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31 dic 2019

La década de las primeras veces

Sin referir un tema a cada año, he querido hacer el top 10 de cosas que han marcado la década para mí, en mi vida y en mis circunstancias. Recuerdo con claridad cuando en 1999 la gente se suicidaba y había una paranoia social con el tema de cambio de siglo, bajo esa misma lógica del año finalizado en 9 como el fin de un ciclo, agarro el cierre de la segunda década de vida.

Le llamaré a este recuento, la década de las primeras veces, porque siendo tan joven todavía, mucho de lo vivido jamás lo conocí o tuve una experimentación que me hiciera acercar con pericia, fruto de ello, las primeras veces se tiñen de lo más bello y de lo desconocido, son sonrisa y a también son lagrima.

10. La mala racha
Pocas cosas en el mundo le hacen a una aprender tanto como las cosas que salen mal, o que no salen. No es algo que haya sucedido tan solo una vez esta década, al contrario, cada año ha ido marcado de lo bueno y lo no tanto, pero es gracias a ello que cierro el período 2009 - 2019 con algo de alegría ahora. Nada se compone solo de felicidad.
Mi abuelo ha fallecido, me demoré dos años en graduarme de tercer nivel, me quedé sin trabajo, me lanzaron energías negras, me quedé sin dinero y casi al borde del colapso, mis niveles de tristeza estuvieron disparados un amplio lapso de la década. Todo esto, que ya no existe más, es parte fundamental de mi crecimiento posterior.

9. UTE: Entrada y salida
Era un 2009 que iniciaba esta década que ahora acaba, y se marcaba con el fin de mi estadía, y de mi paciencia, con la Universidad Central. No era lo que busqué y fruto de ello encontré la facultad de comunicación de la Universidad Tecnológica Equinoccial. Ingresé con mucha ilusión y aprendí, más de la vida que de Periodismo, aunque también.
Para el 2014 había egresado, con el corazón roto, con los brazos vacíos y con unos dolores en el alma que parecía que nunca se iban a ir. Esa profunda depresión me limitó de tal manera que demoré dos años en hacer la tesis; subía a la Universidad y lloraba porque los recuerdos de otros tiempos me devoraban el alma. Me gradué en 2016.
Me llevo mi paso por el teatro de la Universidad, como algo maravilloso, que me sostuvo dentro de la desequilibrante realidad que rodeaba mi carrera. A toda la gente que conocí y amé, en este fin de la década, un salud.

8. Trabajos
La falta de él, el exceso de él, las primeras veces haciendo cosas impensadas, el vínculo con áreas que nunca creí posibles. Los equipos que han sido increíbles y otros no tanto. Si bien no me inicié trabajando esta década sino en la anterior, esta es la primera en que me veo en la necesidad de hacerlo y sufro cuando no lo hago.
Destaco mi paso por HotCold en la coordinación del vacacional Xakasún, que es mi primer encuentro pseudo formal con la infancia, y la Secretaría de Cultura del DMQ que me ratifica mi amor por la gestión cultural y probablemente la utilidad de la comunicación en ello.

7. Oriente
Corría el 2009 y mi despecho de la Universidad Central me había hecho sentir que tal vez debía tomarme un tiempo, así hice. Gracias a una amiga entrañable conocí Nuevo Rocafuerte, y habité ahí, tuve un paso corto por el Coca, y mi cuerpo siempre ansía volver a esa tierra. Tena es una ciudad donde podría incluso vivir.
La conexión conmigo misma y las cientos de anécdotas que saqué de aquella experiencia en el oriente, lejos de todo, de todos, sin internet, sin periódicos incluso. Asemejo el espacio al sitio donde habita el personaje central de "El Coronel no tiene quién le escriba", solo que a mí me daba gusto que nadie en la tierra supiera donde estaba.
Mi vida dio un vuelco luego de esa experiencia, sin duda en otra vida mi sangre tuvo el veneno de las serpientes, y en otras vidas yo debo haber estado siempre en esas aguas. El Oriente ecuatoriano no tiene comparación, no es solo un bello paisaje, que también, sino que es una forma de vivir que solo cuadra con almas antiguas, como la mía.

6. Docencia de Primero BGU
Esta década está marcada para mí por el accidente más bello, encontrarme con la educación fue una búsqueda que no estaba realizando, pero me dio casi todo lo que quería, buscaba y necesitaba. Entre los centenares de estudiantes que han pasado por mis aulas, y que he recibido con todo mi corazón, están niñxs muy pequeñitxs, adolescentes, adultos. Cada grupo se queda en el corazón, o al menos alguien de todo el grupo de estudiantes, te roba un poco de amor, y te enseña mucho más de lo que puedes imaginar.
Una experiencia muy desencajante, me sucedió en 2016, cuando ingresé a una institución que me ha dado largo material de crítica a la educación, incluso en este mismo blog he despotricado sobre todas las cosas que vi mal ahí, y que se siguen practicando en muchas esferas educativas. No quiero hablar mal, tampoco tengo nada bueno que decir de ese lugar; sin embargo conocí a un grupo de estudiantes del que me enamoré perdidamente. Fui su tutora y fue el primer curso que estuvo a mi cargo enteramente, soy lo que soy en la educación, porque aprendí todo con ellos, me bauticé, me hice guerrera y perdí ahí.
Hoy son mis amigos, no terminé esa experiencia porque no pude (es aquí cuando me llegaron esas energías negras que mencioné al principio) pero luego de ello, soy una tiburona, nada me vence, nada me sorprende en la educación, y ahora sí sé cómo actuar. Así que gracias por el amor, y por las heridas.

5. Viajes
Como para marcar el cierre y el inicio de algún ciclo, los viajes dentro y fuera de Ecuador me acompañaron mucho esta década. Entre los nacionales, que no incluyen el oriente porque eso es una experiencia de vida, destaco que conocí Galápagos, un lugar mágico que me invitaba a ver sus conjuros naturales mientras calmaba mi vida. 
Pero quiero asignarle este espacio en el "top 5" a un país que fue mi sueño conocer. Cuba era un país que estaba en mi lista de prioridades en la vida y lo logré, sin imaginarlo siquiera un día solo me armé de voluntad y fui para allá. La Habana es un verdadero espacio-tiempo que no tiene explicación, y que solo terminó de añadir fuerza a esas leyendas de gallardía, de revolución, de resistencia.
Especial mención quiero hacer al Lago Titicaca, su belleza no tiene comparación, y las nubes parecen algodones que parecen ser puestas como con unas pequeñas pinzas, el helado viento que besa tu rostro es solo un abrazo de la vida que te hace respirar con los pulmones hinchados de vigor.
A la mágica Macchu Picchu, y la extrañeza del Cuzco, gracias por enseñar al mundo que nadie podrá matar la herencia inca, y por construir amaneceres y atardeceres inundados de historia, de misterios, de preguntas, de relaciones y de teorías. Máncora, y su falta de fotos porque perdí la cámara, es un tatuaje en la piel de que la alegría es un espíritu que flota por encima de las cabezas que se disponen a recibir el amor y la armonía del universo.

4. Malayerba y sus raíces que son alas
Me cuestioné por horas si Malayerba debía o no ir directamente en mi podio de la década, porque el 90% de mí, de lo que soy, de lo que replico, de lo que entrego al mundo, de cómo me relaciono con las personas y las cosas, lleva el sello de mi Laboratorio, que irónicamente fue mi escuela.
Otro debate lo tenía con el bronce de esta lista, porque es la maestría la que me hace dudar mucho más que tener certezas; por eso entre el número 4 y 3 de esta lista se entrecruzan, pero creo que es bueno irle dando espacio al tiempo para que pueda hacer de Malayerba mis alas, porque es mi raíz.
Debo a Malayerba casi todos los contactos que tengo en la vida, casi todos los trabajos que he tenido en la vida, y por Malayerba puedo dar clases porque aprendí ahí todo lo que sé, en Malayerba me humanicé y mi ser tiene un antes y un después de ingresar y salir de esas salas. Tanto llanto, tanta alegría y tanta fuerza solo podían haber sido inyectadas ahí. Gracias a Malayerba viví la experiencia del Festival Mujeres en Escena por la Paz en Bogotá de 2013, y los otros tantos festivales a los que he tenido la oportunidad de asistir solo por el amor eterno al teatro. Mi última función se me inflaba el pecho del orgullo y la felicidad, porque hacer lo que amo, y poder dirigir (otra primera vez en la década) son gracias a mis maestros, y a sus enseñanzas.
Me quedo con el rastro de esas huellas, que por cierto me dieron beca en la universidad para estudiar, el teatro que me lo ha dado todo, todo todo; me invita en esta nueva década al proyecto más demandante de mi carrera, y me ha obligado a lanzarme a la dirección con una vehemencia tan propia de las tablas que no tengo más que dar gracias al arte, que me permite conocerme, y encontrarme con la vida en su expresión más amplia.

3. Maestría y su gente
La medalla de bronce, se la merece mi maestría, que me ha despertado, abierto los ojos, cambiado, conmovido, cuestionado, vapuleado, vilipendiado internamente, ha sacado la mejor versión de mí, y me cierra la década con un reconocimiento de parte de mis compañerxs que es la cereza a una vida de gestión política desde los rincones, porque nunca he querido nada para mí.
A todxs valoro, respeto, aprendo, admiro. De cada una de las personas de la maestría he aprendido algo y me he maravillado escuchando sus disertaciones y comprendiendo nuevas y mejores maneras de gestionar las artes. Gente tan linda de la que ya pronto me deberé despedir, pero que la vida unió como capricho del azar.
Me cuestiono todas las formas de proceder que tengo ahora, me pregunto a quién sirvo y de quién soy servil; qué me sigue colonizando y cómo combato esas formas. Tengo la posibilidad de dialogar con tanta heterogeneidad sin intención de homogeneizar, y de escuchar porque me inclino.
La educación pública, gratuita y de calidad en artes, es un derecho, y por ese derecho trabajaré hasta la muerte.

2. Amigxs
Tuve un lapso de aproximadamente dos años, donde la mala racha que tocaba en el punto 10, no me dejaba de respirar en la nuca. Como familia nos pasaron cosas terribles, a título personal andaba de capa caída y no encontraba trabajo, el desamor me rodeaba, tuve una tras otra de cosas negativas y de un aura muy oscura que parecía no querer irse de mí. Solo la vida sabe cómo pude salir de esa época que parecía no tener fin.
Probablemente, una de las principales cosas que me permitieron resistir e incluso sobrevivir a tan mal tiempo, fueron mis amistades, venidas de todas partes, que incluso me prestaban dinero, que no me dejaron caer, que siempre tuvieron un plato de comida, una mano amiga, o incluso una palabra de aliento. Sin estas personas maravillosas, durante toda esta década, no lo habría logrado, y ese es un tesoro que agradezco profundamente poder tener.

1. Familia
Cuando las cosas marchan mal, lo único que queda es unirte con tu círculo más íntimo y confiar unos en otros. Mi núcleo familiar más cercano se hizo impenetrable en esta década. Mi hermana partió, mi hermano también, mi prima también está lejos, pero como familia somos indestructibles, ahora más que nunca conocemos el significado del acero, porque es en ello en lo que nos hemos convertido.

Recibo con amor el año que viene, y la década que comienza, cambio de edad y de piso, pero me mantengo en lo que ha sido digno de emular, y lo que me ha ayudado a crecer.
Por lo que fue gracias, por lo que viene amén.

3 jun 2019

I-NE-NA-RRA-BLE

Tengo que escribir antes de que se me borren las sensaciones del cuerpo, tengo que escribir antes de que se pierda 'la' sensación.

Me relaciono de cierta manera con cada persona y este fin de semana casi he estado ausente. Mi maestro, Arístides Vargas, quien parte su poética dramatúrgica siempre desde el exilio, dice que el exilio no es solo un país o un lugar físico. También es una sensación de no encajar, de no pertenecer, de saber que el sitio donde estás, no te incluye, que estás ahí, pero no estás, y tampoco en otro lado.

Este fin de semana me han dado un abrazo ausente, y yo di varios también, sin embargo cuando el abrazo ausente me lo dieron a mí, fue palpable lo frío y pobre que puede sentirse mi corazón cuando la otra persona, el otro par de brazos, no está.

También este fin de semana, encontré calma en el río Guayas. En este episodio de exilio que vivo, el exilio interno del que habla Arístides, fui a fundirme en el calor, en el sudor, y en las olas de colores que forman figuras en el cauce del río Guayas, siempre manso, nunca detenido, tan oscuro e impenetrable como mi alma, tan frío y movedizo como mis sueños.

El río, que es una evocación de las lágrimas de todos los que allí llegamos, sea de visita o a quedarnos; se convirtió para mí en el lugar al que acudir siendo invisible entre tanto ruido, y entre tanta gente. 

Nada más cercano al exilio que rodearte de cientos de personas, y sentir que no ves a nadie, y que nadie te mira.

Luego voy, a 'Pluma y la tempestad', de Arístides mi maestro. Montada por estudiantes que, como yo alguna vez, empiezan este camino de redescubrirse desde el exilio. Yo no fui a ver la obra, aunque sí; fui a darle las gracias a mi maestro, a darle un abrazo, estamos cerca de su cumpleaños y pienso que no le he agradecido lo suficiente por lo que él y su trabajo han hecho por mí.

Y luego vuelvo, parto de ese encuentro, llego a ese encuentro, giro alrededor de ese encuentro, y construyo un relato que me permite mirar mis relaciones interpersonales con quienes me encuentro en Guayaquil desde hace un tiempo ya. Temiblemente cercanos, más que nunca, inenarrablemente.

Y lo que siempre he visto como normal, los tratos que siempre fueron comunes; este fin de semana se volvieron íntimos, y esos espacios tantas veces caminados, se convierten en especiales. Esos ojos, esos rostros, esos tonos de voz que me habitan desde hace un tiempo que llegué a Guayaquil, se me convierten en otra cosa, en algo que no sé narrar, que no sé organizar tampoco.

Boté en el viento, con dirección al Guayas, un montón de ruido interno en forma de silencio. Callé todo lo que pude porque había tanto sonido dentro mío. Y mis oídos escucharon lo que nunca esperé escuchar, y mis ojos vieron lo que nunca busqué ver, y mi corazón sintió cosas que hace tiempo había dejado de sentir. Todo inenarrable, todo como si fuera nuevo.

No me hallo, camino inerte, pero hay vida en lo que me dan los demás, hay vida en lo que recibo. La magia de Guayaquil, es que hay tanto movimiento que tus ojos miran mucho más despiertos. A pesar de ello no he estado ni en un cuarto de energía. Pero a mí, me inyectaron todos todo lo que tenían.

Quiero dormir, o comer normalmente, ahora que ya no estoy en Guayaquil. Quiero mirar en perspectiva esos pequeños dolores que te hacen reír, quiero ser ese 'otro yo' que habita el universo quiteño como un transeúnte que no existe. Porque allá no pertenezco, y acá no me puedo mirar. Así son el amor, el sueño y el dolor. Inenarrables.

9 abr 2019

La bailarina de coral

Por: Cristina Figueroa

En medio de este fuego infernal, con el abrasador calor de esas decisiones que quedan por tomar, me encuentro en un solitario o sarcófago de libertad sin usar.

Cuéntame qué ha sido de aquella bailarina, que paseaba en los balcones cada tarde, entretenía mis tardes y proponía formas de luna cada vez que levantaba la mano.

Hoy yo me encuentro entre los versos que no te di y un buen vaso del chocolate más caliente que estas ganas de abrazar las ideas que solo yo tengo y que no te puedo compartir, porque los desecharás.

Mis tardes de sol salen detrás de la nevada bruma del silencio. Te falta luchar por los sentimientos que me dominan, me falta pelear por borrar de mi memoria todo aquello que sentí por ti.

En qué me ayuda ser un mar rebasando las posibilidades de mi tristeza, de qué te sirve verme llorar todo el tiempo por el mismo tema, quédate colgado de las lágrimas que me revientan y me quedaré atrapada en el suspiro de tus sueños de volver a amar.

Hoy conozco el paradero de la bailarina, que en los cantos del desierto creó tormentas de coral, es ella, no se ha ido, está presa en el delirio, a modo de caricia en la voz de soledad.

13 feb 2019

Cuerpo componiendo y descomponiendo

Martes 15 de mayo:

Hace algunas semanas me vengo sintiendo débil, luego de hacer ejercicio en lugar de sentirme mejor o con más fuerza, siento que la presión se me baja y me pongo fría como si estuviera muy enferma.

El viernes 11 de mayo era un día corriente hasta que aproximadamente a las 19h00 me dio migraña. Tengo migrañas desde que era niña, pero desde que advertimos con mi mamá que ellas se ocasionaban por el tomate de árbol, se volvieron esporádicas. Dicen que no se curan; antes me daban todos los días, así que es un avance.

Las 5 últimas migrañas que he tenido, siento, se han desencadenado después de un salto brusco involuntario, como cuando me caí de las gradas del Teatro bajando la escenografía. O luego de llegar de la academia de inglés con ese bus de Tumbaco que va a 1000 por hora.

Este viernes 11 sin embargo, no salté, ni mi cuerpo saltó involuntariamente; se desató mi migraña con las mismas características de las últimas; no viene sola y es corta. Me bota en la cama y posteriormente me hace vomitar.

Vomité en mi casa y casi desfallecida subí a mi cama de nuevo porque sabía que inmediatamente después viene una bajada de presión. Así fue, pero pasó.

Al otro día, sábado 12 de mayo, tenía que volver al trabajo en la academia de inglés; había esperado 2 semanas para volver, porque mi jefa Patricia, me había advertido que no había alumnos para comenzar un nuevo nivel los sábados, y eso significaba que yo, me quedaba sin trabajo así que, a pesar de mi migraña fui a dormir y el sábado trabajé de manera normal.

El sábado 12, todavía con jaqueca y dolor de estómago (por el vómito creía yo), fui a almorzar a un restaurant vegetariano con una amiga y luego a tomar un té. El dolor persistió todo el día, pero era soportable. Cuando llegué a casa solo comí lo que mi mamá había dejado preparado, y me fui a dormir.

Domingo 13 de mayo:

Mi vía crucis comienza a las 06:05 AM en que me despierta un fuerte golpe, como un pataso latente en la parte izquierda media, casi baja, del abdomen. Estoy sola en casa puesto que mis padres han salido de viaje, y mi hermana ha pasado la noche en casa de su novio.

Empiezo a asustarme más con el transcurrir de los minutos, porque a cada movimiento el dolor se hace más intenso; le escribo a mi hermana mientras pienso que si algo me pasa, la casa y mi cuarto están cerrados, así que me levanto a abrir, pero de aquí en adelante cada nueva ocasión en que me pongo de pie, vomito una sustancia amarilla que no sé reconocer entre mi bilis, o el jugo de naranjilla de la tarde anterior. No aguanto más, así que habiéndole avisado a mi hermana que aún no llegaba, salgo en taxi retorciéndome hacia el centro de salud.

Estando ahí me clasifican en el triaje naranja y yo vuelo al baño a vomitar otra vez. Me toman signos vitales y el doctor que me atiende resulta que no me dice nada, me manda a inyectar 75 gramos de diclofenaco y me manda a casa con 9 paracetamoles.

Subo de nuevo a casa pero el dolor no disminuye. Como conozco mi cuerpo, sabía y sé que con una evacuación de mis intestinos todo marcha a la perfección, pero eso no sucedía, los alimentos ni siquiera cruzaban el estómago y ya todo se me regresaba, así que fuimos a una clínica privada, confiando en que ahí sí me dirían algo.

Que pueden ser cálculos en el riñón, que puedo estar embarazada, que debo hacerme exámenes de sangre y de orina así como un eco para ver ‘qué mismo’, y $25 dólares a cuestas. Puse mi otra nalguita para la segunda inyección del día, esta vez, para que ya no vomite. Mis tíos se enteran de lo sucedido y llegan a mi casa para llevarme al hospital porque el dolor no pasa.

Como es el día de la madre no hay tanta gente. Resumiré las horas y el tedio de la jornada diciendo que me sacaron sangre, me tomaron muestra de orina, me pusieron un suero y me morí del hambre hasta que salieron los resultados. NADA, ni los de sangre ni los de orina arrojaron nada anormal.

La doctora que me atendió me dijo que juraba que tenía un cálculo en los riñones, pero los exámenes no lo confirmaban; no mostraban alteración de azúcar en la sangre, ni sangre en la orina, ni anemia, ni nada alarmante. Me dijo que ‘se arriesgaba’ a darme el alta porque todo estaba bien y no había qué tratar. También mencionó que puede ser estrés porque eso altera todos los órganos, y que el lugar donde me duele solo puede responder a riñones (que no) o al colon. Así que me envió un jarabe y a la casa.

Desde ahí, cualquier otro posible síntoma tiene que ser regreso inmediato al hospital. Es ahí donde comienza mi silencio y mi auto cuestionamiento.

Lunes 14 de mayo:

Me siento mejor, el dolor bajó considerablemente, pero duele a ratos, no comunico nada porque no quiero ser internada a menos de que el dolor me sea insoportable.

Tomo agua y se me pasa, no he vuelto a vomitar. Pero enseguida el dolor vuelve, así que opto por dormir lo más posible. Me sorprendo despertando de una pesadilla, lo que indica que hasta en sueños estoy tensa y con estrés. Cada hora han parecido semanas. El dolor viene y va, pero más viene que va y se incrementa si hay un factor desencadenante de la alteración de mis nervios. Llega la noche y sufro una baja de presión de nuevo, y mi escalofrío no logra vencer mis ganas de dormir. Sigo pensando que la evacuación intestinal, o que tal vez me llegue el período de una buena vez (debió llegarme el 5), despejarían la zona y ya no me dolería tanto.

Martes 15 de mayo:

El dolor no está, ha desaparecido y quedan sus sombras a ratos, puedo sentir cómo mi organismo se acogió a la idea del estrés y cada que siento una cosa tensionante, percibo que la molestia regresa, pero en términos generales, todo va bien. Hoy ya pude bañarme y caminar sin dolor. Y hasta comí cosas sólidas. Sin duda me siento mucho mejor. Sin embargo presento fiebre, (que detectó mi tía y yo fingí estar bien para no ir a parar de nuevo a la clínica) y tengo síntomas de que va a darme gripe.

En menos de una semana mi cuerpo simplemente ha colapsado de todas las maneras que conoce y por eso me animé a escribir, porque aunque creo que lo peor ya pasó, cada nuevo día con cada hora que pasa, siento que hay una novedad en mi salud. Por eso escribo, con el afán de que quede registro de lo que sentía por si yo un día ya no puedo contarlo.

Mañana abandono la casa de mis tíos, me auto ‘di de alta’, porque el dolor abdominal no está y ya evacué, pero si en estos 5 días he aprendido algo, es que una hora se compone de momentos muuuuuy largos, y de que cada día puede aparecer algo nuevo, como un nuevo dolor.

Espero equivocarme y que esta fiebre ya baje.

00:55 AM, Miércoles 16 de mayo.

21 abr 2018

Libros ojeados de abril

Intentaré ser breve con los libros que no llamaron mucho mi atención para centrarme en los libros que siento que cambiaron mi vida este mes; leí en primer lugar La migración italiana en Ecuador en los años 20's de Zaccaria D'Aniello aunque decir leí es un poco falso porque el libro es un conglomerado de imágenes que a mi entender, requieren de mayor explicación. Es un compilado fotográfico sin mayor ahondamiento. Me pareció que podrían haber realmente hecho un estudio y trabajar el libro como un fotoreportaje, el lector queda a su suerte viendo imágenes muy antiguas de hechos que deben haber marcado un hito en la cultura italiana y que con su migración masiva cambiaron también el diario vivir ecuatoriano. Eso no se sabe, solo hay imágenes y un par de escritos acerca de la relevancia de las fotos, pero nada más.

Mi segundo libro fue Canto a mí mismo, del poeta estadounidense Walt Whitman. Quiero mencionar que me conecté con muy pocos de sus poemas, no sé decir a qué se debe, pero prefiero a Neruda, prefiero a Buesa; tal vez sea yo que en mi infinita ignorancia no sé de métricas, que no supe tal vez valorar la poesía de Whitman, pero considero que el título no podría ser más correcto. Un libro dedicado al enorme ego que yo percibí. Por favor no me odien quienes gusten de su trabajo, yo simplemente no conecté y el arte no creo que se hizo para entenderlo sino para sentirlo.

Ahora sí. Mis libros poderosos del mes son del mismo escritor ambos, me habían recomendado Lazos de amor y Muchas vidas, muchos maestros de Brian Weiss. Ambos están en internet así que por favor, no se pierdan su lectura. Yo leí primero lazos de amor, pero lo correcto es empezar por el otro así que explicaré en orden.

Este mes ha fallecido mi abuelito, y aunque el dolor de una pérdida es siempre tan desgarrador y doloroso, creería que la vida no me pudo poner en mejor momento este libro en mis manos. Muchas vidas, muchos maestros, está escrito por el psiquiatra Brian Weiss en su intento por calmar a una de sus pacientes a quien en el libro llama Catherine, de los miedos que le aquejan. Pronto se da cuenta que con ella la terapia 'normal' no funciona, y la induce al hipnotismo.

Su vida y la de Catherine cambian para siempre, al internarse en el universo de las vidas pasadas, y de encontrarse en medio de esas vidas con los "maestros", seres de luz que se comunican a través de las regresiones de Catherine, con el médico. Esta historia real la considero fascinante porque nos hace comprender la muerte no como algo malo, o doloroso, sino como parte del proceso espiritual que tiene que vivir nuestra alma. Me ayudó a entenderme y a entender el mundo como energía y no como materia, a no tenerle más miedo a la muerte y a conocer la inmortalidad de nuestra alma, jamás morimos, solo trascendemos o nos quedamos hasta aprender nuestras lecciones o hasta que los otros hayan aprendido de nosotros lo que debíamos darles.

Es un libro en realidad precioso, de lectura obligatoria. Sin duda puedo decir que me ayudó a sobrellevar esta muerte reciente, y a ya no temerle nunca más a la propia, ni a los dolores.

El segundo libro de este psiquiatra Lazos de amor, habla sobre las almas gemelas, y considero que igualmente cambió mi concepción de la vida para siempre, y mi manera de relacionarme con los demás. Nadie está en nuestra vida por casualidad, no estamos por casualidad en la vida de nadie. Pero este libro prueba con hechos, lo mágico que es el destino, y lo mágicos que somos los seres humanos al tener la capacidad consciente y absoluta de cambiar nuestro destino, de elegir lo que queremos ser y lo que queremos vivir. Cómo queremos morir, cuándo queremos morir. Realmente me pareció tan sensible, humano y revelador, que creo que cada persona en el mundo debería leerlos.

Lazos de amor habla de la historia de dos pacientes simultáneos del doctor Weiss, que no se conocen entre sí, y que tienen citas a diferentes días de la semana. Poco a poco el doctor se empieza a dar cuenta, que estos dos pacientes, han sido almas gemelas en vidas pasadas, pero que en esta no se han conocido aún. Es muuuuy loco, porque debe luchar contra el secreto profesional, y a la vez contra el destino. ¿Decirles que son almas gemelas? ¿Arriesgarse a que el destino haga lo suyo con miras a que Pedro (su paciente) se vaya sin conocer a quien ha sido el amor de su vida por siglos? Una historia que no catalogaría de amor, pero que sí nos hace creer en que el amor lo supera, lo libera, lo cree, lo construye todo.

Por favor léanlos. Son demasiado bellos, y les aseguro que nunca más volverán a ver su vida de la misma manera.

31 mar 2018

Libros ojeados de marzo

He estado leyendo tres libros, pero acabé solo uno y ese es el que voy a compartir. El nombre de este libro es Don Camilo del autor italiano Giovanni Guareschi; el personaje de Don Camilo se convirtió en el más famoso del autor y tan querido por los lectores que Guareschi terminó escribiendo cinco libros más versionando la vida del cura católico.

Este primer libro de Guareschi, que se llama a secas Don Camilo, nos presenta al cura de un poblado que nunca se llega a especificar, y su accionar frente al Alcalde de este sitio, a quien se le conoce como 'Pepón' quien es un comunista que llegó al poder según Don Camilo, por medios fascistas, mientras que Pepón acusa a la iglesia de ser la fascista.

A pesar de que el personaje de Don Camilo se retrata como un hombre de Dios, que nadie se engañe, pues es más grande y fuerte que Pepón, más peleón que Pepón y el pueblo le tiene más pueblo al padre que al Alcalde. El único que puede hacer entrar en razón al pintoresco Don Camilo, es el mismo Cristo del altar, ante el cual Don Camilo siempre deberá pasar para hacer sus fechorías.

En el prólogo ya nos introduce el autor lo que leeremos con tres relatos distantes de la vida de un pueblo como cualquier otro, el primero de un bebé que está enfermo, y el padre de él acude a la iglesia amenazando al cura sobre que el bebé debe curarse esa noche o hará arder la iglesia, finalmente el bebé se salva. El segundo relato sobre un niño que crece enamorado de una chica mayor a él, y aunque la molesta y atosiga como niño, nunca deja que ella sea 'de otro' más que de él, incluso cuando es mayor. El último relato habla de un perro que es asesinado por un consorcio que construye a nombre del estado las vías del ferrocarril; luego de morir el animal, todo consorcio se aleja para siempre de construir nada, pues han afectado una vida.

Recomendadísimo libro, muy divertido retrato de la vida de un cura muy humano, nada de lo que esperaríamos sin agredir mayormente a la iglesia católica. Y de esos pueblitos que todos hemos conocido alguna vez pero no podríamos nombrar solamente uno. Pepón, un Alcalde rojo, pero no por ello mala persona, y el Cristo del Altar que lejos de ser conciencia, es sentido común.

6 mar 2018

Transgredir desde el arte

¿Si les ha pasado que parece que el mundo se moviera muy lento? ¿Que la atmósfera recorriera lentamente el espacio y el tiempo? ¿Que su vida pasara en cámara lenta sin tener ustedes el control? Eso no nos sucede siempre, pero de seguro todos alguna vez lo hemos sentido. Como si las cosas se detuvieran y de pronto pudieras recordar con más detalle ese momento particular.

Hoy tengo el tremendo y grato placer de compartirles un blog fantástico que me "encontré" el otro día, Noise by S.Chuguli, de una mujer que hace que sus días casi siempre y casi todos transcurran así como he narrado en las primeras líneas; nunca nadie había logrado poner en un blog una imagen tan propia y tan parecida. Para al autora de 'Noise', las vueltas que da el globo terráqueo siempre tienen música, y ella nos lo hace saber como primer punto de orden en sus entradas. Luego, en tonos siempre sepias o blancos y negros (como carencias de luz o exceso de oscuridad) nos comparte un poco de lo que encuentra.

¿Por qué es genial? Porque nos lleva de la mano casi sin darnos cuenta, y flotando por las muestras de arte independiente de la ciudad, por la escena underground de la vida y de los encuentros desde el arte. En especial me llama la atención una entrada muy familiar que hace sobre su propia familia, y que nos identifica un poco a todos porque ¿quién no ha sentido alguna vez que no encaja en su familia? y al final del día los amas y te das cuenta que eres arte con ellos y por ellos, y que ellos son arte porque es tu lente el que los retrata.

Me gusta porque Steph*, nos lleva a su universo interno que no difiere tanto del nuestro, aunque sí. Me gusta porque vemos una tarde cálida y muy muy lenta recorrer nuestro espacio mientras imaginamos-vivimos el mismo escenario que ella retrata, con la banda sonora, con los colores en pasteles y con la lúgubre forma de sonreír ante este desconcertante escenario que es el Quito psicodélico, el escondido, el que está y nadie quiere mirar.

Hace unos días también compartí una narración que hice sobre la autora, y ahora recuerdo más que siempre que esa autora tenía y tiene una teoría de resistencia, y de cambio del mundo. Transgredir desde el arte.

28 oct 2017

Lo que "sí" está bien, y lo que "no" está bien

Para Ecuador... (y seguramente para el mundo):

-SÍ ESTÁ BIEN que haya decenas de niños violados, contagiados de SIDA por abusos sexuales. Pero NO ESTÁ BIEN que haya dos hombres caminando de la mano.

-SÍ ESTÁ BIEN que una mujer sea violada, maltratada, humillada, asesinada por su esposo. Pero NO ESTÁ BIEN que esté más de cinco minutos en una habitación junto a otra.

-SÍ ESTÁ BIEN que se abandone niños en la basura o que sus familias los maltraten y renieguen de ellos porque no los quieren tener. Pero NO ESTÁ BIEN que una pareja del mismo sexo quiera darles un hogar.

-SÍ ESTÁ BIEN que las niñas sean obligadas a recibir como un insulto la etiqueta "lo haces como niña", pero NO ESTÁ BIEN que los niños cocinen o los hombres sean padres solteros.

-SÍ ESTÁ BIEN que una alta autoridad robe al país de forma probada, que haya testigos y evidencia. Pero NO ESTÁ BIEN que se defienda el Yasuní.

-SÍ ESTÁ BIEN que una alta autoridad (la misma) les diga "histéricas" a mujeres que dan su opinión y ejercen su trabajo y su derecho. Pero NO ESTÁ BIEN que esas misma mujeres hayan sido reinas de belleza.

-SÍ ESTÁ BIEN que la televisión se pase horas hablando de la vida de las personas en programas de farándula banales y vacíos, pero NO ESTÁ BIEN que haya un documental o programa educativo porque es muy aburrido.

Puedo seguir con una lista interminable.

La impotencia y el dolor es tal al ver las noticias, que sigo sin entender cómo nos hemos preguntado tantas veces el por qué somos un país en vías de desarrollo, si las pruebas las tenemos nosotros mismos con nuestras actitudes. No entiendo, y nunca, NUNCA JAMÁS voy a entender que en este país como en tantos otros, se prime la violencia y no se defienda el amor. Que en este país prefieran ver el dolor y la sangre, la muerte y las lágrimas como hechos naturalizados, pero no se puedan conmover cuando hay una manifestación afectiva entre dos seres que confiesan amarse, sean como sean, y en las condiciones que ellas tengan.

Somos unos atrasados como país, somos unos desalmados como personas.

Una persona, en este caso un pueblo, que prefiere ver como "normales" y como hechos que sí están bien, los que priman la maldad sobre la inocencia, y desafían cualquier empatía, cualquier filantropía, no puede ser más que una persona y un pueblo misántropo, odiador del género humano. Eso es lo que no está bien, eso es lo que es antinatural.

Ojalá la estupidez no nos consuma.

10 may 2017

El corazón de la cebolla

El grupo de teatro Malayerba presenta esta última semana "El corazón de la cebolla", una obra de teatro inspirada en el cuento 'El tambor de hojalata' de Günter Grass. En una parte de este cuento se narra un espacio que es una especie de restaurante donde los personajes acuden cuando tienen algo que expresar, pero que en otros espacios no expresan.

Malayerba lleva haciendo más de 35 años de teatro, pero esta obra es muy distinta a las demás, desde una nueva estética, hasta un distinto discurso y lenguajes teatrales que no existen en otras obras, habla de una transición en el grupo Malayerba y en la forma de hacer y de entender el teatro. Nunca el elenco ha sido exigido a tal nivel ni en una línea siquiera similar.

La obra narra tres momentos, los del ser humano cuando tiene que referir su vida mediante las relaciones de pareja, el segundo momento que es un encuentro con su pasado familiar y el entorno de relaciones parentales que existen, y el tercer momento, también muy marcado, habla de las relaciones del ser humano como ente social en un círculo donde se encuentra con otros que no parecen ser tan diferentes entre sí, pues están con las mismas soledades, los mismos miedos y los mismos 'llantos'.

La puesta en escena es exquisita y las actuaciones como siempre, hacen al espectador viajar, pero les aseguro que un trabajo de Malayerba con ese sello, es la primera vez que podrán ver. Salud porque no sea la última.

Estarán hasta el domingo 14 de mayo en la Casa de Teatro Malayerba desde el jueves 11. La Casa Malayerba se ubica en las calles Sodiro y 6 de Diciembre frente al Churo de la Alameda, junto a la Iglesia del Belén. Los horarios de función son, de jueves a sábado a las 20h00 y los domingos 18h30. Por el tráfico y la demanda se recomienda al público en general asistir con tiempo. Los precios de las entradas son de $10 generales, $8 estudiantes (con credencial), $5 tercera edad, y los jueves es 2x1. No se la pierdan.

13 abr 2017

Para buenos (y pacientes) lectores II

"Ahí están esos ojos, renaciendo desde un dolor antiguo que no se cuenta nadie; ahí están esos ojos donde no queda nada más que pensar ni que decir, ojos de niño sabio, de viejo adolescente, de hoja verde que se deja llevar porque el viento es sabio y conoce los secretos del tiempo".
(Lucrecia Maldonado - Pactos solitarios)

He dejado pasar los días; las semanas... aun no llego a los meses pero prefiero que el tiempo me encuentre ocupada, trabajando en otras partes y pensando en otras cosas, ya no en ti más. No sé la verdad, y aunque me diste tus razones para irte de mí, creo que me quedo con las mías y con mi mejor amiga soledad, que me ampara en el tiempo y recoge lo que soy para luego explicarme ella lo que haya sucedido, porque si me lo explica el presente, quizás no lo entendería.

El corazón es un músculo muy extraño, una cosa muy rara que nos hace reaccionar de las formas menos comprensibles. No entiendo nada, y lo entiendo menos ahora. El único obstáculo que teníamos delante, y que podíamos vencer juntos, tú decidiste darte la vuelta y no seguir más. ¿Cobardía?, tal vez yo soy la ingenua aquí, y al final nunca estuviste a la altura.

Yo vi en tus ojos una luz que no conocía, un color que no había visto y que me hizo olvidar todo, que me hizo mirar donde jamás habría mirado y me hiciste traicionar valores éticos. Nunca habría hecho antes, y nunca después haré, lo que tus preciosos ojos turquesa me embrujaron a hacer. Cometí tantos errores por quedarme contigo, y aunque no me arrepiento siento que tal vez debí pensarlo mejor; a veces me pregunto en qué estaba pensando, y seguramente la respuesta más lógica es que nunca estuve pensando en lo absoluto.

Mi lógica no lo concebía, y dejé entrar a mi mente a uno de los seres más ilógicos que he conocido, y esa persona me convence de darte una oportunidad de hacerme feliz, y me dice ¿no viste cómo te mira? para esto, tú también tenías un norte, tu rumbo era con otra persona, justo con la persona con la que te quedas ahora, aunque no la quieras a ella y jamás la logres mirar a ella como me viste y me ves a mí. Y este ser ilógico me dice ¿cuántas personas te has encontrado en la vida que no te miren como si fueras bonita, sino que te ven preciosa? y yo mutismo, y ella... pues él te mira así, se sienta frente a ti, te quiere cerca, se ve que no es un muchacho cualquiera.

Y me hace caer en cuenta que hay muchos hombres en el mundo, pero hombres que le gusten a una, son contados con los dedos de una mano, y para una mujer como yo, esos dedos se reducen todavía más, y pues eso... ella me dice que a la larga me tocará renunciar, y cuando lo hice, él se fue de mí, porque él quiso, yo no lo mandé, pero él se fue de mi vida, y se fue llevándose mucho de mí, todo mi cariño entre sus manos y mi corazón por ahí por los bolsillos; igual sé que lo voy a recuperar (el corazón) solo que el destino todavía no me hace saber cuándo. Menos mal el cerebro sigue de mi lado.

Hubo un tiempo en que yo, por penas de amor escribía muchísimo, así que ahora comprendo a los grandes poetas de la historia, que para tener una musa, necesitaban estar con el corazón hecho pedazos con mucha frecuencia, con más de la que me gustaría reconocer. Y la última vez que le escribí al amor me salieron como cinco hojas en compu... vamos a ver si ahora he concretado un poco más.

Y pasaban los días, y él me cuenta que tiene problemas con esa 'otra' persona, pero que no sabe qué hacer, porque la quiere, con mucho aprecio, pero nada más, a estas alturas de la vida no sé si fue otra mentira, pero que bien mentía, porque yo le creí. Y se lo dije de frente, tú no la miras a ella como me miras a mí, y paso de ahí al capítulo en el que mi compañera de trabajo me dice, hazlo si es lo que quieres. Y me la juego toda, y arriesgo la cárcel, y arriesgo el trabajo, y arriesgo la vida por él, y estaba dispuesta a seguir haciéndolo... ¿y él?, supongo que está bien, la respuesta es que él no se la jugó por mí.

Llega el 25 de noviembre, y llega el programa de estar en contra de la violencia de género, y yo, con la cabeza revuelta y hecha nudos, junto en mi cabeza las veces que lo he acompañado al bar ese que me intoxica los pulmones con tanto tabaco, reúno las veces que subí o bajé a comer lo que sea con tal de hacer tiempo con él y a su lado, y junto todas esas miradas que él me da, que me hacen sentir como una verdadera reina... y sucumbo ante esos ojos que me hacen recordar el Titicaca, porque en el Titicaca es que presencié lo más bonito que he visto en mi vida, que son los rayos del claro de luna, y él es un claro rayo de luna para mí. Y ese cariño, y ese valorarme, ese entregarme el alma, ese lanzarse al mar sin flotadores (como cualquier adolescente en el amor) es el que me hace robarle un beso ese día.

Me pregunto ahora si soy yo la que me olvidé que la que ya no es una adolescente soy yo. Pero lo hice igual, y lo disfruté tanto, y fui tan tan feliz. Entonces visité lugares que no había visto, hice cosas que nunca había hecho, y mi edad se redujo unos años para estar más cerca, y esa es la parte feliz... la que siempre es tan linda pero se va.

¿Han visto ese comercial de la nena que le dice a la mamá que hay un niñito en la escuela que está enamorado de ella y lo sabe porque le hace dibujitos a escondidas? Pues... también tengo los dibujitos medio escondidos de este personaje, al que no le pondré nombre para cuidar la integridad (de él, claro). Un amor tan inocentón, tan zanahoria como ese, tan de escolares literal... no encontraré jamás, también quiero que quede constancia que no lo busqué.

Hoy, que entiendo que tal vez me engañaba, que tal vez seguía con esa otra mientras estaba en mi vida, y que incluso al escribirlo pica la mano y arden los dedos, abro un poco los ojos y digo, tal vez la vida me hace un favor ahora. Yo no soy una persona mala, y obro con bondad a pesar de todo, y duele pensar que alguien no me respetó, cuando el respeto fue la palabra de la que más hice yo uso con él.

Es inevitable que una mujer no se pregunte ¿qué hice mal? ¿en qué fallé? ¿qué le faltaba? ¿qué no tuve yo? y claro, las respuestas son obvias, no me faltaba nada. Soy una mujer maravillosa, y lo sé y me respeto así, soy guapa, soy inteligente, soy fuerte, tengo trabajo y una profesión, soy una persona valiosa y esa es la premisa de la que no debo olvidarme para no caer en las clásicas escrituras al chat (aunque fue él quien se fue de las redes sociales). Yo tal vez nunca logre saber lo que en verdad pasó, pero me siento burlada y humillada, y no lo comparto porque quiera hacer a nadie partícipe de mis penas, sino porque es mi blog y es el sitio preciso para desahogarme y para desfogar lo que tengo para decir y para pensar.

Es inevitable que duela y que esas preguntas me sigan rondando, porque es inevitable también que haya visto con él un camino un poquito más largo, una compañía más duradera. Creo que es cobarde, pero también pienso que es un niño, un niño cobarde que no se la jugó y se quedó en la comodidad de lo fácil. Eso duele, pero desde ese mismo dolor arranco.

Aquel tiempo en que una se pone en el plan de 'te quiero olvidar pero no sé cómo' se pasan tantas cosas en la cabeza, algunas estúpidas debo admitir, y una de esas cosas estúpidas no lo fue tanto cuando me dio resultado... me digo a mí misma, a ver, ¿cómo superaste la última vez esto?, y pues no se me ocurrió otra cosa que buscar a mi ex anterior. OJO, no lo llamé ni lo busqué de hablar con él ni nada, no no no... fue un 'stalkeo'* breve (pero fuerte, en todas las redes sociales) de qué hace, de cómo está, y fue muuuuy bueno comprobar que por él ya no se siente nada.

Aquí viene la parte más cursi y por la que me van a bloquear de la lista de contactos y lo sé, pero se me ocurre esta frase porque la encuentro súper acorde; es una de Ricardo Arjona (haters are going to hate in 3, 2, 1...) que dice, quiero encontrar un amor y perderlo enseguida para olvidarme de ti para toda la vida, y funcionó, yo me demoré dos años en olvidarme de aquel ex, y ahora ya da igual, porque encontré un amor al que acabo de perder, así que en el corazón el tiempo sí es buen maestro.

Y en esta terapia improvisada de búsqueda de lo que hacen personas que han salido de mi vida, me dedico a buscar qué hacen mis compañeros de la universidad, y ex amigos, ex amores, ex lugares, empecé a buscarlos a todos y a ver todo de todos y a descubrir que es tan poco lo que he hecho en mi vida, que es tanto lo que he dejado pasar, que me volví tan pobre culturalmente, tan pobre socialmente, tan tan tan pobre políticamente, que esa terapia de búsqueda de mi ex, me hizo ver un poco dentro de mí, y de cómo era hace 10 años y cómo soy hoy, y lo que quería ser hace 10 años y lo que no hice y sí hasta hoy. Y concluí que una sufre por huevadas, y que hay tantas cosas más importantes por las que realmente preocuparse, que una pierde realmente el tiempo si piensa en un futuro que no puede trabajar, pero sí puede pensar en el hoy.

Declaro inconclusa totalmente esta introducción a mi escrito dedicado a ese bello ser que me tiene a mal traer ahora, pero es un abreboca para dejarlo salir de mi vida, porque al final fue él quien se quiso ir... y aunque sean cosas tontas pensar en estos corazones rotos, también somos esto, y esto también nos hace parte de la vida, y nos hace los días grises o de todos los colores. Como diría Violeta Parra, en su tan acorde melodía para este momento 'Volver a los 17', Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.

Les dejo un poquito de mi escrito no enviado a este personaje, que espero algún día, mi duende Painalli se lo susurre en sueños, porque yo no voy a escribirle, obvio por orgullo, pero dice la filosofía budista: transforma tu orgullo en dignidad, así que en esas estoy. Y confieso ahora... que sí lo quería.

Gracias por leer, estas son tonterías mías, pero que lindo que alguien se pueda identificar y decir, tranquila... que de amor nadie se muere, y claro que lo sé, porque lo he vivido ya, pero sí que duele esta cuestión.
Ha llegado el momento entonces… se nos acabó mi rayo de luna, mi suerte de todos los colores, mi niño de los hermosos ojos color sol… se nos terminó, se nos terminó mi amor.
Voy a dejar a mi cuerpo que descanse de ti, a mis labios que descansen de ti… que mi corazón y mi mente te dejen en pausa y luego, cuando ya pueda todo mi ser decir que está listo, te ponga un punto final. 
Yo te doy mi palabra de que no te vuelvo a buscar más, no te vuelvo a escribir más, que no te vuelvo a llamar ni a preguntar a nadie nada de ti, te lo prometo. Te resumo en que no vuelvo a intervenir en tu vida aunque mi corazón esté contigo y me muera por haberte dado un último beso o abrazarte otra vez por última vez, porque entiendo que eso te duele, y no quiero dañarte… 
Un día tal vez entiendas todo esto y lejos de tener tantas preguntas veas todas las respuestas. Yo todavía te quiero porque el corazón no es una media vieja a la que se reemplaza, así que si tú quieres algo de mí, necesitas de mí, me quieres a mí, sea lo que sea, cuando sea y a la hora que sea yo estoy todavía para ti… pero no voy a buscarte más, no porque no lo desee, sino porque sé que no quieres que lo haga. 
Si la vida nos vuelve a encontrar, y el tiempo así lo decide, tal vez te pueda volver a ver con los ojos con los que te miro ahora, y tú a mí y te quiera aún como te quiero ahora… te adoro con todo el corazón, y eso lo tengo claro, no tengo una sola duda de lo que siento por ti. La diferencia es que yo sé cuándo debo retirarme, porque he perdido una batalla que no me dejaste pelear. 
En verdad, el tiempo lo cura todo…. Yo no te voy a olvidar, pero sí desde hoy, porque tú lo quieres así, voy a comenzar mi proceso para dejarte ir. 
No es necesario que contestes ni siquiera este mensaje…. Sé lo duro que es también para ti. Así que mejor dile a tu corazón que adiós de parte del mío, y ya… nada nada nada nada más.
* espiar, acosar, perseguir

5 nov 2016

La femme chocolat

Estuve paseando nuevamente por una ciudad que me dio la vida, que me alegró mi último año de adolescencia cuando estaba en el último año 'teen'. Mis diecinueve en la ciudad de Tena en la provincia del Napo no pudieron ser más felices y con más experiencias por contar y disfrutar.

Hoy, los lugares por los que yo 'farreaba' ya no existen, en su lugar están las construcciones inacabables de espacios que seguro mejorarán la vida de los tenenses. Cada olor, cada caricia del viento sobre mi piel y cada mosquito dejándome la huella de mi condición de serrana por las piernas, me hacía recordar esa edad maravillosa que es la adolescencia, lo enteros que estamos a esa edad, lo arriesgados que somos, como si nada más importara, como si el mundo se nos extinguiera mientras más nos demoramos en vivir.

A los 19 años, en el parque de los monos - Puerto Misahuallí
Tena es una ciudad que amo, a la que siempre quiero volver, que siempre me saca sonrisas y que me hace pensar muy sinceramente en dejar todo botado en Quito y dedicarme a vivir del aroma de la selva por allá, si hubiera una ciudad en la que sin duda viviría de mi país y que no fuera Quito, es Tena. Visítenla, conózcanla, déjense enamorar como me enamoró a mí esta tierra, como me sacó a mí lágrimas el verme volver después de tantos años.

Aparte de las cosas obvias por hacer, de comer chontacuros, de visitar comunidad Shiripuno, de visitar el parque de los monos y un largo etcétera (porque hay mucho por hacer), esta tierra tiene el encanto de ser un tesoro mágico verde, una esmeralda en medio del mundo, un lugar donde habitaron los dioses y encontraron dos ríos, el ojo de Zeus se deposita en el Tena para hacerla eternamente bella, y para sentirla eternamente mía.
Río Napo - Noviembre 2016

25 sept 2016

Para buenos (y pacientes) lectores*

Seguramente si estuviera en la cárcel también escribiría un libro muy largo. Que hable de ti, de lo que pasamos, de lo vivido y de lo que se quedó en pausa para vivir en un hoy que no será más.

Supongo que la libertad de Puerto Rico va a cobrar muchas vidas entregadas a la independencia, como la mía. No siempre es la prisión la que queda como "castigo" a quienes peleamos por conseguir lo que por justicia le corresponde a un pueblo honorable y a gente luchadora que por desgracias de la suerte no ha podido obtener lo que mereciera.

En mi caso particular no es necesario mencionar que esta travesía que me conduce a empresas más desafiantes en el ámbito político, también me han entregado un tinte sombrío de soledad y nostalgia frente a lo que hubiera querido para mi propia patria y que nunca sabré si alguien consiga para mí como para los boricuas. Claramente el camino no está más trazado que en los ideales que empujaron a realizar esta revuelta, que es mucho más corta y menos pujante que la palabra revolución aunque sean primas hermanas.

Si Fidel Castro tuviera 50 años menos tal vez tampoco habría podido alcanzar tan fácilmente el éxito, porque incluso en las tierras caribeñas como todas las latinoamericanas, la suerte juega un papel indispensable, y parece que en días tan formidables como el 26 de julio de 1959 y el 12 de octubre de 1492 lo trascendental de la suerte ha hecho que estemos donde estamos y seamos lo que somos. No es profundidad ni novedad lo que escribo, es la realidad que las estrellas en las que creían nuestros ancestros nos han trazado.

Mi relato será franco, jamás corto. Una persona leal a sus principios jamás será escueta de palabra y mucho menos de accionar. Este escrito nace como carta para terminar siendo un tremendo ensayo destinado a enciclopedia acerca de la soledad que se siente aún estando tan rodeado de gente, y mucho más si es que esa gente vive solamente para ver como mueres y para quererte matar.

La conocí una mañana de septiembre, de esos tantos que ha visto y que seguirá viendo mi vida. No era una mañana fría. Estaba, digamos, en el punto exacto. Recuerdo claramente cómo estaba yo, pero mentiría si dijera algo de los demás, siempre uno pone su atención en uno mismo y de manera egoísta se olvida de los demás. Tal vez por eso es que me encuentro en este limbo de lucha sin victoria, sin derrota, sin patria y sin muerte. Nunca hubiera podido imaginar lo que el destino me preparaba, siendo supuestamente tan peleona y guerrera desde chiquita. Un animal que escondía los terrores que tengo incluso de adulta.

Mientras corremos a salvar nuestra vida, pero con el remordimiento de dar la espalda cuando sabemos que lo que deberíamos es dar la vida, invade el miedo y las rodillas flaquean. El tiempo pasa inadvertido pero eterno y miles de sentimientos embargan; el primero, el cabreo. No debería ser lo que es, todos vivimos en una tierra que es nuestra pero que no es de nadie, que hemos permitido que se ultraje y sin temor a equivocarme sé que es solo Cuba la que ha dicho mi tierra ya no es una prostituta para ustedes, le abrirá las piernas de Cuba solo a Cuba, y si alguno solo de los Latinoamericanos hubiéramos podido hacer lo mismo con nuestras patrias las historias de América serían otras.

Ansío el momento en que podamos ver un mundo sin colonias, sin dependencias más que las que nosotros mismos nos impongamos, no quiero más órdenes que no deseamos cumplir, debiera existir una legislación en la que todas las personas tengamos un código de honor, y sea el que fuere, lo respetaramos por encima de todo y sin irrespetar de paso a los demás. Defender una bandera y una idea, se hacía antes con amor y hoy por obligación. Pero esa pasión por la tierra debería ser la que acabe con el mundo para reconstruirlo otra vez.

Continuando con mi historia de amor, que debería ser la que gane el Nobel de la Literatura, te encontré en mis sueños después de más de un año de amistad inadvertida y sin importancia, un día te metiste tan profundo en mi cabeza que comencé a creer que estabas en mi corazón. Por un momento así fue, luego te saqué y volví a cuadrarte de manera definida en mi cabeza. Ahí estás aún, hasta el día en que el mundo decida que da la vuelta o que me reencarna en algo o alguien que pueda amarte con libertad, sin prejuicios y con la fidelidad que te he tenido siempre. También con profunda devoción.

Caminé de la mano contigo por dos años de forma ciega y con un amor fundado a capa y espada, un amor como los verdaderos... completamente irreal. Un día me descubrí a mí misma amándote en silencio sin que eso tenga que significar necesariamente desear. Aún sabiendo la claridad de mis sentimientos y el desorden total de mis instintos y de mi mente, atrapé una idea que sí funcionaba. Desligarme, soltarme de ti, ya dejar la dependencia a un lado, si peleaba por la descolonización de una tierra ajena a la mía, no podía predicar entonces una desvinculación que yo no practicaba por decencia, independientemente de a quién o qué dependiera y mucho menos por qué.

El día en que según yo, acabé con todo lo que tenía dirigido hacia ti, me alejé y el tiempo como siempre mostró su sabiduría y lo elegante de su presencia cuando me di cuenta que efectivamente si no te veía, no te quería. Cuando tuve de nuevo tus ojos conmigo casi muero otra vez, a pesar de que diría y negaria hasta en mis noches más frías que me hacía falta tenerte a mi lado. Hoy sé que no te amaba, pero tal vez sí te quería. Los quereres como hoy compruebo, te pueden llevar a una reclusión que sabías que vendría y aún así te lanzas porque si no te lanzas el sentimiento será peor.

Parece que eso pasó en este punto de la revuelta, se me mezclaba con el amor que le tengo a Latinoamérica, con el amor que le tengo a René. Se mezcla y se seguirá mezclando con el profundo deseo que tengo y que me embarga de ver a la gente moverse, condolerse cuando ven a alguien llorar o cuando una mujer se sube a un bus con un bebé en los brazos. Cuando un anciano tropieza en la calle o cuando una viejita camina tan despacio que te detiene a ver el valor del tiempo en la vida. Si me he condolido de algo y de mí, es de la indiferencia que tenemos los seres humanos y lo deshumanizados que nos hemos vuelto.

La celda, la soledad, la frialdad del sitio específico en que me encuentro me hace extrañar las camas más cálidas y las noches más tibias. Con cada uno de esos recuerdos está conmigo una lucha más, la de la carne, del fuego, del vencer a lo que veo con todas las armas que no tengo por gente que jamás me conocerá en un país al que no pertenezco, pero que por honor y disciplina debo hacer. Eso se llama conciencia, no poder dormir si no cumplo con lo que ha sido mi discurso desde muy joven.

Siempre fui una niña muy tonta que no tenía nada en la cabeza y aún ahora sé que lo único que tengo lleno es el corazón, porque en este preciso momento hasta la barriga se fatiga así haya comido un banquete o no haya probado bocado en días, la diferencia no existe, pero existe el dolor. Habrá que componer otro mapa, no hacer ni crear, componer. Porque componiendo se canta y con cada canto se logra un acercamiento a lo que no somos, pero que en nuestros sueños está que podríamos ser.

Ella no la pasó bien, sufría, le dolía que mi comportamiento y mi actitud fueran para herirla. Yo, no la hería con ganas de matar, pero torturaba porque me torturaban también sus actitudes que sin querer también nos mataban a las dos. Un día ella lo entendió, dejó todo de lado y a todos, los dejó por mí. Era mía y yo lo sabía, la tenía y me tenía aunque hoy sé por convicción que era más lo segundo que lo primero. Siempre iba a estar conmigo, estará inclusive cuando se libren nuevas batallas hasta en la misma muerte, sé que la tendré a mi lado cuando comande el barco más grande que puede visionar mi identidad. Ella, va a estar conmigo porque es a quien elegí para que sea mi otra mitad en la vida. ¿Dónde está René?, está ahí, sigue encima mío, y yo encima de él, cada noche los movimientos son diferentes. Pero estar no significa físico solamente.

No creo que haya habido un día más difícil, estar cerca de la guerra aunque no sea como nos las pintaron los libros, es siempre tenso, es terrible. Sabes que puedes morir y sales con terror pero sabes también que si tú no lo consigues tu fe debe ser tan fuerte que haga que el que quede sí lo consiga por y para todos. Correr por la selva, por el caribe, por la playa y por el monte. ¿Cómo hizo el Che Guevara para aguantar una revolución sin oxígeno y lleno de asma?, pues la respuesta es cursi, con la fuerza del corazón.

No hay narrativa en estos escritos, y como todo en mi vida la vehemencia de mi impulso me hará parar en la página cien, cuando me dé cuenta de que debe existir una reestructuración total de todas las hojas, pero por ahora el tiempo se ha detenido y estar dentro de estas paredes me hace pensar en lo bien que me habría hecho esta experiencia antes de representar una decena de personajes que hubieran querido entender el encierro como ahora lo entiendo. Le he tomado más gusto a escribir en computador que a mano y eso era algo que nunca quise pero como todo lo que uno no pide, es lo primero que se da. Estar sin poder salir de donde estás es como cuando uno sabe que tiene que levantarse de la cama, pero es ella misma la que te pide cinco minutos más.

Por supuesto que en esas noches no dormíamos, pasábamos de un susto a otro, con bombas que sonaban, gritos en silencio y un ambiente siempre tenso, que reflejaba la realidad de la situación, gran parte de historias de combate como estas, transcurren así; en la tensión de un silencio que grita y que avisa que todo puede estar tan mal como bien puede verse desde cualquier punto de la historia. Con ella no, nunca dormí. 

Las ocasiones en que se iba de viaje y me dejaba sola, eran un verdadero suplicio para mí; prefiero el verdadero dolor que se siente al no sentir nada estando lejos, que ese dolor amortiguado y profundo cuando algo está tan cerca. Se supone que no se deben cruzar las emociones pero es mentira, todo se cruza en una sola realidad. Una revuelta social solo consigue hacer que los pequeños amores le echen fuego a esos amores grandes, como un amor no correspondido y difícilmente entregado hará que el amor que se le tenga a una causa libertadora crezca hasta el punto de llegar a las nubes. Por eso la causa liberal para los hombres es tan apasionada, porque han de saciar así sus necesidades sexuales humanas.

En mi caso particular no era la excepción, aunque debo asumir que ir siempre de la mano (metafóricamente) de sus ideales, de su pujanza, de la lucha y los principios de un hombre que primero respeto y luego admiro, hicieron que me volviera mucho más pegada a la tierra justamente sabiendo que estábamos tan cerca de lograr el triunfo, y no yo para mí, sino todos los puertorriqueños, para su causa justa y honesta que era su propia libertad y la descolonización de una tierra que los tenía como un garage más de sus ambiciones.

Por otro lado no podemos decir que Estados Unidos no haya sufrido, ha pagado caro en consecuencia a sus actos, probablemete sacando ellos mayor provecho de las reacciones de sus enemigos al victimizarse ellos por encima del mundo, y como todo lo que es más visible, esas mentiras se volvieron realidades que a todos nos dolían porque todos tenemos un hermano, un amigo o un buen vecino por tierras norteamericanas que por muy distanciados que estuviéramos, les deseábamos siempre el bien para ellos y sus familiares, tanto los que se van como los que se quedan, porque el que se va sufre solo y sufre más. Los que estamos acá sufrimos todos juntos, pero la ventaja es que podemos hacer las luchas juntos que el que está solo desearía por el hecho de estar más cerca.

Volviendo a mi oscuridad, a mi sombría prisión, hay que tomar en cuenta que es un momento eterno de paz que hay que disfrutar leyendo un buen libro o escribiendo otro que tal vez no sea tan bueno pero que sí es apasionado, y como los mejores chistes, que salen en momentos de necesidad como una salvación, las letras son la cordura de los que estamos encerrados sin tener nada más que hacer que pagar una pena que no debería ser delito sino derecho. Presos, como si fuéramos asesinos o delincuentes, como si hubiéramos hecho daño a alguien. Muchas veces los que hacen las leyes se olvidan que las leyes las hacen los bandidos.

Pelear por una causa justa le compete a cada persona y a cada pueblo, pero el Che Guevara creía con total convicción en algo en lo que estoy de acuerdo, decía (y lo adapto a mi entendimiento) que si usted y yo podíamos temblar de dolor al ver cómo se cometen injusticias en el mundo, somos compañeros de ideología en el alma, y eso nos hacía hermanos también. Ese irrenunciable decreto que sale de un hombre que en vida fue sencillo y jamás imaginó lo espectacular que sería después de muerto, hace que piense que si los hermanos cuasi gringos pero latinizados me necesiten, no a mí precisamente, si no a una mano más que pueda soportar el peso de un arma y unas piernas que puedan recorrer todos los kilómetros que se necesitan para lograr la paz interna que se consigue solo con libertad. Por eso estoy aquí, no es por ayudar sino por crecer y empujar.

Quienes "ayudamos" a veces necesitamos el doble de ayuda, quisiéramos lo mismo. Pero en Ecuador no tenemos un prócer después de las tremendas Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña que forjaron con su indigenismo y con la fuerza de una mujer de la tierra un futuro de libertad y un camino de pelea sin tregua de los indígenas ecuatorianos sobre los gobiernos opresores y sobre las personas que los miraran por abajo. En Ecuador no tenemos un René Pérez todavía que nos lleve a ritmo de pies y cabeza a movernos todo el tiempo como hormigas mediante una canción hacia la lucha, sea pacífica o armada, pero sí exigente, no menos controvertida y sí muy comprometida con las cosas que todos deseamos pero que no todos tenemos los ánimos de exigir. En la historia siempre habrá alguien que diga todo lo que algunos no podemos decir.

El don de la palabra no se nos ha entregado a todos por igual, algunos hablamos menos, otros hablamos de más, otros por más que quisiéramos hablar no nos sale en el momento exacto y mucho menos como quisiéramos. Lo cierto es que en este mundo todos pasamos por todas esas etapas mencionadas, solo que con frecuencias diferentes. Ella hablaba siempre, hablaba más aún cuando con su silencio mataba todas mis esperanzas. Yo era la que hablaba de más y cuando debía hablar nunca decía nada; ella era la que casi no hablaba, pero cuando lo hacía la medida era tan exacta que no quedaban ganas ni de refutarle ni de seguirle preguntando. Hablaba por mí, y me hablaba mediante sus ojos, porque si hay algo que nunca pudo hacer es hablarme a mí de frente, se escudaba en todo. Le daba miedo que yo con mi sabiduría campechana matara sus teorías filosóficas universitarias. Siempre quedaba demostrado que la vida se imponía como el mejor maestro antes que los maestros que pretenden enseñarte lo que es la vida. Yo hablaba por ella, y me decía a mí misma lo que ella me quería decir pero que nunca se atrevía, aunque mis palabras no fueran tan expresivas como sus ojos.

Pelear, luchar, moverse. Todo es tan humano, pasa que era por eso que no se entendía cómo los que nos apresaron y que aún nos tienen en aislamiento total no puedan dejarnos salir, no por transgredir la ley, sino porque la ley está transgrediendo a los derechos, y la verdad es insultante. Es como si uno estudiara toda la vida para que al final te dijeran, muy bien, todo lo que aprendiste no es verdad porque nadie lo cree, ni lo respeta y mucho menos lo aplica. Eso siento, y eso es más insultante todavía.

Ella peleaba y su corazón estaba tan lleno de fuego como el mío, pero en mi caso yo era mucho más apasionada que ella, cuando ella peleaba lo hacía desde la lógica, lo mío era a pulso con puro corazón, siempre terminaba siendo yo la apresada, la castigada; ella nunca se ensuciaba las manos, jamás lo hacía.

*Texto escrito en 18/10/2012