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28 abr 2018

Un peu plus d'amour qui d'ordinaire

Así dice un villancico francés. Dar un poco más de amor que de lo usual, que de lo ordinario que damos al mundo. Sobre esta semana quiero compartir que no he parado de llorar al leer las noticias, de todo el mundo; parecen tan sombrías, tan negativas y son todas tan dolorosas. Mi resolución en un inicio fue no ver más esas noticias, no leer más esa información que es deprimente, humillante, injusta.

Pero dejar de ver las noticias no es una solución. La solución desde mi experiencia es educar, a los niños, a los jóvenes. Tal vez para nosotros los adultos no haya más futuro que este caos que nosotros mismos hemos creado; pero para los niños y jóvenes sí podemos aproximar un poco más de empatía y un poco más de amor.

Nuestros medios de comunicación nos abarrotan con titulares llenos de adjetivos, a mí en la escuela de periodismo me enseñaron que jamás hay que adjetivar una noticia, y leo TODO lleno de cosas como:... la inusual respuesta que dio.... la impactante fotografía.... la reinvidicativa posición sobre tal tema... la tenebrosa historia de.... Eso; sépanlo: NO ES PERIODISMO.

No se informa así, luego veo cómo la gente es cada vez más morbosa y publica imágenes en primer plano de los ataques de ácido, de las violaciones, de los asesinatos, de los suicidios; con contar la noticia ya estamos haciendo un suficiente daño a la mente de nuestros lectores, pero con la imagen, que consideramos que suma, lo que hacemos es insensibilizar a la gente.

Leer que bebés son violados, ya se vuelve común, que niñas son violadas, se vuelve común, que mujeres son arrojadas ácido en plena vía pública, se vuelve común, que los sicarios cometieron asesinato a plena luz del día, se vuelve común.

¿Qué nos sorprende? Ya nada nos sensibiliza, ya nada nos mueve. No es posible que escuche a gente diciendo: 'A estos dos nuevos secuestrados (en Ecuador frontera, por el frente Oliver Sinisterra) también ya los han de haber matado', como si de sacar pan del horno se tratara.

Por favor más empatía en el mundo, menos banalización de las noticias, un poco más de ponerse un segundo en los zapatos de las víctimas y del dolor de sus familias. Tómese un tiempo para preguntarse, qué pasaría si yo lo viviera, si esa fuera mi familia, si fuera yo la persona atacada.

Por favor, estamos creando un mundo de basura, en el que nada nos conmueve. En el que justificamos la violencia y culpamos a las víctimas. Es de horror. Nosotros construimos nuestra sociedad, si usted ve ese tipo de imágenes NO las comparta, si usted oye esos comentarios, NO los aplauda ni los respalde.

Sea cordial, amable con quienes están a su alrededor, ame un poco más, pregunte a su familia ¿cómo les fue?, no asuma que las malas noticias son las únicas noticias que podemos construir. Haga algo desde su casa, por favor enseñe a amar, enseñe a no violentar contra nadie y contra nada. Es terrible en verdad abrir el buscador y leer solo cosas horribles.

Un poco más de amor por favor.

5 abr 2018

Películas de abril

Así como tengo todo un apartado para escribir sobre los libros que leo; me percato que veo muchísimas películas al mes y casi no tengo con quién compartir lo que veo, así que decidí establecer un apartado cada mes de películas también.

Comienzo por la película No amanece igual para todos, película hondureña que me habían recomendado muchísimo por ser latina, porque siempre en Netflix están las películas súper comerciales y muchas no son buenas. ¿No les pasa que sienten que no hay más que ver en Netflix?

No amanece igual para todos está completa en Youtube, narra tres historias que no están necesariamente conectadas entre sí, de la cotidianidad de un país latinoamericano que podría ser cualquiera de los nuestros. La primera historia se llama 'borraré todo lo que pudiera matarte'; personalmente me pareció horrible, desde la actuación demasiado evidente o sobreactuada de los personajes, hasta la historia en sí, la encontré super forzada.
La segunda historia ya mejora, se llama 'vigilia' y es la perspectiva de un hombre que va haciendo su vida cronológicamente desde que sale de casa, pero lo llamativo es que entre la vida real que va viviendo, simultáneamente nos lleva la película por lo que él va pensando, es decir la vida que va viviendo en su cabeza. Tal vez la parte que más se asemeja a un latino promedio.
La tercera historia y final trata la historia de una chica muy bonita que busca trabajo, y que a cada lugar que va, su carpeta es arrojada a la basura, se encuentra con otra mujer que solo ha encontrado un trabajo en un burdel. Esta historia es la que nos da un paneo de los otros personajes que han aparecido durante la película. Al final esta última no encuentra trabajo.

Evalúo la película como buena, excepto la primera parte que en serio es muy mala. Y rescato que la construcción de la América Latina unida toda, es una construcción que debemos hacer todos, porque debe amanecer, aunque nosotros no veamos el nuevo amanecer.

La segunda película es latina también, vi El año en que mis padres se fueron de vacaciones, película brasilera que me pareció muy bien narrada. Es la historia de Mauro en la época de la copa del mundo México 1970; a la par, Brasil vive un episodio violento y de represión política hacia las comunistas, que deben esconderse para salvaguardar su vida. Una historia hasta aquí, clásica y típica de América Latina en la época. 

Sin embargo, lo que la hace atípica, es que Brasil es un país que pone siempre en primer lugar al fútbol, así que Mauro debe ir a vivir donde su abuelo mientras sus padres salen 'de vacaciones' para resguardarse de quienes los buscan. Desafortunadamente el abuelo de Mauro muere el mismo momento en que los padres de Mauro se van, por lo que nunca llegan a encontrarse. Es así como el niño queda al cuidado de un vecino de su abuelo, quien es judío, y decide hacerse cargo de Mauro después de una conversación con su Rabino, que le hace notar que si el niño ha aparecido en su puerta es por algo.

Shalom, el anciano judío, rebautiza a Mauro como Moisés, y el pobre Mauro vive a la expectación de una llamada para avisar a sus padres que su abuelo ha muerto y se encuentra solo; esa llamada nunca llega, y el niño debe vivir con la esperanza de la promesa de su padre, que le ha asegurado que volverá para el mundial. El mundial empieza e incluso termina, pero los padres de Mauro no regresan.

En esa temporada, Mauro debe aprender de amistad, de judaísmo, del primer amor por Irene, de los otros vecinos que viven en el edificio que lo alimentan uno cada día, y sobre soledad. Me quedo con la reflexión final del mismo Mauro: Tal vez exiliado quiere decir, que tu padre se retrasa tanto, que nunca llega. Muy buena y muy recomendada.

Para la última película que vale la pena mencionar; (vi otras más, pero prefiero solo obviarlas para no gastar espacio de gana) vi Capitán fantástico, película gringa independiente que retrata la historia de una familia criada estrictamente en el budismo, y en la libertad del campo, la madre muere y la familia de ella desea enterrarla 'tradicionalmente', pero el esposo -interpretado creería en la mejor versión de Viggo Mortensen- se opone porque su esposa no creía en ese tipo de funeral. No se dejen confundir por el título, no es nada de efectos visuales o de guerras, o de meteoritos ni superhéroes.

Esta película es indudablemente shockeante, porque nos hace pensar qué haríamos en cualquiera de los dos lados de la situación, cada uno tiene razón a su manera. Los niños no van a la escuela, pues él los educa, no conocen la ciudad; así que van al rescate del cuerpo de su madre para poder hacer su última voluntad.

Todo se complica cuando el hijo mayor recibe cartas de aceptación de las mejores universidades del país, uno de los hijos rechaza la forma de educación que recibe de su padre, y el abuelo decide denunciar al hombre (el capitán fantástico) por poner en riesgo la vida de sus hijos.

*Las imágenes son todas sacadas de Internet.

27 feb 2018

Con el medio ambiente, se hace jugo y plata

En América Latina el mayor abuso de suelo que se origina es el de las petroleras, y demás trasnacionales que se asientan en territorios de selva virgen o de bosque virgen en diferentes regiones de nuestros países.

En Venezuela y Colombia, la cadena Carrefour que sería el equivalente a Supermaxi en Ecuador, tiene un puesto “fijo” en todo centro comercial destinado al público en ambos países, aunque esta cadena de supermercados no ha podido ingresar a Ecuador, su influencia es tamaña en otros países de la región.

La petroleras como se adicionaba, han hecho un uso del suelo con todo lo que había dentro, por ejemplo, Rafael Correa, Ex Presidente de Ecuador denunció y pidió al entonces canciller Patiño que lleve esa denuncia a la OEA, a aquellas petroleras que encima de asentar en territorio nacional y protegido sus empresas, han “utilizado” a los pobladores para hacerles pruebas de ADN y así conseguir información genética de utilidad en aras del avance de la ciencia, cosa que el gobierno ecuatoriano ha tomado como una vejación a los derechos patrimoniales y de identidad en la soberanía nacional.

Otro mal uso del suelo aunque no esté al nivel extremo de su explotación, es el destino de tierras para la construcción de más y más viviendas, o colegios, propiedades privadas que hacen que la tierra que debería ser cultivable tenga que exponerse como una plataforma de usufructo menos agrícola y más comercial.

El problema de todos estos abusos es que no se podrán recuperar luego, pues habrán más derechos para los ocupantes de esas tierras más que para los animales o plantas que hayan habitado ahí previamente.

En zonas protegidas como el Parque Nacional Galápagos, la construcción de sitios turísticos como hoteles, restaurantes, etc. Limitan el hábitat que tiene la isla, que fue declarada patrimonio natural de la humanidad. Hoy esas especies de las que se enamorara Darwin hace tantos años, tienen que hacerse un espacio junto a los desechos de los turistas y el ingreso de sus virus, cultura y hábitos poco amigables con la naturaleza. Otro tanto pasa en Macchu Picchu, Isla de Pascua, Margarita, Cartagena, Iguazú, etc.

No se puede impedir el ingreso de la inversión extranjera ni limitar la inversión nacional a las no construcciones, pues de eso dependen las divisas y réditos que el país genere, pero las medidas que hoy se aplican alrededor del mundo nos pasarán factura con los años, y para ese entonces ya será tarde.

Recordando el caso WalMart

Esta empresa creada por Sam Walton en el año de 1962 tiene como filosofía el ofrecer productos y servicios a todo tipo de gente a precios bajos, su objetivo final es reducir el costo de vida de gente que compre artículos que antes solo los ricos se podrían permitir.

Aunque su trabajo ha sido eficiente y loable en todos los Estados Unidos por su calidad, no ocurre lo mismo en sus sucursales, WalMart posee más de 4600 locales a nivel mundial y es el mayor minorista de Estados Unidos.

David Barstow y Alexandra Xanic hacieron una investigación acerca de cómo los chantajes de la cadena WalMart en México terminan por intentar ocupar el mercado comercial en dicho país, esta investigación que fue premiada en la edición 97 del Pulitzer, generó una crisis interna en esta sucursal y por supuesto en la alta dirigencia de WalMart México, impidiendo que tres de sus altos mandos no se presentaran al siguiente año a la reelección.

El caso WalMart consiste en el supuesto soborno por más de 24 millones de dólares que entregó la cadena a autoridades mexicanas para que les permitan seguir construyendo sucursales en ese país. Sin embargo las investigaciones han sido canceladas por parte del gobierno mexicano y las autoridades de la red de cadenas no ha dado declaraciones al respecto.

"La rápida expansión de Walmart ha moldeado para mal el paisaje minorista mexicano con base en el deterioro del patrimonio cultural y ambiental, así como en la negación total de los derechos de sus trabajadores. Ahora resulta que el soborno juega un papel destacado en ese proceso y el gobierno mexicano no actúa para hacer cumplir la ley”, agregó Héctor De la Cueva, coordinador del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical.

Otros casos en América Latina

Chile:

En el 2011 el Ministro de Justicia chileno Felipe Bulnes, informó a los medios que en la comunidad de Alhué se construiría una cárcel, inmediatamente los habitantes se opusieron, y aunque por parte del poder legislativo chileno hubo medidas para evitar la construcción del recinto penitenciario, finalmente la cárcel funciona dejando sin parques, escuelas, espacios verdes y rutas peatonales a los vecinos del sector.
4500 habitantes tuvieron un impacto ambiental, social y cultural que no fue revisado por ningún ministerio, ni alcaldía, ni otras entidades oficiales.

Brasil:

Lula Da Silva, presidente del país sudamericano en el período de 2003 a 2010, aprobó en ese último año un proyecto que permitía la construcción de una represa hidroeléctrica sobre el río Xingú en el área del Amazonas. Aunque sostuvo que la ayuda sería importante no mencionó a los más de 40000 habitantes de la zona que debieron ser reubicados. Tampoco se mencionó que el sitio sería transformado en más de un 60% del territorio, la planta será la tercera más grande del mundo.
La diferencia con Chile es que en dicho territorio sí se hicieron estudios, pero no hay una ley que proteja a aquellos autóctonos de la zona y tampoco al ambiente.

Uruguay:

Entre Argentina y Uruguay se busca hacer dos plantas papeleras encima del río fronterizo Uruguay, lo que ocasiona malestar entre los pobladores y entre las sociedades protectoras ambientales y los ecologistas, pues miles de plantas nativas se perderían, además que sería un problema a futuro por la soberanía por encontrarse en zona de frontera.
Los habitantes han hecho justicia por su propia mano, impidiendo el paso de camiones y otros medios que intenten ingresar a agredir la zona. Argentina se ha manifestado también contraria a esta construcción de empresas españolas, pero Uruguay ha respondido con que contra todo pronóstico igual construirá las papeleras.

9 ene 2018

La fiesta de TODOS los diablos

"Píllaro viejo, tierra querida, donde mi vida, yo he de dejar"

Niños tan chiquititos que no llegan ni a las rodillas, adolescentes que podrían pasar en su celular como tantos en su mismo rango de edad, los tíos, los primos, los hermanos, los abuelitos. Más llamativo que ellos, las ellas, las diablas que también son mamás, hermanas, etc. La diablada de Píllaro se compone de eso mismo, de todos los diablos y todas las diablas de todo Píllaro.

Hay muchas significaciones en los estilos de las máscaras, en los bailes, en los trajes, en lo que dicen, en lo que llevan (colas, sarigüeyas, cachos, dientes, cuernos, murciélagos, ratas y un larguísimo etcétera), nunca les falta el trago.

Yo me quedo con lo que significa en un tiempo como este, el poder reunirse como familia y como pueblo a no dejar perder una tradición muy muy de pueblo. Es energéticamente una inyección el ver a barrios bajar, a otros subir, a otros venir del este, otros del oeste y encontrarse todos vestidos de diablos en la parte central de Píllaro. Varios encuentros te hacen estar pendiente todo el tiempo, no saben si van a subir, o a bajar, si van a venir o van a irse.

La algarabía, la alegría, la energía, los cantos, la banda (lo correcto sería decir, las bandas) cada familia se organiza, cada barrio se organiza, y eso es algo muy digno de aplaudir, porque a veces uno en la ciudad se pasa semanas sin poder tomar una simple decisión Acá es una comunidad entera que se pone de acuerdo para hacer salir sus diablos durante seis días.

Me quedé encantada, fascinada, es la primera vez que asisto. Es muy simpático ver cómo en verdad son los extranjeros quienes más disfrutan de esta fiesta de pueblo ecuatoriana de la que no es lo mismo hablar o escribir que estar ahí. Ellos (los diablos) bailan, beben, ríen, gritan, te asustan, te hacen una que otra diablada si no estás pilas y así siguen por seis días.

Solo recomendarles visitar. No hay nada más bonito que lo que es nuestro, y les aseguro que de una u otra manera, si son diablos, se van a encontrar con su contraparte, y se van a sentir identificados.

3 nov 2017

Con el pretexto de la globalización

Mis vecinos escuchan todo el tiempo reguetón y bachatas. Me pregunto si conocerán lo que es un yaraví, un albazo, un pasacalle, un sanjuanito, etc. Cuando trabajé en el campamento infantil para recuperar el patrimonio, les enseñábamos a los niños a marcar cada compás de estos géneros y uno de ellos nos pidió que les enseñáramos reguetón. 'Si fuera un ritmo ecuatoriano, te lo enseñaríamos'.

Luego me pasa en los viajes. Recientemente viajé a Cuba y esperaba maravillarme con su fama de son, mambo, guaracha, guaguancó, etc. Hay que buscar para encontrarlo, porque a plena luz lo que se oye es reguetón; igualmente cuando estuve en Perú, primero está el reguetón, luego te puedes enterar de las decenas de ritmos 100% peruanos, pero a la primera orden del día, está el reguetón.

Los latinoamericanos no hemos entendido que el ser parte del mundo globalizado no significa comprar todo de fuera. Nuestros países están cargados de materia prima en las áreas agrícolas y culturalmente somos naciones riquísimas. ¿Por qué compramos tanto? Nuestros niños no saben distinguir entre una melodía propiamente de sus países de origen, porque no escuchan esa música. No reconocen sus lenguas porque solo aprenden inglés.

A excepción de Paraguay que ha hecho un gran trabajo por no perder el guaraní, los demás países a penas y reconoceríamos una lengua ancestral de alguna de nuestras comunidades indígenas; retroceder dirán algunos, pero es más bien formar identidad, no tenemos suelo como latinoamericanos y por eso nos pisan el poncho, porque no sabemos dónde pisar. Ya no pertenecemos a las cosas que nos hacen pasar como nuestras.

Ya nuestros jóvenes, no bailan la cueca chilena, el joropo colombiano, la música llanera venezolana, nuestras yumbadas ecuatorianas, ni siquiera saben si eso se baila o se danza, no saben qué es la saya boliviana. Para nuestros adolescentes la música andina, la música tradicional latinoamericana es una música 'chola' que solo escuchan los indígenas, y no se reconocen en esas músicas. No se reconocen en ellas pero tampoco pertenecen a esas otras que con cero contenido cultural buscan imponerse -y lo han logrado- como los ritmos populares del siglo.

A esto contribuye la globalización, que con el pretexto de abrir fronteras da pie a que en premiaciones a la música como los Grammy Latinos, Billboards, Viña del Mar (en menor medida) y demás festivales y premiaciones a la música, se reconozca a cientos de 'géneros musicales' que ya no tienen contenidos sesudos. En un foro se hacía un debate muy significativo de lo que sería premiar a Natalia Lafourcade por su disco musas, que es un homenaje al folclor latinoamericano, y a Shakira, que siendo igualmente latina se dedicó en sus últimas 'canciones' a rendir culto al comercio y sus letras carecen de sentido.

A esto contribuyen todavía más los medios de pseudo comunicación que solo miran para afuera, y no dan importancia a festivales como el OllinKan, el Womad, o a pequeños gestores musicales de comunidades muy metidas dentro de nuestros países. Los medios se convirtieron en prostitutas al servicio de las grandes potencias. No comunican, alejan. No contribuyen, destruyen.

Debemos aprender a mirar para adentro, nuestros países fueron educados para creer que todo lo que venía de afuera es mejor que lo que tenemos, pero la solución está dentro de nuestros mismos suelos. Nuestra música es bellísima, llena de compases, de letras que antes de ser creadas como músicas fueran creadas como poesía. El error está en nosotros mismos, en seguir cultivando la extranjerización como sinónimo de países 'en progreso'. Lo único que estamos logrando es perder nuestra identidad.

31 oct 2017

Siempre podré guiarme por el resplandor de La Habana

Ernest Hemingway escribió esa frase en su libro El viejo y el mar; Hemingway vivió 7 años en Cuba y se inspiró en su malecón para narrar la historia de este anciano que se enfrenta con el océano y con el peso de los años. No se trata del libro este escrito, que releí con pretexto justamente de mi viaje a Cuba, del cual procedo a relatar cada paso.

Cometí el error de hacer el viaje en tour, por lo demás un error con mayúscula, me ganó la ansiedad de el destino y por supuesto que lo terminé pagando muy caro, literalmente. Al volar hacia Panamá, primera escala hasta La Habana, la tipa que nos había dado la información cometió el error de darnos equivocadamente el número de gate (puerta de salida) del avión y me percaté 10 minutos antes, porque no había nadie en nuestra sala de espera (viajé con mi hermana).

Afortunadamente después de correr por medio aeropuerto de Tucumén, que es el más grande de América Latina, nosotras estábamos en el gate 17 y el verdadero gate era el 31, llegamos a tiempo.

Una vez en La Habana, yo había visto previamente que el clima iba a ser desfavorable, recordemos que hace no mucho Cuba fue azotado por el huracán Irma, del cual quedaban estragos aún, por lo que ya la meteorología (en la que nunca se debe confiar, comprobado) decía que íbamos a tener días lluviosos. Así que al llegar llovía, pausadamente, pero llovía. Nuevamente de forma feliz, no llovió ninguno de los demás días del viaje.

Ese día, a penas pusimos las maletas en el cuarto, salimos a recorrer la ciudad; por un boleto de 10 CUC, la moneda convertible de Cuba, se puede recorrer la ciudad varias veces con el mismo boleto y bajar donde una desee. El cambio es bien empobrecedor porque generalmente nosotras estábamos acostumbradas a que en América Latina el dólar (moneda que usamos en Ecuador) es súper poderoso porque nos dan el doble o triple del valor a cambiar, lo cual no sucede allá en Cuba, es decir, por cada cantidad que cambias, recibes un 10% menos.

Conocimos enseguida la plaza de la revolución, que no es como la pintan, es muuucho mejor. El mausoleo a José Martí que es ridículamente menos famoso que las imágenes del 'Che' o de Camilo Cienfuegos, pero es de una belleza incluso mayor; vista desde arriba, forma la única estrella de la bandera de Cuba. Ahí junto a la plaza, a un costado, hay una especie de parqueadero donde desfilan todo tipo de autos clásicos, realmente es muy entretenido ver cada modelo, diseño, dueño y contexto alrededor de cada vehículo; luego nos explicaría una de nuestras guías, que así llegara alguien a comprar con todo el dinero del mundo los autos allá en Cuba, ellos muy amablemente les dirían: 'No, gracias'. 

Pasamos del patrimonio automovilístico, al primer rayo de sol que apareció ese día, paró de llover pero seguía un poco triste el día, a pesar de ello el clima estuvo siempre cálido, no sofocante pero sí abrigado. En Cuba las edificaciones son rústicas, no sé si mencionar viejas sería un buen adjetivo, se conservan de una manera muy digna, y probablemente eso las hace el centro de atención, porque todas tienen arquitecturas que son de otra época, como si viajáramos en el tiempo a una década que ya no está más, o a un tiempo que ya no reconocemos.

El malecón de La Habana es de una belleza sin igual, tanto de día como de noche, probablemente es lo más lindo que hay, no sé si no le hago honor a La Habana vieja, pero el malecón me pareció realmente bello. El trago es impresionantemente barato, no solo el ron sino todos los licores, son de valores inverosímiles, un sueño para cualquier bebedor compulsivo, además que son riquísimos todos. Yo casi no bebo, pero las cosas obvias que probé (el daiquirí en el Floridita y el mojito en La Bodeguita, como manda Hemingway) fueron de una delicia sin igual.

Tropicana y Parisien son famosos, pero conservan poco de su legado original, hoy por hoy la gente prefiere otra alternativa, porque Cuba se reconoce mucho por su son, su mambo, su guaracha, su guaguancó y por todos los ritmos tropicales que de estos derivan; así que Tropicana y Parisien están bien para ver, pero para vivir realmente los lugareños nos recomendaron ir a un espectáculo llamado Los legendarios del Guajirito, donde están entre otras figuras, varios de los fundadores de la extinta banda Buena Vista Social Club.

Vale la pena, cada centavo y cada segundo, ellos ponen todo el ambiente, no permiten que nadie se quede en las sillas, es una cena, pero luego de la cena está el fiestón, a lo grande, y te hacen jugar, bailar, saltar y divertirte, si realmente quieres disfrutar de la magnitud de la alegría cubana, es realmente recomendable. Además que las leyendas musicales que están ahí, son sumamente lindos y se dejan tomar fotos y la gozan y la disfrutan tanto o más que los turistas. Fue una experiencia realmente muy grata.

Los helados Coppelia tienen una cola súper injusta, son famosos porque son deliciosos, pero los turistas acceden enseguida mientras que a los habitantes se les hace esperar por horas; "estamos acostumbrados" dicen ellos con una sonrisa en la cara, porque eso sí que es innegable, su calidez humana, su sabor, su sonrisa, jamás le faltará ninguna de esas tres cualidades a ningún cubano. Los buses son súper baratos, pero demoran más de una hora entre unidad y unidad, jamás los cubanos llegan puntuales a ninguna parte porque el sistema de transporte no abastece para la cantidad de gente. Olviden las bicicletas, el calor es sofocante como para usarlas más de una cuadra.

Visitamos el callejón Hamel que nos habían recomendado mucho, es una calle muy pequeña y llena de santeros, brujos, magia y dicen por ahí, los mejores mojitos, pero pasamos rápidamente, primero porque el espacio es pequeñito (es un callejón) y porque hay una cantidad inusitada de niños pidiendo monedas, o de algún 'vivo' que te quiere dar un recorrido o información, pero siempre a cambio de dinero. El lugar es precioso, pero es atosigante porque está en un barrio en el que es evidente que los turistas son carne fresca. No lo visitaría otra vez.

La gente de Cuba no vive mal, pero algunos se empeñan en hacerte ver como si su vida fuera mala, todo el tiempo te van a pedir que les regales lo que llevas, o el agua, o algún producto tuyo (en el hotel por ejemplo), pero no porque se estén muriendo del hambre, o vivan en la pobreza, simplemente que es un deseo como de adquirir mejores cosas de las que tienen.
Nuestra guía, fue maravillosa, ella nos explicó sin pelos en la lengua cada cosa que le preguntamos sin tapujos. Nos contó que en Cuba todas las personas tienen una cartilla donde mencionan cuántos son en cada casa, a cada miembro independientemente de si tiene 0 meses o 100 años, se le entrega la misma ración de alimentos y de productos básicos, que obviamente no alcanzan, por eso la gente rellena sus oficios con el sector turístico, porque de cualquier propina sacan más de lo que ganan. El turismo es la primera actividad generadora de dinero para Cuba.

Liz (la guía), nos contó que en Cuba el sueldo promedio es de 35 CUC, algunos ganan un poquito más y otros un poquito menos dependiendo del oficio, por ejemplo los médicos que se supone ganan más, pero es muy poquito, 40 o 45, es decir tampoco es un gran aumento. Los vehículos y las casas son heredados, nadie puede irse a vivir solo porque el estado cubre que tú debes vivir con tu familia. Si te casas, pues deben decidir si viven en casa del novio, o de la novia, pero esa casa solo pasa a ser tuya, cuando tus papás mueren. Lo mismo con el carro, así que si tú y tu hermano necesitan el carro, pues a ponerse de acuerdo, o a pelear. 

Las casas, como son muy viejas y no se construyen más, solo pueden cambiarse si la edificación se ha caído, y ahí el gobierno te asigna un cuarto en algún lugar construido para ese mismo fin, mientras eso te puedes ir a un albergue, pero tú y toda tu familia, es decir, esa casa, o ese cuarto no son solo para ti.

Los turistas sostienen a Cuba, así que casi todas las edificaciones estaban en remodelación, porque lo que se tiene se utiliza para inversión en turismo, luego vendrá lo demás, pero el turismo es primero para ellos. Y el trato es espectacular, nunca tienen una mala cara o un desgano, siempre están atentos y muy muy pero muy amables. La gente de Cuba en verdad es muy linda.

Tal vez haya quienes critiquen mucho la forma de vida de Cuba, pero ellos aprendieron a no despilfarrar y a vivir con poco, a cambio tienen la más sólida formación en salud de toda América Latina. Cuba es el único país del mundo, donde si la madre está contagiada de SIDA, el bebé nace sin contagio. Acabaron con los malestares oculares y tienen los mejores oftalmólogos de la región, hace unos años, cuando vivía Hugo Chávez, se llegó a un acuerdo para crear la operación 'Milagro' que hace que los médicos cubanos lleguen, operen, y mejoren la vida de las personas en territorio boliviano entregando a todos una nueva visión. Cuba no tiene analfabetismo. No tienen riquezas materiales, pero tienen todo lo que necesitan. 

Para una persona fuera de la Isla, eso es duro de presenciar, porque nosotros estamos acostumbrados a vivir a expensas de todo, gastar y malgastar todo, allá todo se ahorra y se conserva. Creo que es un modo muy digno de vivir, el que Cuba haya permanecido de esa manera por más de medio siglo, habla muy bien de la cultura que tiene la gente, la cultura de vida.

La Habana es más que preciosa, fuimos a la ceremonia del Cañonazo que desde 1810 se hace todos y cada uno de los días del año, sin excepción. Cuando hay mal tiempo, se da el cañonazo sin ceremonia, pero nunca falta y es siempre muy puntual. Liz nos dijo ciertamente: si tu reloj da las nueve y no has oído el cañonazo, es tu reloj el que está mal. La fortaleza de San Carlos de la Cabaña era parte de las murallas que dividían La Habana, en tiempos antiguos, se daban dos cañonazos, uno para abrir las murallas a las 7 de la mañana, y otro para cerrar las murallas a las 8 de la noche. Todavía hay pedazos de esa muralla por toda La Habana. 

Con el tiempo y por turismo se dejó solo un cañonazo al día, y seleccionaron las 9 de la noche, porque para los cubanos es justo ahí cuando la noche recién comienza. Si te quedabas dentro o fuera de las murallas, debías esperar al otro día para retornar a tu sitio, fuera de las murallas habitaban las personas de oficios, los trabajadores, podríamos decir la gente con menos recursos. Dentro de las murallas habitaban los hacendados, dueños de tierras o gente más adinerada; no era una ley, pero sí era así en su mayoría.

La ceremonia es realmente lindísima, llena de mística y se puede presenciar lo imponente y temible que debe haber sido un cañón en guerra. El cañón que se utiliza para la ceremonia es real, la bala obviamente no. Pero por toda la fortaleza hay balas de cañón auténticas y cañones de esa época para que se puedan apreciar.

Conocimos el Floridita, la bodeguita y el hotel Ambos Mundos, donde vivió Hemingway, que tiene una vista preciosa de La Habana. Además ahí se puede apreciar un atardecer bellísimamente naranja. La ropa vieja es uno de los platos tradicionales en Cuba, y aunque todo el mundo sabe que se come mucho arroz con frijoles negros, les puedo asegurar que no hay ninguno como los hechos en Cuba. No sé qué le ponen, pero es demasiado delicioso, ni siquiera necesitas la carne, ya con el arroz quedas más que feliz y satisfecha. Me imagino que comerlo a diario será otra cosa, pero para una que va de pasada, es el sabor de la gloria.

En la Bodeguita puedes rayar en las paredes, y tomarte el mojito, realmente el reto es encontrar dónde escribir porque todo está escrito, incluso las paredes de fuera. Y el mojito es fuerte, el verdadero mojito cubano. Toda La Habana vieja parece salida de un cuento, es un verdadero sueño estar ahí y poder recorrer esas calles, explorar, perderte por ahí. La felicidad en su máximo esplendor. 

Me llamó muchísimo la atención el mar, no sé si era ignorancia mía, pero siempre pensé que el mar de La Habana era un mar en el que no se podía nadar, como nunca ha sido famoso precisamente por su mar sino por lo que está en tierra, entonces no se me ocurría que fuera posible. Pues nuestro hotel tenía salida al mar y podíamos nadar tranquilamente, el agua es riquísima, calientita todo el año, no tan calmada pero sí nadable y absolutamente azul, nada de contaminación, se ve perfectamente el fondo del mar.

También van a ver muchísima gente vestida de blanco completo, nos dijo Liz que la religión oficial en Cuba es el catolicismo, pero que va en descenso mientras que la religión afro cubana ha ido ganando cada vez más adeptos, entonces que el primer año de conversión a la religión les exige que se cubran la cabeza y se vistan de blanco, entre otras ofrendas que deben realizar dependiendo de lo que le corresponda a cada quien; hay cierta temporada del año en que el mar está lleno de sacrificios a Yemayá la diosa del mar, entonces ahí se mata animales, o se arroja algún fruto al océano.

Luego de unos días divinos en La Habana, en los que yo solo recomiendo recorrer y recorrer y recorrer; visitamos Varadero, es una playa de lujo y dicen que solo los turistas van allá, la gente de Varadero se dedica en un 98% al turismo, casi todos trabajan en algún espacio destinado a recibir gente. Viajar hasta allá es una experiencia que creería que no se vive en otra parte, el mar de lado y lado, súper turquesa, clarito, transparente, cálido, un paisaje lleno de palmeras y lugares preciosos por conocer.

Hablando de la palma real, es el árbol nacional en Cuba, porque representa a los cubanos, se mueve para un lado y para el otro, pero nunca se cae.

El mar parece una piscina, en todo momento. Varadero es todo turismo, las playas son exclusivas de los hoteles, el mar estaba un poco picado porque por el otro lado comenzaba a pasar la tormenta Nate, que no iba a pasar cerca de Cuba, pero es el mismo mar, así que eso hacía que el agua esté intranquila, eso nos lo explicaron los trabajadores, porque dicen que el mar es más que estático. El primer día pudimos nadar, porque estaba muy mansito, pero el resto de día ya estaba más intenso. A pesar de ello el agua es cristalina, verde, turquesa y azul, en ese orden. Ideal para relajarse.

Me quedo con La Habana, todo es hermoso ahí, llegamos en el 50 aniversario de la muerte del 'Che' Guevara, así que en Santa Clara se estaban haciendo todo tipo de homenajes, también por radio. En La Habana solamente en la plaza de la revolución. Recomiendo mucho que se visite este increíble destino. Todo el calor del trópico y toda la fuerza de la historia en un país que sabe lo que es sostenerse de pie en la cuerda floja. El mejor viaje que he hecho en mi vida, sin duda alguna.

28 feb 2017

Encantada con las islas (Parte II)

Llegar a San Cristóbal te toma, si no es vía aérea, dos horitas vía lancha. Tengo entendido que llegué en la mejor de las temporadas, pues no se movió mucho el bote y no hubo problema, dicen que hay otras épocas en las que hasta los que hacen ese viaje con frecuencia terminan vomitando.

La primera parada, como era obvio, fue la casa de Nadya, agradecida hasta la médula porque me hizo muy evidente la hospitalidad de las y los galapagueños, me recibió su novio Víctor, y aunque eran dos personas que yo no conocía, me recibieron como si fuera de la familia. Que estas humildes líneas sirvan para hacerles llegar mi agradecimiento sincero. Ahí me madrugué cosas tan obvias como que las calles tienen nombre, pero no se usan, que no hay cabinas en Galápagos y mucho menos cabinas de Internet.

Mi primera visita turística fue a recomendación de Víctor, pues llegué en la lancha de la tarde, es decir que a las cuatro estuve en San Cristóbal. Visité la lobería, lugar donde los lobos marinos, ya comunes en Santa Cruz, tienen su zona propia en San Cristóbal, y aunque los guías y todos los habitantes hacen recuerdo siempre a cada turista sobre la importancia de no tocar a los animales, y mucho menos a las crías, es imposible que las ganas no se pasen por la mente. Obviamente no lo hice, pero qué lindos son, y disfrutan el mar como cualquier niño lo haría.

El agua allí es muy cálida, y aunque se puede nadar, es preferible observar el espectáculo que significa ver a estos animales divertirse y disfrutar cada ola y cada revolcón del mar. Son los perros de Galápagos, los dueños, amos y señores de todo por allá.

Las recomendaciones que me habían hecho mis amistades convergían en un punto turístico, el cerro tijeretas, y acá me debo detener para contarles el caos que viví. Por favor no juzguen a esta pobre alma despistada, que tal vez por falta de atención casi encuentra la muerte.

Llego al centro de interpretación, que es parada oficial para conocer un poco más de las islas, y la puerta de entrada a Punta Carola y a Tijeretas, me habían dicho que lleve snorkel y lo olvidé. Pasé la primera bifurcación que dividía un sendero del otro, y en la siguiente bifurcación seguí de largo y es ahí donde empieza mi desastre. Camino hasta que se acaba el sendero, subo los miradores que por cierto tienen una vista de lujo, como todo; paso los miradores y subo toooodo el cerro Tijeretas, que se llama así por la forma de las colas de las fragatas, pues ahí anidan. Luego bajo toooodo el cerro, se acaba todo tipo de contacto con la civilización y yo sigo.

Con el tiempo me fui a enterar que el parque nacional Galápagos no se hace responsable de tu cuerpo en ese sector, que han habido varios cuerpos encontrados sin vida por allá, y que solamente se puede acceder a ese sitio con un guía, porque ir solo es peligroso. Pero mientras recorría este trayecto me preguntaba a qué hora me hablaron de que para llegar a Tijeretas la caminata era tan larga, nunca me dijeron que necesitaba como dos horas y más de caminata, me rompía la cabeza pensando en cómo se me pudo pasar esa información por alto... claro, es que nunca me dieron esa información. Hubo una parte en que me perdí, y hasta los palitos que señalizaban la ruta, se me desvanecieron.

Para no hacer el cuento más largo, llegué quién sabe cómo, a una playa que luego me enteraría que se llama Baquerizo, linda como todo, de aguas heladas y pedregoso, casi imposible de nadar. Nunca pensé que había llegado al lugar equivocado, más bien pensé que la gente que me había recomendado el lugar, no tenía muy claro qué recomendaba; cuestión de percepciones, pensé. Ese chiste, me robó tiempo al otro día y tuve que repetir mi visita pero ahora sí al sitio correcto, pero eso ya lo relato luego.

No me quedé mucho tiempo, porque no se podía nadar, saqué un par de postales para evidenciar que llegué al sitio, y emprendí el regreso, de dos horas de caminata para tomar mi nueva ruta hacia el otro lado de la bifurcación, Punta Carola.

Punta Carola es como una mini barrera de coral, preciosísima, donde solo estar ahí sentada te hace sentir a los pececitos recorrer tus pies, y ver los animalitos de colores que no ves en otra parte, muy muy lindo, no tengo foto de Punta Carola, porque estaba tan agotada, tan de mal genio incluso, que lo que quería era nadar, y tampoco allí se podía, porque era muy bajo, de pronto snorkel, pero había olvidado el snorkel así que para ser muy honesta, no disfruté ese viaje, y es otro de los pendientes con los que me quedo, sin duda hay que volver al encanto de las islas.

Justo saliendo del centro de interpretación (o llegando) se encuentra Playa Mann, que me quedo con la duda de cómo mismo se escribe porque cada cartel reza algo diferente, ahí me habían recomendado ver el atardecer, mientras sale la luna el sol se va poniendo y esa es una de las características de este sitio donde se llega también con el nombre de Playa de los Enamorados, justo por ese romántico espectáculo. Playa Mann es un mar turquesa donde se aparean los lobos, entonces era gracioso porque había un lobo macho en particular que iba y volvía, iba y volvía, y ninguna persona y me incluyo, podía ingresar al mar, porque cuando ya te armas de valor para pasar, el lobo regresa y te hace retroceder. 
Quien diga que no le tiene miedo a los lobos marinos está mintiendo, son criaturas imponentes, y cualquiera de sus movimientos cuando menos, te inmuta y te paraliza, porque son enormes y poderosos. Finalmente si puedes pasar, que en mi caso sí lo logré, puedes nadar bastante bien, pues el mar es amplio y despejado. Yo no nadé mucho ahí, porque creo de forma personal que Playa Mann es una playa muy frecuentada por mucha gente, y eso ha dejado el rezago en el mar, la orilla de sus aguas está sucio, y es una pena, es de la única playa de la que tengo queja, la orilla de Playa Mann sí está sucia.

Ahí fuera, cuando ya decides terminar tu día, venden unos choclos y unos pinchos buenísimos, así que recomiendo mucho que los consuman, porque con esa hambre, con ese cansancio, con ese todo que una lleva encima, cae súuuuper bien ese tipo de snack. Cuando llegué de nuevo a casa de Nadya, me preguntaron obviamente cómo me fue, y es ahí que me entero que no estuve en Tijeretas sino en Baquerizo y que tomé el camino equivocado.

Con un solo día más a cuestas, me sentía mal de no haber hecho Tijeretas así que regresé el último día, y esta vez tomé el camino correcto, se volvió motivo de broma pues cuando Víctor y Nadya me dicen: pasaste la estatua de Darwin, yo me quedo con cara de haber escuchado mandarín, y ellos: ¡pero si es una estatua de dos metros!. Así que lo primero que hice fue tomarme la bendita foto con la estatua de Darwin, sobretodo para darme ánimo de que sí había llegado al lugar correcto. Mi travesía en la verdadera Tijeretas la resumo como una poza de agua preciosa, fuerte, imponente, con lobos marinos a tu alrededor, y un snorkel que me hizo entrar en pánico, así que esta es otra de las cosas que debo repetir, por pena conmigo misma no les cuento todo, pero sí creo que Tijeretas merece que regrese.

Ya aprovechando las últimas horas de mi viaje, visité El Junco, un cráter de formación natural con un agua muy calmada, el equivalente a la laguna del Quilotoa, pero en Galápagos, bajé después a la Galapaguera, que es un sitio donde tienen a las tortugas gigantes, que trajeron de Punta Pitt, que es su estado natural pero al que aún yendo por horas no alcanzaban a ver los turistas, así que las llevan a este sitio donde están de toda edad y casi libres. Me recomendaron muchas personas que no visite la estación Charles Darwin (en Santa Cruz) porque ahí los animalitos están encerrados, y la información puede salir de internet, en cambio en la Galapaguera las tortugas están casi libres. Me dijeron que vaya mejor a la Policía Naval, al Rancho Tortugas (ambas en Santa Cruz) o a la Galapaguera acá en San Cristóbal y eso hice.

Finalmente visité un lugar que consideré un sueño, mi lugar en el mundo allá en San Cristóbal, Puerto Chino. Dicen que se llamaba así porque antes, cuando no había restricciones de ningún tipo, muchos barcos chinos iban a pescar a este lugar, y pude comprobar por qué. Mientras nadaba, un pez enorme, del que me dijeron el nombre pero acabo ahora de olvidar, saltó frente a mis ojos (era en serio enorme) y dio un giro en el aire, y luego, como yo quedé en shock pensando que había visto mal, lo volvió a hacer nuevamente frente a mis ojos.
Puerto Chino es divino, el agua es preciosa, calientita, con un solazo que invita a bañarse, y el agua es tan nítida y limpia, que no hay más que entregarse, estuve nadando sin parar dos horas enteras. Punto malo, ese mosquito horroroso que te chupa la sal cuando sales del mar, pero el sitio es sin duda de ensueño, demasiado bello. Hay que volver. 

Como conclusión, creo que Galápagos es costoso pero lo vale, que para conocer todas las islas hay que ir con más dinero y con más tiempo. Me quedé vuelta loca con las lagartijas, creo que es la especie que más me llamó la atención, y aunque parezca tonto, porque hay lagartijas en todas partes, las de Galápagos en serio son únicas. Siento que para cada ecuatoriano debería ser obligatorio conocer Galápagos, solo así podemos defender nuestro patrimonio y apropiarnos de un espacio que es nuestro, que ni en sueños creeríamos que es real. Yo no podía creer lo que mis ojos tenían delante, solo parada en el muelle pude ver en el mismo metro cuadrado, ahí en vivo y sin snorkel, sin siquiera estar metida en el mar, una manta raya, un lobo, una tortuga marina y un pez rarísimo. Esas cosas no las paga nada.

16 feb 2017

Encantada con las islas (Parte I)

Dice Facundo Cabral en una de sus trovas que no estamos aburridos de lo que pasa a nuestro alrededor sino distraídos. Tuve la oportunidad de escuchar siempre y tantas veces esa frase que hasta se me hizo vanal; pero viajé a las Islas Galápagos al este de Ecuador, y me di cuenta que más que en ningún otro lugar, ahí esa frase cobra sentido. Este es un viaje que les invito a hacer conmigo de cómo la pasé en Galápagos.

Siempre creo que depende mucho de lo que una quiere encontrar, del objetivo de la 'misión' de la razón del viaje. En mi caso particular quería conocer, quería reconocer, quería percatarme y vivir cosas que nunca habría imaginado. Demás está decir que lo logré absolutamente. Hice las cosas previas como buscar el vuelo con tiempo, buscar con tiempo el hotel y tener una lista de atractivos a visitar sin pierde, así que me encaminé a esta aventura que sabía que iba a cambiarme la vida.

Me hospedé con cinco personas más, y hay que destacar el rol fundamental que cumplió el tema de ser 'open mind' porque no cualquiera duerme con cinco personas que nunca has visto en tu vida. Otro punto a destacar es el tema del idioma; yo estaba con alguien de Bélgica, Nueva Zelanda, Argentina, Alemania, Estados Unidos y yo. Si no hubiera sido por el inglés, olvídate que nos entendíamos, que importancia tiene aprender, saber y dominar otra lengua. Experiencia por demás muy rica porque se aprende aunque no se quiera, cosas de todas las culturas, costumbres de otros países y cosas que otros vieron y que de pronto a una se le pasa.

Yo llegué a Galápagos gracias a la gestión de una amiga que me ofreció un hospedaje en San Cristóbal, así que no iba a pagar hotel allá (lo de las seis personas de booking fue en Santa Cruz), descubrí que ese gasto menos me iba a ahorrar muchísimo dinero así que decidí ahorrar y quiero derribar ese mito de que viajar a Galápagos es costoso porque, por lo menos para un ecuatoriano, no lo es. Yo fui con $400 y esa plata alcanza perfectamente hasta para los recuerdos, si es que se saben hacer las negociaciones pertinentes.

Galápagos es un destino costoso por todo, porque es dificil que los productos lleguen, porque se demoran en llegar, porque es un patrimonio natural, porque es el destino turístico más costoso del Ecuador y simplemente porque lo vale, pero sí creo que se deben aprovechar las diferencias que hay entre ecuatorianos y extranjeros. Por ejemplo la entrada al parque nacional cuesta $6 para un ecuatoriano y $100 para extranjeros, esa es muuuucha diferencia, y así con todo, los extranjeros sí pagan harto más por las mismas cosas.

Llegué en vuelo directo desde Quito, que por cierto hizo notar entre el vuelo de ida y el de regreso la expertiz de los pilotos, el primero nos hizo aterrizar como zambo, y el segundo ni siquiera nos hizo enterar cuándo salimos o llegamos. Esa misma tarde conocí un paraíso al que volví varias veces y cuando me encontré con mi compañera argentina de habitación me expresó del lugar palabras que no pueden ser más ciertas: cuando una encuentra su lugar en el mundo no tiene por qué buscar más; me estoy refiriendo a Playa de los Alemanes; tienes que tomar un botecito de 80 centavos que te lleva a las playas de Finch Bay (el hotel más caro del país) y caminas un aproximado de tres minutos y estás ahí, es un sueño de lugar y fue exactamente ahí donde encontré el sentido de la frase de Cabral: no estaba aburrida, estaba distraída de la vida, distraída de lo perfecto que puede ser simplemente sentarte a mirar, pero a mirar en serio, a escuchar de verdad. 

Me quedé en Playa de los Alemanes muchísimo tiempo, el mar es tan tranquilo, tan pacífico, entrega tanta calma, que simplemente es perfecto. Como dato, en la mañana es un escenario desolador, parece que estuviéramos en una zona de guerra, nada que ver con el paraíso que se arma en la tarde.

Ese día, como llegué tarde, no visité nada más. Mi amiga me había advertido que debía llevar repelente, hice caso omiso y pagué carísimo las consecuencias, realmente los mosquitos me acabaron en una hora, nunca más volví a salir sin repelente en Galápagos, tomen en cuenta esto y luego no digan que no les advertí.

Al otro día hice parada obligatoria en Tortuga Bay, me hablaron maravillas del lugar y creo que todas las descripciones se quedan cortas, y aún cuando yo pudiera contar algo sobre Tortuga, lo mejor es estar ahí; yo les resumo diciendo que vi un espectáculo que creo que nunca se repetirá en mi vida, una tortuga marina en su traslado desde ovopositar hasta sumergirse de nuevo en el mar. Se demoró mucho (porque es una tortuga) pero yo disfruté muchísimo porque esas son cosas únicas en el mundo que para volver a vivir simplemente habría que volver a nacer.

Pasé playa brava en Tortuga y me quedé en playa mansa que es simple y llanamente, un sueño, un golpe de felicidad en la cara, la mano del amor tocando tu cabello y soplando el viento dentro de tus pulmones. Todo lo que se diga de Galápagos es igual o más, y es real. 

Esa misma tarde estuve en Las Grietas, un destino increíble, que igualmente nunca imaginé ver, no imaginé vivir, me sentí tan afortunada de haber visto ese espectáculo, de haber vivido esa experiencia, que no puedo más que recomendarla, es un ensueño de lugar, es como sacar del mejor de tus deseos una partecita. Nadé muchísimo, hice muchísimo ejercicio sano, recibí el agua saladita, heladita, deliciosa, y con cada pataleo en el agua una limpieza a mi corazón, como un rebautizo de las cosas buenas que tiene la vida para mí. Encantadas no son las islas, encantada se queda una de estar ahí. 

Finalmente, como no iba a estar más tiempo, al día siguiente visité el Garrapatero, los túneles de lava, la laguna de las ninfas y el Rancho Primicias donde están las tortugas. Debo decir que los lugares son preciosos pero en el Garrapatero no pude nadar, muchísimas piedras y los pies ya me dolían de las caminatas previas, así que no lo disfruté tanto para ser sincera, pero los paisajes son preciosos, los espectáculos naturales que se presentan ante tus ojos son demasiado exquisitos, muy únicos, llenos de vida, de color, de cosas que nunca has visto y que no imaginas.

Mi visita a San Cristóbal merece una entrada completa así que eso haré, para la siguiente hablo de San Cristóbal. Por ahora recomiendo Santa Cruz de tal manera que no me caben los renglones, visiten las Galápagos y nunca se van a arrepentir porque no habrá sitio más bonito al que hayan ido o vayan después en toda su vida.

8 ene 2017

Una vez más.... estamos en Perú

Hace dos años, fui a Perú para olvidarme de la universidad, para cerrar ese ciclo con algo que dejara la vara muy alta en mi vida y me hiciera creer en que realmente lo magnífico, se puede crear; es así como llego a Macchu Picchu, pero hoy no voy a hablarles de esa visita, sino de la que preparé este fin de año a Máncora, y de la que saco puntos comunes que les expondré a continuación.

Aparte de que, obviamente ambos destinos mencionados están en Perú, hay cosas que el tiempo deja pasar y a uno no se le borran, pero como que se le duermen en la memoria. En mi caso particular, estuve encantada con mi visita a Perú la primera vez por sus paisajes, por su comida, por lo infinitamente novedoso que me parecía todo, pero NO por la gente. Ahora, que vuelvo dos años después, la impresión es la misma y siento que debo compartir esto un poco en respuesta y agradecimiento a lo que sí ha sido lindo de Perú para mí.

Si Perú se esforzara mínimamente por tratar mejor a sus turistas, creo que sería una potencia increíble en América Latina, prácticamente estaría en la cumbre, incluso tienen una maravilla del mundo moderno, y paisajes preciosos, realmente creo que podrían despuntar y estar en la cima del turismo regional. Eso no sucede; Perú tiene una pésima atención al cliente, un insulto al bolsillo de cualquier turista con lo mucho que intentan vernos la cara, tienen comida deliciosa, pero tienes que esperar por horas para que te la sirvan, nos pasó en cada restaurante al que visitamos, todos se demoraban más de 30 minutos en servir, aún la cosa más simple como un jugo.

La primera vez que estuve en Perú, un tipo intentó verme la cara y no lo consiguió, lo denuncié y (para mi suerte, porque sé de otros casos que no han terminado igual) la policía me ayudó a recuperar mi dinero estafado, y a recibir lo que había pagado sin que este delincuente, que es uno de tantos pillos que ven a un extranjero y lo quieren desfalcar, me robara.

Otra queja muy formal que tengo en este momento contra el mundo, es la comparación que inconcebiblemente, según mi criterio, se hace entre Montañita (Ecuador) y Máncora. NADA QUE VER, y esto tiene que quedar más que claro a cualquier turista que quiera visitar cualquiera de los dos sitios. No se parecen, en lo absoluto. Tienen dos cosas en común, que no son parecidas, simplemente son características comunes; la primera, el surf que de manera inevitable le da un aire sexy al ambiente entre tanto cuerpo esbelto de hombres y mujeres dedicados a una labor muy natural, sport, y medio entregada a lo hippie por esto de la libertad. Y la otra característica común, los extranjeros, que arrastrados por esa onda media bohemia, se dejan llevar a este paraíso natural para encontrarse con un rincón de cada parte del mundo.

Puntos totalmente a diferir con Montañita:

1.- La farra (fiesta, pachanga, pollada, carrete). Yo estuve en Máncora el fin de año, ¿qué mayor fiesta mundial? y en Máncora, la celebración duró de 11:59 a 12:01 y de ahí en más, acá se rompió una taza y cada quien para su casa, el mundo siguió igual... la gente seguía trabajando normal, todo seguía como si el año nuevo hubiera sido un mero trámite. Muy decepcionante para los amantes de la juerga a lo grande, porque en serio se van a decepcionar. Montañita en cambio, es pura explosión todo el tiempo, a Máncora, le coge a ratos.

Este punto es discutible porque puede ser cultural, por ejemplo, mientras en Ecuador el 1 de enero casi nadie sale de la casa, casi nada está abierto porque todo el mundo tiene la barriga llena de tanto comer, el chuchaqui (guayabo, mareo 'post party', malestar, resaca) de tanto tomar y bailar y demás... en el universo paralelo llamado Máncora, la gente trabaja el 1 de enero sea la hora que sea como si fuera cualquier día, un día más.

2.- La comida. En primera, que te hacen esperar un lapso mínimo de 40 minutos en todos los lugares donde expenden comidas, bebidas o cualquier cosa que puedas consumir, en TODOS, y eso pasa pidas los que pidas, sin importar la categoría del establecimiento. Demasiado picante para mi gusto y súper novedoso el tema de la falta de mariscos en el mar. No me malentiendan, hay mariscos, los que quieras, pero no son el plato de cabecera, es más, siempre te ofrecen otra cosa en vez de eso. De paso hago una queja sobre las servilletas, casi no te ponen, por poco y un cuadrito del rollo de papel higiénico, no sé si es afán por ahorrar, pero es muy estresante.

Pero si comes el ceviche de pescado, no hay un mejor ceviche en el mundo entero que el peruano, es demasiado delicioso, no sé qué diablos le ponen, o será que tal vez por la sencillez (porque pareciera que solo lleva limón y ya) es impresionante el buen sabor, muy muy rico, encima comí una cosa que le dicen leche de tigre, que es un ceviche de pescado en vaso, 10/10 de puntaje, muy bueno.

3.- El tránsito vehicular. No sé expresar esto con claridad, porque realmente no manejo, entonces mi postura es desde copiloto porque viajé en carro particular esta vez, y adicionalmente no sé si una quiteña (de los peores tráficos de América Latina) tenga el chance de quejarse, pero así lo haré.

Hay demasiadas tricimotos, pero no muchas, sino demasiadas, muchísimas, y no se puede ni cruzar la calle como peatón, peor avanzar un metro con el carro, para salir de Perú, o avanzar en Piura donde también estuvimos, esquivar las tricimitos era un caos, encima la policía no ayuda para nada sino que caotiza peor, y los semáforos están de adorno.

4.- El tema 'aquel' de las drogas. En Máncora, no digo que no hubiera consumo de marihuana y de otro tipo de drogas, pero es mucho, muchísimo inferior a Montañita, creo que vi más personas bebiendo en Máncora, y ni siquiera en eso se iguala, Montañita tiene un consumo desmesurado, casi incontrolable... por Máncora sí te llegaba a ratos el olor y demás, pero en Montaña es un ofrecimiento constante. Eso hace a Montañita a mis ojos poco familiar, mientras que Máncora sí es para toda la familia, como puede no serlo. Aunque sí había mayoría de jóvenes, incluso algunos en viaje de universitarios, cursos completos.

5.- Los guardacostas. Acá en Ecuador es cultural, hasta da risa ahora que una la ve en perspectiva, los noticieros ecuatorianos después de un feriado repiten como máquinas el saldo que deja en víctimas mortales el mar, y claro, ahora lo entiendo. En Ecuador no hay ni un solo salvavidas pendiente, es decir, están los salvavidas, pero más de 20 metros fuera del mar, subidos en una sillita y muy lejos de la acción, así cómo van a salvar a alguien, pues fácil, no los salvan.

Vi en Máncora algo que me impresionó, buscando un lugar en la playa donde pudiera estar sola y muy lejos de la gente, termino en una playa privada, fuera de un hotel, no había nadie, y me metí al agua a nadar, no pasaron ni cinco minutos cuando estaban (solo para mí y por mí, porque no había nadie) un bote con un salvavidas dentro y una moto acuática con otro salvavidas, con su uniforme y todo. Algunos de otros países más preparados se sorprenderán de que yo comente esto con tanta sorpresa, pero en verdad que en Ecuador eso es como un sueño muy lejano.

Y ya en Máncora donde estábamos todos, sobre todo los días 31 y 1 que había más gente por el fin de año, ese número de salvavidas se multiplica y están como tiburones al acecho de que exista algún ahogado. No es para menos, el mar de Máncora, es un mar de surf, con muchas piedras y unos cuantos remolinos aún en temporada de verano en que todo va bien, pero ahí lo entiendes, al final del día, reporte de muertos en Máncora 0, en cualquier playa de Ecuador 3, 4, 5 o más.

6.- El mar. A ver, no quiero ser injusta con el mar en mi país, (al final es el mismo océano) pero el mar de Máncora es muy cristalino, el agua fresca, la playa muy rara y como en subida, es muy rico nadar ahí, aunque hay zonas más allá y más acá que tienen muchísimas piedras y como que el agua se enturbiara, en Máncora es cristalina a morir, aún cuando el agua te de en el cuello, te sigues viendo los pies, precioso verde esmeralda su color, me encanté, muy muy lindo mar.

Si olvido algún punto ya editaré esta entrada, solo quería compartirles un poco este destino que siempre es bueno que visiten y discrepen conmigo, y también Montañita, ahí para eso estamos latinoamericanos, para conocer todo lo que es nuestro y disfrutar de todo, encontrar puntos diferentes y al final del día decir: No hay nada como mi patria.


8 nov 2016

Para Trump.... con el corazón lleno de sangre en la mano, y en español

Es de una persona sin corazón el ver a compatriotas o a hermanos latinos llorando o rezando para que no gane Trump, porque saben que sus horas en el país que les abrió las puertas para poder llevar una vida mucho más digna que la que sus países de origen les ofrecía, están contadas, que sus momentos de tener un trabajo y un medio de conseguir sus sueños se extinguen con cada voto que este hombre gana.

Al respecto, solo puedo decir que yo tuve y tengo el honor, el privilegio, el orgullo, la alegría y la bendición de haber nacido en América Latina, en el continente más bonito de la tierra, en la parte que ustedes se inventaron que es la de 'abajo'. En una tierra que trabaja, que duele, que cree en dioses que ya nadie respeta, en el continente de las desigualdades más profundas, pero también del amor más puro, en el continente donde la felicidad va primero y la nobleza de la sangre la lleva la convicción de dar la vida por nuestras patrias. La tierra de la cordillera más bonita, de la selva más espesa, de los animales y plantas más raros, de los ritmos tropicales y de la comida más rica, somos la gente a la que usted humilla, pero sin la que su país no sobreviviría.

Nací en un lugar donde es bonito estar, porque tenemos las cuatro estaciones el mismo día, donde la gente tiene un momento para mirarte y sonreír, nací en un pedazo del continente que más se esfuerza y le cuesta tanto cumplir sus sueños, pero donde somos tan felices porque estamos juntos, estamos felices y somos felices porque lo que nosotros tenemos, no lo tiene nadie. Tenemos la pura vida, las arepas, el mambo, el tango, los mariachis, las empanadas, los incas, los mayas, los aztecas, los mapuches, los aymaras, los guaraníes, tenemos un Bolívar, un Martí, un Artigas, un Alfaro, un Artigas que nos enseñaron que luchar por nuestras tierras vale la pena. Con un Neruda, una Storni, un Márquez, una Mistral, un Vargas Llosa, un Borges que me hacen creer en la magia y en  la fantasía que aquí es real. ¿Qué más razón para estar hinchada e infinitamente orgullosos de ser latinoamericanos?

Me duele ver a mis hermanos llorar, saber que se acaban sus sueños por un hombre lleno de odio. ¿Qué hacemos los países latinos con nuestros hermanos de regreso, si cuando se fueron no pudimos detenerlos? ¿Dónde los metemos ahora que vuelvan cuando no sabíamos dónde ponerlos cuando estaban?. Ninguna de esas preguntas las sabemos porque el impacto va a sentirse poco a poco, pero sí sé qué vamos a hacer con quien quiere dividirnos, con quien quiere matarnos, con quien quiere ofendernos.

Esta tierra señor Trump, es una tierra digna, una tierra sin valor monetario aparente, pero con mucho valor, garra, coraje, arrojo y firmeza... Usted va a ver ahora más que nunca, la unión de América Latina toda. VAMOS CAMINANDO, AQUÍ SE RESPIRA LUCHA!!!!!

MI TIERRA NO SE VENDE!


Soy, 
Soy lo que dejaron, 
soy toda la sobra de lo que se robaron. 
Un pueblo escondido en la cima, 
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. 
Soy una fábrica de humo, 
mano de obra campesina para tu consumo 
Frente de frio en el medio del verano, 
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano. 
El sol que nace y el día que muere, 
con los mejores atardeceres. 
Soy el desarrollo en carne viva, 
un discurso político sin saliva. 
Las caras más bonitas que he conocido, 
soy la fotografía de un desaparecido. 
Soy la sangre dentro de tus venas, 
soy un pedazo de tierra que vale la pena. 
soy una canasta con frijoles , 
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles. 
Soy lo que sostiene mi bandera, 
la espina dorsal del planeta es mi cordillera. 
Soy lo que me enseño mi padre, 
el que no quiere a su patria no quiere a su madre. 
Soy América latina, 
un pueblo sin piernas pero que camina. 

Tú no puedes comprar al viento. 
Tú no puedes comprar al sol. 
Tú no puedes comprar la lluvia. 
Tú no puedes comprar el calor. 
Tú no puedes comprar las nubes. 
Tú no puedes comprar los colores. 
Tú no puedes comprar mi alegría. 
Tú no puedes comprar mis dolores. 

Tengo los lagos, tengo los ríos. 
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío. 
La nieve que maquilla mis montañas. 
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña. 
Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque. 
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito. 
Tengo mis pulmones respirando azul clarito. 
La altura que sofoca. 
Soy las muelas de mi boca mascando coca. 
El otoño con sus hojas desmalladas. 
Los versos escritos bajo la noche estrellada. 
Una viña repleta de uvas. 
Un cañaveral bajo el sol en cuba. 
Soy el mar Caribe que vigila las casitas, 
Haciendo rituales de agua bendita. 
El viento que peina mi cabello. 
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello. 
El jugo de mi lucha no es artificial, 
Porque el abono de mi tierra es natural. 

Tú no puedes comprar al viento. 
Tú no puedes comprar al sol. 
Tú no puedes comprar la lluvia. 
Tú no puedes comprar el calor. 
Tú no puedes comprar las nubes. 
Tú no puedes comprar los colores. 
Tú no puedes comprar mi alegría. 
Tú no puedes comprar mis dolores. 

Você não pode comprar o vento 
Você não pode comprar o sol 
Você não pode comprar chuva 
Você não pode comprar o calor 
Você não pode comprar as nuvens 
Você não pode comprar as cores 
Você não pode comprar minha felicidade 
Você não pode comprar minha tristeza 

Tú no puedes comprar al sol. 
Tú no puedes comprar la lluvia. 
(Vamos dibujando el camino, 
vamos caminando) 
No puedes comprar mi vida. 
MI TIERRA NO SE VENDE. 

Trabajo en bruto pero con orgullo, 
Aquí se comparte, lo mío es tuyo. 
Este pueblo no se ahoga con marullos, 
Y si se derrumba yo lo reconstruyo. 
Tampoco pestañeo cuando te miro, 
Para q te acuerdes de mi apellido. 
La operación cóndor invadiendo mi nido, 
¡Perdono pero nunca olvido! 

(Vamos caminando) 
Aquí se respira lucha. 
(Vamos caminando) 
Yo canto porque se escucha. 

Aquí estamos de pie 
¡Que viva Latinoamérica! 

No puedes comprar mi vida.
CALLE 13 - LATINOAMÉRICA