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18 nov 2021

Comunicación no violenta

Se presentaba el grupo Malayerba en su casa de teatro en una de sus obras. Como de costumbre el teatro estaba a reventar, entre medio María Fernanda, quien esa noche era la jefe de piso, hacía malabares con los invitados, las preventas, los que llegaron tarde, los que llegaron tarde pero tenían entradas, los que definitivamente no llegaron, y la gente dentro del teatro. Algo similar ocurría caóticamente en la taquilla.

Generalmente hay dos personas a cargo, el taquillero o taquillera y quien hace de jefe de piso cada noche. Usualmente con dos individuos es suficiente, mas cuando se presenta Malayerba siempre hacen falta manos así que no es sorpresivo encontrar al encargado de las luces o a uno que otro estudiante ayudando. Esta era una de esas noches.

María Fernanda salió a notificar al público atrasado que el teatro estaba lleno y que agradecían la visita de las personas que, lamentablemente, se quedaron sin entrada. Les exhortaba a acompañar en los siguientes días de la temporada la obra, y todas las cosas que gentilmente debía mencionar. En medio del enfurecido público que estaba fuera del teatro y que tenía mucho frío, porque en ese horario hace frío en El Belén, sector donde se ubica el Malayerba en Quito; había un rostro familiar, Dani.

Dani era estudiante del laboratorio, y gritaba: "Fer, Fer". María Fernanda le explicó que en serio no había espacio entonces Dani le dijo que su entrada la tenía alguien dentro del teatro. En función de que el relato sea comprensible, lo voy a escribir como suena, con el quiteñismo característico de un nativo hablante de la capital del Ecuador. "Fer, mientradalatienelabel".

La hora para empezar la función se acercaba y cada vez parecía haber más caos tanto dentro como fuera del teatro, por lo que María Fernanda, al escuchar a Dani, asintió con la cabeza y subió corriendo a la segunda planta donde Bel se encontraba. Su nombre es Belissa con B, y siempre le hemos dicho Bel. Bel estaba con su pareja que no parecía nada contenta cuando María Fernanda le dijo que Dani sostenía que ella tenía su entrada.

Para la sorpresa de todas, Bel dijo no conocer a ninguna Dani, por lo que María Fernanda tuvo que bajar a decirle a Dani que Bel decía que no la conocía. Es importante explicar que en la sierra ecuatoriana se utilizan mucho los artículos para referirse a una persona, siempre el artículo va antes del nombre y es la forma usual de trato, por lo que es normal escuchar cosas como La Rosita o El Manuel. Por lo que la información que María Fernanda le proporcionaba a Dani sonaba algo así como: "tuentradanolatienelabel", o, "dicelabelquenotienetuentrada".

Este episodio se repitió en tres oportunidades. María Fernanda bajaba a decirle a Dani que Bel decía que no la conocía y por supuesto que no tenía su entrada, a lo que Dani respondía cada vez más fúrica por el frío y la premura que "suentradalatienelabel"; finalmente María Fernanda pidió a Bel que baje para que pueda explicarle a Dani que ella no tenía su entrada, Bel así hizo.

Qué sorpresa no se llevarían las tres al darse cuenta del tremendo error de comunicación que había surgido.

Bel se presentó con Dani, a quien realmente no conocía, y le ofreció una disculpa por no tener su entrada. Dani por su parte, no comprendía el mal entendido, pues ella fue clara al decir que "suentradalatienelabel" y que tampoco conocía a la chica que se presentaba frente a sus ojos. Recalcó, esta vez más espaciadamente, que su entrada la tenía Abel.

Abel, que se encontraba en la tercera planta, ajeno totalmente a este barullo, efectivamente tenía la entrada de Dani y Dani pudo finalmente entrar al teatro.

¿Qué enseñanza nos dejó esa historia? Si bien habría sido fácil "culpar" a Dani o a María Fernanda, la realidad es que ninguna se equivocaba, Dani transmitió claramente que su entrada la tenía Abel, y María Fernanda entendió que su entrada la tenía Bel. Ambas estaban, a su modo, en lo correcto.

La comunicación no violenta, tiene que ver no con quién tiene la razón, porque probablemente, como en este ejemplo real, ambos interlocutores tienen la razón. En realidad tiene que ver con qué entendió cada quién de lo que el otro dijo. Si María Fernanda se hubiera detenido un instante a decir, te estoy entendiendo Bel, ¿es así?, Dani le habría especificado que no, que se refería a Abel. También por su lado, Dani podría haber insistido en decir, Abel, te estoy diciendo Abel. ¿Me he explicado bien?

Si bien la comunicación no violenta es algo aburrida, porque nos invita a invertir más tiempo del que acostumbramos para dejar en claro qué es lo que cada persona en la conversación recibe, es útil a la hora de evitar conflictos, inconvenientes y malos entendidos. Seguro muchos jefes y empleados, o esposos y esposas, o profesores y estudiantes evitarían cientos de conflictos de realizar esta sencilla práctica.

La próxima vez ya lo saben, cuando escuchen algo, digan a su interlocutor qué es lo que han entendido, porque puede que hayan entendido algo muy diferente a lo que quisieron decirles.

31 dic 2019

La década de las primeras veces

Sin referir un tema a cada año, he querido hacer el top 10 de cosas que han marcado la década para mí, en mi vida y en mis circunstancias. Recuerdo con claridad cuando en 1999 la gente se suicidaba y había una paranoia social con el tema de cambio de siglo, bajo esa misma lógica del año finalizado en 9 como el fin de un ciclo, agarro el cierre de la segunda década de vida.

Le llamaré a este recuento, la década de las primeras veces, porque siendo tan joven todavía, mucho de lo vivido jamás lo conocí o tuve una experimentación que me hiciera acercar con pericia, fruto de ello, las primeras veces se tiñen de lo más bello y de lo desconocido, son sonrisa y a también son lagrima.

10. La mala racha
Pocas cosas en el mundo le hacen a una aprender tanto como las cosas que salen mal, o que no salen. No es algo que haya sucedido tan solo una vez esta década, al contrario, cada año ha ido marcado de lo bueno y lo no tanto, pero es gracias a ello que cierro el período 2009 - 2019 con algo de alegría ahora. Nada se compone solo de felicidad.
Mi abuelo ha fallecido, me demoré dos años en graduarme de tercer nivel, me quedé sin trabajo, me lanzaron energías negras, me quedé sin dinero y casi al borde del colapso, mis niveles de tristeza estuvieron disparados un amplio lapso de la década. Todo esto, que ya no existe más, es parte fundamental de mi crecimiento posterior.

9. UTE: Entrada y salida
Era un 2009 que iniciaba esta década que ahora acaba, y se marcaba con el fin de mi estadía, y de mi paciencia, con la Universidad Central. No era lo que busqué y fruto de ello encontré la facultad de comunicación de la Universidad Tecnológica Equinoccial. Ingresé con mucha ilusión y aprendí, más de la vida que de Periodismo, aunque también.
Para el 2014 había egresado, con el corazón roto, con los brazos vacíos y con unos dolores en el alma que parecía que nunca se iban a ir. Esa profunda depresión me limitó de tal manera que demoré dos años en hacer la tesis; subía a la Universidad y lloraba porque los recuerdos de otros tiempos me devoraban el alma. Me gradué en 2016.
Me llevo mi paso por el teatro de la Universidad, como algo maravilloso, que me sostuvo dentro de la desequilibrante realidad que rodeaba mi carrera. A toda la gente que conocí y amé, en este fin de la década, un salud.

8. Trabajos
La falta de él, el exceso de él, las primeras veces haciendo cosas impensadas, el vínculo con áreas que nunca creí posibles. Los equipos que han sido increíbles y otros no tanto. Si bien no me inicié trabajando esta década sino en la anterior, esta es la primera en que me veo en la necesidad de hacerlo y sufro cuando no lo hago.
Destaco mi paso por HotCold en la coordinación del vacacional Xakasún, que es mi primer encuentro pseudo formal con la infancia, y la Secretaría de Cultura del DMQ que me ratifica mi amor por la gestión cultural y probablemente la utilidad de la comunicación en ello.

7. Oriente
Corría el 2009 y mi despecho de la Universidad Central me había hecho sentir que tal vez debía tomarme un tiempo, así hice. Gracias a una amiga entrañable conocí Nuevo Rocafuerte, y habité ahí, tuve un paso corto por el Coca, y mi cuerpo siempre ansía volver a esa tierra. Tena es una ciudad donde podría incluso vivir.
La conexión conmigo misma y las cientos de anécdotas que saqué de aquella experiencia en el oriente, lejos de todo, de todos, sin internet, sin periódicos incluso. Asemejo el espacio al sitio donde habita el personaje central de "El Coronel no tiene quién le escriba", solo que a mí me daba gusto que nadie en la tierra supiera donde estaba.
Mi vida dio un vuelco luego de esa experiencia, sin duda en otra vida mi sangre tuvo el veneno de las serpientes, y en otras vidas yo debo haber estado siempre en esas aguas. El Oriente ecuatoriano no tiene comparación, no es solo un bello paisaje, que también, sino que es una forma de vivir que solo cuadra con almas antiguas, como la mía.

6. Docencia de Primero BGU
Esta década está marcada para mí por el accidente más bello, encontrarme con la educación fue una búsqueda que no estaba realizando, pero me dio casi todo lo que quería, buscaba y necesitaba. Entre los centenares de estudiantes que han pasado por mis aulas, y que he recibido con todo mi corazón, están niñxs muy pequeñitxs, adolescentes, adultos. Cada grupo se queda en el corazón, o al menos alguien de todo el grupo de estudiantes, te roba un poco de amor, y te enseña mucho más de lo que puedes imaginar.
Una experiencia muy desencajante, me sucedió en 2016, cuando ingresé a una institución que me ha dado largo material de crítica a la educación, incluso en este mismo blog he despotricado sobre todas las cosas que vi mal ahí, y que se siguen practicando en muchas esferas educativas. No quiero hablar mal, tampoco tengo nada bueno que decir de ese lugar; sin embargo conocí a un grupo de estudiantes del que me enamoré perdidamente. Fui su tutora y fue el primer curso que estuvo a mi cargo enteramente, soy lo que soy en la educación, porque aprendí todo con ellos, me bauticé, me hice guerrera y perdí ahí.
Hoy son mis amigos, no terminé esa experiencia porque no pude (es aquí cuando me llegaron esas energías negras que mencioné al principio) pero luego de ello, soy una tiburona, nada me vence, nada me sorprende en la educación, y ahora sí sé cómo actuar. Así que gracias por el amor, y por las heridas.

5. Viajes
Como para marcar el cierre y el inicio de algún ciclo, los viajes dentro y fuera de Ecuador me acompañaron mucho esta década. Entre los nacionales, que no incluyen el oriente porque eso es una experiencia de vida, destaco que conocí Galápagos, un lugar mágico que me invitaba a ver sus conjuros naturales mientras calmaba mi vida. 
Pero quiero asignarle este espacio en el "top 5" a un país que fue mi sueño conocer. Cuba era un país que estaba en mi lista de prioridades en la vida y lo logré, sin imaginarlo siquiera un día solo me armé de voluntad y fui para allá. La Habana es un verdadero espacio-tiempo que no tiene explicación, y que solo terminó de añadir fuerza a esas leyendas de gallardía, de revolución, de resistencia.
Especial mención quiero hacer al Lago Titicaca, su belleza no tiene comparación, y las nubes parecen algodones que parecen ser puestas como con unas pequeñas pinzas, el helado viento que besa tu rostro es solo un abrazo de la vida que te hace respirar con los pulmones hinchados de vigor.
A la mágica Macchu Picchu, y la extrañeza del Cuzco, gracias por enseñar al mundo que nadie podrá matar la herencia inca, y por construir amaneceres y atardeceres inundados de historia, de misterios, de preguntas, de relaciones y de teorías. Máncora, y su falta de fotos porque perdí la cámara, es un tatuaje en la piel de que la alegría es un espíritu que flota por encima de las cabezas que se disponen a recibir el amor y la armonía del universo.

4. Malayerba y sus raíces que son alas
Me cuestioné por horas si Malayerba debía o no ir directamente en mi podio de la década, porque el 90% de mí, de lo que soy, de lo que replico, de lo que entrego al mundo, de cómo me relaciono con las personas y las cosas, lleva el sello de mi Laboratorio, que irónicamente fue mi escuela.
Otro debate lo tenía con el bronce de esta lista, porque es la maestría la que me hace dudar mucho más que tener certezas; por eso entre el número 4 y 3 de esta lista se entrecruzan, pero creo que es bueno irle dando espacio al tiempo para que pueda hacer de Malayerba mis alas, porque es mi raíz.
Debo a Malayerba casi todos los contactos que tengo en la vida, casi todos los trabajos que he tenido en la vida, y por Malayerba puedo dar clases porque aprendí ahí todo lo que sé, en Malayerba me humanicé y mi ser tiene un antes y un después de ingresar y salir de esas salas. Tanto llanto, tanta alegría y tanta fuerza solo podían haber sido inyectadas ahí. Gracias a Malayerba viví la experiencia del Festival Mujeres en Escena por la Paz en Bogotá de 2013, y los otros tantos festivales a los que he tenido la oportunidad de asistir solo por el amor eterno al teatro. Mi última función se me inflaba el pecho del orgullo y la felicidad, porque hacer lo que amo, y poder dirigir (otra primera vez en la década) son gracias a mis maestros, y a sus enseñanzas.
Me quedo con el rastro de esas huellas, que por cierto me dieron beca en la universidad para estudiar, el teatro que me lo ha dado todo, todo todo; me invita en esta nueva década al proyecto más demandante de mi carrera, y me ha obligado a lanzarme a la dirección con una vehemencia tan propia de las tablas que no tengo más que dar gracias al arte, que me permite conocerme, y encontrarme con la vida en su expresión más amplia.

3. Maestría y su gente
La medalla de bronce, se la merece mi maestría, que me ha despertado, abierto los ojos, cambiado, conmovido, cuestionado, vapuleado, vilipendiado internamente, ha sacado la mejor versión de mí, y me cierra la década con un reconocimiento de parte de mis compañerxs que es la cereza a una vida de gestión política desde los rincones, porque nunca he querido nada para mí.
A todxs valoro, respeto, aprendo, admiro. De cada una de las personas de la maestría he aprendido algo y me he maravillado escuchando sus disertaciones y comprendiendo nuevas y mejores maneras de gestionar las artes. Gente tan linda de la que ya pronto me deberé despedir, pero que la vida unió como capricho del azar.
Me cuestiono todas las formas de proceder que tengo ahora, me pregunto a quién sirvo y de quién soy servil; qué me sigue colonizando y cómo combato esas formas. Tengo la posibilidad de dialogar con tanta heterogeneidad sin intención de homogeneizar, y de escuchar porque me inclino.
La educación pública, gratuita y de calidad en artes, es un derecho, y por ese derecho trabajaré hasta la muerte.

2. Amigxs
Tuve un lapso de aproximadamente dos años, donde la mala racha que tocaba en el punto 10, no me dejaba de respirar en la nuca. Como familia nos pasaron cosas terribles, a título personal andaba de capa caída y no encontraba trabajo, el desamor me rodeaba, tuve una tras otra de cosas negativas y de un aura muy oscura que parecía no querer irse de mí. Solo la vida sabe cómo pude salir de esa época que parecía no tener fin.
Probablemente, una de las principales cosas que me permitieron resistir e incluso sobrevivir a tan mal tiempo, fueron mis amistades, venidas de todas partes, que incluso me prestaban dinero, que no me dejaron caer, que siempre tuvieron un plato de comida, una mano amiga, o incluso una palabra de aliento. Sin estas personas maravillosas, durante toda esta década, no lo habría logrado, y ese es un tesoro que agradezco profundamente poder tener.

1. Familia
Cuando las cosas marchan mal, lo único que queda es unirte con tu círculo más íntimo y confiar unos en otros. Mi núcleo familiar más cercano se hizo impenetrable en esta década. Mi hermana partió, mi hermano también, mi prima también está lejos, pero como familia somos indestructibles, ahora más que nunca conocemos el significado del acero, porque es en ello en lo que nos hemos convertido.

Recibo con amor el año que viene, y la década que comienza, cambio de edad y de piso, pero me mantengo en lo que ha sido digno de emular, y lo que me ha ayudado a crecer.
Por lo que fue gracias, por lo que viene amén.

12 jun 2018

La brújula errante

Este año ha sido indudablemente el más duro de mi vida, no me refiero al año 2018 como año calendario, sino al último año de edad. Hospitales, funerales, indecisiones, rechazos, desempleo. Realmente nunca pensé que podría tener un año así y lo más loco es que aún no acaba. Algunas personas me preguntan por qué me he desaparecido del blog, y no tengo una respuesta del todo honesta.

Una de mis alumnas más lindas y talentosas se graduará en los próximos días y se debate entre la pregunta de qué estudiar en la universidad; me cuestiona a mí por ayuda. Y yo estoy de nuevo en esa crisis existencial, no de qué seguir, porque terminé hace años la universidad en las dos carreras que estudié, pero siento que ahora el camino se me cruza con otras cosas y me encuentro sin dirección yo también.

Si volviéramos el tiempo a cuando yo salía del colegio hace 10 años, y me preguntaran de nuevo qué quieres estudiar, indudablemente volvería a contestar lo que seguí: Teatro, Comunicación. Las seguí ambas, ambas me gustan y sé que no me equivoqué porque fue lo que quise, y sé que el teatro y el arte es lo que amo. ¿Qué pasa entonces?

Que nunca me dediqué oficialmente a la comunicación sino a la educación, por acá me trajo el sendero y me acomoda, me gusta, me apasiona el trabajo con niños y adolescentes. Y llega el loco tema de buscar 'algo que hacer' y para hacer eso de 'educar' necesito ser Licenciada en Educación. Jamás me vi a mí misma estudiando eso, y sin duda no me veo haciéndolo ahora porque no me atrae estudiar 5 años de mi vida (otra vez) una carrera como esa.

Luego está el tema del teatro, lo amo, lo sigo practicando, y me encuentro con que no se hace válido en ninguna parte porque estudié en el Laboratorio Malayerba donde, por ética, no se entrega un título de Licenciatura al final de los también cuatro años de formación, sino un certificado de haber finalizado. Como nadie reconoce el 'título' entonces oficialmente, no tengo título de teatro tampoco.

Es una tara, porque lo que me ha dado de comer siempre, pero SIEMPRE, ha sido el teatro. Y me siento en la encrucijada de seguir la maestría y mi título apunta a un lugar donde mi brújula interna no quiere ir, nunca me vi reporteando, jamás me vi en un set de televisión. Me gusta escribir y amo la comunicación radial, en eso hice mi tesis y sé que me apasioné de algo que hoy en día, no utilizo.

La última búsqueda de trabajo que tuve fue muy breve, salí riéndome de mí misma.

Entré al centro educativo donde podían necesitar mis servicios y ni bien me paré en la puerta, me preguntó aquella mujer: ¿cuál es su título universitario? -Periodista- y esbocé una sonrisa, porque internamente sabía que la 'entrevista' había terminado.

No me arrepiento de lo que estudié, me gusta... pero no hallo qué hacer con esta nueva ola de sensaciones. Seguir una maestría en educación, tampoco es descabellado, pero no sé si me motiva eso. Arte sí, arte siempre y teatro es lo que haré de mi vida, jamás lo he dudado. Mientras tanto sigo en el limbo de no ser actriz porque mi título no tiene validez, sigo sin ser profesora, a pesar de que ejerzo hace 10 años de ello, porque no soy licenciada en educación, y no soy comunicadora, porque tengo el título (registrado en la senescyt y todo) pero nunca ejercí.

Estoy perdida, no sé bien si en una isla o de plano en otra galaxia, no me hallo ni encuentro una forma de salir, no estoy en depresión ni pienso suicidarme, pero estoy confundida, mareada y nerviosa, espero sepan entonces, perdonar mi ausencia del blog... es que no estoy aquí, ni en ninguna parte.

28 abr 2018

Un peu plus d'amour qui d'ordinaire

Así dice un villancico francés. Dar un poco más de amor que de lo usual, que de lo ordinario que damos al mundo. Sobre esta semana quiero compartir que no he parado de llorar al leer las noticias, de todo el mundo; parecen tan sombrías, tan negativas y son todas tan dolorosas. Mi resolución en un inicio fue no ver más esas noticias, no leer más esa información que es deprimente, humillante, injusta.

Pero dejar de ver las noticias no es una solución. La solución desde mi experiencia es educar, a los niños, a los jóvenes. Tal vez para nosotros los adultos no haya más futuro que este caos que nosotros mismos hemos creado; pero para los niños y jóvenes sí podemos aproximar un poco más de empatía y un poco más de amor.

Nuestros medios de comunicación nos abarrotan con titulares llenos de adjetivos, a mí en la escuela de periodismo me enseñaron que jamás hay que adjetivar una noticia, y leo TODO lleno de cosas como:... la inusual respuesta que dio.... la impactante fotografía.... la reinvidicativa posición sobre tal tema... la tenebrosa historia de.... Eso; sépanlo: NO ES PERIODISMO.

No se informa así, luego veo cómo la gente es cada vez más morbosa y publica imágenes en primer plano de los ataques de ácido, de las violaciones, de los asesinatos, de los suicidios; con contar la noticia ya estamos haciendo un suficiente daño a la mente de nuestros lectores, pero con la imagen, que consideramos que suma, lo que hacemos es insensibilizar a la gente.

Leer que bebés son violados, ya se vuelve común, que niñas son violadas, se vuelve común, que mujeres son arrojadas ácido en plena vía pública, se vuelve común, que los sicarios cometieron asesinato a plena luz del día, se vuelve común.

¿Qué nos sorprende? Ya nada nos sensibiliza, ya nada nos mueve. No es posible que escuche a gente diciendo: 'A estos dos nuevos secuestrados (en Ecuador frontera, por el frente Oliver Sinisterra) también ya los han de haber matado', como si de sacar pan del horno se tratara.

Por favor más empatía en el mundo, menos banalización de las noticias, un poco más de ponerse un segundo en los zapatos de las víctimas y del dolor de sus familias. Tómese un tiempo para preguntarse, qué pasaría si yo lo viviera, si esa fuera mi familia, si fuera yo la persona atacada.

Por favor, estamos creando un mundo de basura, en el que nada nos conmueve. En el que justificamos la violencia y culpamos a las víctimas. Es de horror. Nosotros construimos nuestra sociedad, si usted ve ese tipo de imágenes NO las comparta, si usted oye esos comentarios, NO los aplauda ni los respalde.

Sea cordial, amable con quienes están a su alrededor, ame un poco más, pregunte a su familia ¿cómo les fue?, no asuma que las malas noticias son las únicas noticias que podemos construir. Haga algo desde su casa, por favor enseñe a amar, enseñe a no violentar contra nadie y contra nada. Es terrible en verdad abrir el buscador y leer solo cosas horribles.

Un poco más de amor por favor.

8 feb 2018

Las redes sociales le dan la vuelta a la historia

Marshall McLuhan, considerado el padre del periodismo digital, se dio cuenta tiempo atrás que la comunicación regresa a sus orígenes, hoy las redes sociales demuestran que nuevamente son escritas. El INEC sostiene en el último senso, que más del 57% de personas que tienen Internet, usan redes sociales, y que en el Ecuador, la cifra va en aumento.*

En Grecia nace la práctica de cambiar lo oral por lo escrito, el tiempo dio la vuelta y hoy predomina el lenguaje escrito. Le hemos dado la espalda a hablar de frente y nos hemos olvidado de humanizar, la Socióloga Fernanda Auz, graduada de la Universidad Central. Sostiene que estas cifras se deben a que el mundo en el que vivimos hoy es mucho más facilista porque como sociedad, nos han venido educando para hacerlo todo rápido, y nada más rápido que un mail.

Las reacciones pueden ser diversas, pero lo claro es que para las comunicaciones no hay límites, más bien se amplían los reduccionismos y con ello las mediocridades.

Marshall McLuhan, es considerado un analista experimentado en el campo del periodismo. Su historia empieza en los análisis que realiza a artículos periodísticos, y las formas de comunicación que en ellos se dan, de la sociedad en la que vivimos, lo hacen hoy uno de los mejores exponentes del periodismo digital.

Vuelve a colación después de tantos años. En los años 30 se dedica a dar clases en la Universidad de San Luis, y para el año 1936 su primera inspiración es el artículo académico de Chestertonier, quien le hace afirmarse en su parecer católico que nunca abandonó, a pesar de que en 1948 se lo cuestiona. Su primer libro lo escribe bajo la inspiración de grandes pensadores, dramaturgos, filósofos, etc. En el año de 1951 escribe La Novia Mecánica, a la cual luego criticaría él mismo por tacharla de moralista.

Con los años pasando, McLuhan, un hombre lleno de pensamientos y reflexiones, se da cuenta que su libro y ningún otro de ningún otro escritor, debe basarse en moralismos extremos. A McLuhan, se le presentan a forma de "profecías" sus pensamientos, comenta que cuando pensaba en los artistas, pensaba que ellos eran unas personas que veían el futuro, pues el desafío cultural y tecnológico al que se enfrentan las realidades, ellos las plasmaban de la mejor manera y lo más real posible.

En 1951 también, Harold Adams Innis, se convierte en su segunda inspiración, pues con su texto The Bias of Communication encuentra el enlace entre la comunicación y las organizaciones políticas. Se habla en este texto también de cómo la cultura oral pasa por un proceso en Grecia de transformación hacia lo escrito y hoy en día el mundo, hace que la relación lingüística sea inversa.

En los años 60, (entre 1963, hasta 1965) y bajo la influencia de Ong; McLuhan habla de la paratáctica y no la hipotáctica como método de favorecimiento. Es decir que las proposiciones simples, como la Biblia en el libro del Génesis, demuestran la narración oral de forma evidente y que se ha ido perdiendo.

El famoso "medio como mensaje" que se cambia a "el medio es el masaje" aparece en el año 1964 en Understanding Media, y va a ser contradicho por Umberto Eco, pues sostiene que la técnica no es lo mismo que la esencia de la ténica. Y se hace una diferencia entre los medios calientes y fríos, diciendo que los calientes son aquellos que se enfocan en un solo frente e inducen a la pasividad. Mientras que los fríos inducen a la participación porque se enfoca en distribuir a la información en varios frentes.

McLuhan muere en 1980, y en el 79 un nuevo escrito de Elisabeth Einsenstein, transforma la comunicación, sosteniendo que la prensa escrita es un agente de cambio, de intercomunicación de culturas y transformaciones. Aunque este fue el útimo texto que pudo contemplar. En el año 1985 "No sense of place", termina esta exitosa vida de Mcluhan, ratificándolo como Rey de las comunicaciones y sosteniendo que los medios electrónicos, se manejan sobre el comportamiento social.

Finalmente se concluye, que si el medio es el mensaje, el mensaje es el ser humano.

*Datos a 2015