jorobadas, flota China en Ecuador y pandemia
El parque Nacional Machalilla en la provincia de Manabí, en Ecuador, es un área protegida debido a que cuenta con espacios naturales con una riqueza única en el mundo, entre ellas están Los Frailes, y la Isla de la Plata, una hora mar adentro de la playa de Puerto López. Ahí nos adentramos para vivir una experiencia de buceo con las Mantarrayas y comprendimos por qué la flota China usufructúa de las aguas ecuatorianas en esta época del año más que nunca.
Las mantas son animales que no deben confundirse con las rayas, siempre que se menciona a las mantas habrá alguien que diga: ten cuidado, su cola es peligrosa, que no te toquen, no te acerques, etc. La realidad es que aquellos animales son total y absolutamente inofensivos, las que tienen una cola instintivamente peligrosa son las rayas, que tienen un aspecto diferente al de las mantas.
Las rayas son casi alfombras de mar, nadan muy abajo por el suelo y pueden ser bastante grandes, pero su estructura es romboidal, son fáciles de pisar, y por eso ellas en su única defensa, levantan su cola. Las mantas son enormes, pueden medir entre 6 a 8 metros y no nadan a ras del suelo sino en mar abierto, incluso pueden verse desde la superficie, parecen cobijas grandes con movimiento, de ahí su nombre: manta.
La travesía comienza en mi mente, tenía impregnada la imagen del "Maestro raya" de buscando a Dory, y lo que vi corroboró que la película no se aleja de la realidad. Las mantas llevan en su espalda a una gran cantidad de peces que se acomodan al cuerpo de la manta y en muchos casos le acompañan sirviéndose de los beneficios que les da este enorme y bellísimo animal.
Puerto López estaba muy muy frío, siempre en la época en que es verano en la sierra, la playa está fría. Sin embargo, es la etapa precisa del año en que vienen las ballenas jorobadas a nuestras costas. Como estamos en pandemia, y hay muy poca gente en el mar, adicionalmente poco turismo por la misma pandemia, las ballenas jorobadas se pueden divisar desde mucho más cerca que en ocasiones en que el turismo revienta los botes. Es una impresión inmensa estar en la orilla y ver a lo lejos una ballena, porque en realidad es algo que sucede usualmente viajando mar adentro.
Las vimos durante todo el viaje, es un verdadero espectáculo ver a las madres ballenas enseñar a sus ballenatos a saltar, luego es todavía más mágico escucharlas cantar bajo el agua. A lo lejos se oyen sus melodías y como es lo único que, al menos yo, pude escuchar, no hay nada que interrumpa ese vínculo entre su canto y tu oído. Altamente recomendado para quien quiera desconectarse del mundo.
Nosotros no íbamos por las ballenas, íbamos por las mantas, así que cuando nos dirigíamos a la zona de buceo denominada "El acuario" por la cantidad de flora y fauna marina existente, hicimos una parada pequeña del bote para disfrutar de 2 y 3, de 5 ballenas a la vez. Es como estar en medio de una obra de la naturaleza donde tienes primera fila, y entremedio están las tortugas sacando sus cabecitas por allí. Nuestro bote continuó hacia la zona donde las mantas se acercan cada año.
El proyecto Mantas Ecuador, es una institución que se dedica a estudiar el comportamiento de las mantas cuando vienen a nuestro mar, pasan también por la mágica Galápagos. Han descubierto que las mantas tienen una población aproximada de 5000 ejemplares alrededor del mundo marino y por lo tanto están en peligro. Esta especie no habita las costas ecuatorianas, y aunque no tienen absolutamente claro cuál es la razón principal por la que vienen a la Isla de la Plata en Puerto López, y a Galápagos, sí descubrieron que el mar ecuatoriano tiene una cantidad de nutrientes que proporciona una cantidad de clorofila que no existe en otras aguas y que cuenta con beneficios notables para las especies.
Nuestro guía, y miembro del proyecto Mantas, nos dice que aunque hay animales mucho más grandes que las mantas, ver a los ojos a otros animales es como ver a un pez cualquiera, pero ver a una manta a los ojos te cambia la vida para siempre, este animal tiene un cerebro más grande que el de otros miembros de su familia -como los tiburones-, y es más inteligente. La pasión de los buzos que trabajan en el proyecto Mantas Ecuador, les ha permitido escribir varios papers científicos, y actualmente sus estudios se toman en cuenta alrededor del mundo por ser los más minuciosos y con más evidencias en todo el planeta.
La flota China, que desde siempre explota hasta la extinción a las especies marinas de aguas ecuatorianas -extinguieron a los pepinos de mar- sabe que es la época preferida de los animales de mar para venir a crecer, a alimentarse y a vivir en esplendor, es el mejor momento también para matarlas.
El Ministerio de Ambiente ecuatoriano no ha declarado la zona de la Isla de la Plata como protegida, por lo tanto ahí, aún se puede pescar, el proyecto Mantas busca que se pueda proteger el agua de la Isla, tal como en Galápagos. La Isla de la Plata cuenta, por dar tan solo un ejemplo, con piqueros patas azules, y es el único lugar dentro del territorio continental ecuatoriano, que puede ser un símil de Galápagos, también es una zona muy próxima a los Frailes, conocida por su similitud con las riquezas naturales de las Islas encantadas.
Los profesionales que trabajan en el proyecto Mantas Ecuador, nos llevaron a bucear. Bucear es una experiencia que requiere de un curso de inducción, yo no lo hice y luego entendí por qué era tan necesario, porque te enseñan balance -es muy difícil mantener el equilibrio, o controlar tu peso y tu estabilidad dentro del agua- y la ecualización, a ver tu tanque de oxígeno, a prevenir ingreso de agua en tu lente, etc.
Una vez en el mar, primero snorkeleas, y ya con el snorkel se puede ver la corriente marina, los cientos de tipos de peces de todos los colores y tamaños. Cuando te pones el traje de buzo, y entras al mar, hay una sensación muy instintiva de no poder respirar, de tener miedo, de estar con frío -o fue mi experiencia-, porque el agua no es el elemento donde normalmente nos desempeñamos.
Si se logra vencer ese miedo y esa desesperación, ya el escenario marino es una cosa divina de apreciar. No te da espacio a gritar porque tu mente piensa en respirar, es bastante complejo divorciar la mente del instinto; ni de llorar de la belleza que tus ojos perciben; por lo tanto lo único que puedes hacer es vivir el presente. Aquí y ahora. Y ahí están las estrellas de mar, los peces corneta, los peces escorpión, las rayas, las tortugas, el frío del agua, las ballenas cantando muy a lo lejos.
Sin hacer ningún esfuerzo, pocos minutos después de entrar al agua aparecen las mantas, las reinas de la expedición, pasando tan tranquilas y enormes como nunca viste en la vida algo igual. Se ponen sobre tu cabeza, les gustan las burbujas de los buzos porque les quitan las rémoras que las carcomen. Olvidé mencionar que en las aguas ecuatorianas hay especies microscópicas que limpian los cuerpos de las rayas, que se comen esas "mini bacterias" que las mantas llevan sobre sus cuerpos, se cree que estas 'estaciones de limpieza' son la razón principal de la visita de las mantas en esta época del año.
Estar frente a una manta, estar bajo una manta, o estar cerca de una manta es indescriptible, les invito mucho a realizar esta actividad y a vivir la experiencia por ustedes mismxs. Aquí les dejo una súper pizca de lo que yo viví, lamentablemente había poca visibilidad, pero nada se equipara a la sensación.
Es importante mencionar que el agua tiene mucha basura desde la playa hasta la misma agua que al subir la marea, deja más y más basura en las playas. Los mismos habitantes lavan sus aceites en el mar, los pescadores tienen actividades poco amigables con el agua que es su medio y fuente de vida. La poca conciencia que tenemos como seres humanos de la importancia del agua incluso de quienes viven de ella, es exponencial. Necesitamos educarnos más, necesitamos proteger a estas especies tan increíbles que nos eligen.
Ve a conocer a las mantas, ve a nadar con ellas, míralas... te va a cambiar la vida.
23 may 2019
Derechos de autor
31 ene 2019
Testigo ocular
Por eso no me ha sorprendido lo sucedido con Diana, con Martha, con todas las mujeres en Ecuador y el mundo, no me sorprende que la policía no haya hecho nada en el caso de Diana, y que los que hirieron a Martha no tuvieran una gota de compasión. No me sorprende, y eso es justamente lo que más me duele, que a mí tampoco me sorprenda tanto horror y tanta violencia. Que yo también haga caso omiso a lo que pasa, o que también tenga impotencia, pocas armas, casi nada de voz, y un voto que no sirve para nada.28 abr 2018
Un peu plus d'amour qui d'ordinaire
10 feb 2018
Femicidio y feminicidio NO es lo mismo
Para poder entender aquello que se pretendía plantear hay que despejar primero la mayor falencia que tiene la ciudadanía cuando se habla de violencia a la mujer. El Femicidio y el Feminicidio no son la misma cosa aunque nos hayan hecho creer que sí.
El Femicidio por ejemplo, es una forma específica y brutal de agresión que va en escalada por el único hecho de ser mujer, puede ser de todo tipo, no precisa y únicamente física. El Feminicidio es un asesinato por misoginia o una acción de extrema violencia, pero en este caso sí se hace presente la violencia física, esto no implica que se deje de lado el abuso psicológico o anímico de la víctima.
En el Ecuador, según el INEC el 60,6% de las mujeres han sufrido violencia de género, de esta cifra, lo alarmante es que el 61,4% de estas agresiones se presentan en el perímetro urbano y 58,7% en las zonas rurales. Lo que contrasta con la creencia de que son las mujeres del campo las más maltratadas.
Desde casa se crea la ordenanza de la objetivación del cuerpo, como algo sagrado. En un contexto específico, es la familia la que moraliza el cuerpo de la mujer y crea a su alrededor un fanatocentrismo.
Un ejemplo claro que es admitido en la sociedad como normal, es la celebración de los quince años de una adolescente, donde a través de los símbolos de las ligas que el chambelán le quita, es como si se concediera el derecho de entregarle su feminidad al hombre. Acciones como estas son las que se deben cambiar.
Muchas personas se preguntan cómo o por qué las mujeres maltratadas en un 90,8% de casos retira días después la denuncia. ¿Es que a caso son tan tontas las mujeres que se dejan convencer? La respuesta que Coba da, está basada en los estudios psicológicos que se han hecho a mujeres violentadas en Ecuador, Perú y Bolivia. La mujer violentada de cualquier forma, no lo puede creer, no lo asimila y le produce parálisis el reaccionar o tomar decisiones.
De las 6 mujeres de cada 10 que sufren violencia de género en nuestro país, el 67,8% acusa haber recibido violencia física, el 87,3% violencia psicológica; de todas ellas el 76,3% recibe esta agresión por parte de su pareja sentimental. En poblaciones indígenas por ejemplo, en que su justicia es distinta, se aconseja al agresor cambiar esta actitud, todo se mantiene en reserva para ambas familias, y luego el círculo violento se repite.
Las mujeres agredidas lo que esperan y buscan de las autoridades es encontrar funcionarios dispuestos a ayudarles. En 1995 se creó la ley de protección a la mujer y la familia, sin embargo en ningún país de los revisados por las investigadores existe una tipificación de las formas de feminicidio. No se aclara si es por celos, por misoginia, etc.
El caso es aún más grave en las repúblicas hermanas de Perú y Bolivia, en este último 9 de cada 10 mujeres entre 20 y 29 años alegaron haber recibido agresiones de cualquier tipo solo por ser mujeres, esa cifra solo en el año 2009.
Ivette Vallejo comentaba que los estudios que se hicieron a los pueblos indígenas de Guamote, Colta, Saraguros, etc. En los tres países indican que la población indígena es abusada pero las cifras que se conocen pertenecen a las denuncias realizadas, pues la gran mayoría mantiene en secreto estos ataques.
A lo que se insta como punto trascendental es a crear una cultura que no pida a los gobiernos, pues también se mencionó por encima el caso de Karina del Pozo, en donde se destacó lo errónea que es la práctica de pedirle a los gobiernos que hagan algo por la inseguridad femenina que vivimos las mujeres de todos los sectores sociales de nuestro país a diario. Pero nadie se detuvo a ver que la seguridad no solo femenina sino social, también parte de las cosas que como sociedad hemos venido creando.
Nos queda pensar de qué forma estamos criando a nuestros hijos, de qué forma estamos permitiendo que se críe a nuestros hermanos, de qué forma estamos dejando que se nos trate como seres humanos en primera instancia. El machismo en primer escalón es una falla de la mujer, que crea una sociedad crítica y juzgadora con su par mujer, que mira y señala a su par mujer, que ve en su par mujer una moralizante pecadora y no una par que es.
El machismo tiene muchas aristas, por ejemplo el que no exista una comisaría del hombre. Son puntos debatibles, finalmente queda pensar que la desigualdad es hoy más visible que en siglos anteriores, pero no por ser más visible ha cambiado.
El trabajo de idiosincrasia y del cambio de ella no es precisamente asunto solo del estado, el núcleo social es la familia y por tanto deberían ser esas familias que conforman nuestra patria las que juzguen hacia dentro si es la enseñanza que entregan, la que les gustaría que reciban los demás hogares de nuestro país.